La inspiración algo intangible de valor

En infinidad de ocasiones he leído, escuchado, hablar, de la inspiración, algo intangible que encontramos más allá de nuestra creatividad. Se puede ser creativo y sin embargo, no estar en el momento adecuado por nuestro estado de ánimo, de producir algo que valga la pena desde el punto de vista de nuestra satisfacción, del valor de una idea para vocearla, escribirla, plasmarla con un carácter de dignidad para los demás y para nosotros mismos.

En el modo universal de expresarse, unos somos mejores hablando, escribiendo, o comunicando cualquier manifestación de arte o habilidad. De hecho hay personas que dominan una o varias de estas artes. Pero definitivamente, para trasmitir nuestras ideas, el medio no importa, siempre es necesaria la inspiración; aunque algunos no están de acuerdo con esta premisa. Hay opiniones muy respetables por cierto.

La inspiración de cada quien es cosa seria, puede ser hasta cínica, aunque ciertamente, cuándo ella nos visita, lo mejor es no ignorarla, Hacerlo es, dejar pasar la oportunidad de crear algo valioso para nosotros mismos o para los demás, o cuando no lamentarnos, de la fugacidad de una idea preciosa, acompañada de un desgaste mental inútil.

inspiración

Un momento de inspiración puede llegar en cualquier instante no tiene un momento definido, una métrica, no avisa, solo se presenta. En la madrugada, contemplando el mar o simplemente porque sí. En el momento que ella nos toma por asalto, se producen las ideas por oleadas, en torrente, desbocadas, manifestándose en el escenario virtual del pensamiento. Cuando la dejas pasar, es posible que ni siquiera puedas escribir sobre ello y menos hilar algo definido. ¡Inspiración! Ninguna.

preciosa

En una de sus definiciones, la Real Academia Española nos dice: Inspiración es “efecto de sentir el escritor, el orador o el artista, el singular y eficaz estímulo que le hace producir espontáneamente y como sin esfuerzo”. Para muchos la inspiración se puede estimular con la música, para muchos otros, el silencio es propicio y en otros, el sueño y así… A veces pasa que aún sintiéndola, la ignoramos por comodidad, flojera, desgano. Luego; cuando te viene en gana quieres retomarla, olvidando que ella es efímera, veleidosa como una mujer y hasta esquiva…

La inspiración es, un momento, un instante. Todos somos capaces de avizorar grandes proyectos. Pero no es algo que podamos atraernos espontáneamente, sin embargo es algo que podemos entrenar. En el transcurso de nuestras vidas hemos construido hábitos que nos han permitido normar algunas de nuestras cosas; la educación, el deporte, los juegos…

Los seres humanos edificamos nuestras vidas en base a costumbres, rutinas, hábitos, por eso en este sentido, nadie mejor que nosotros mismos para saber cuáles son los límites a nuestras capacidades. Es necesario crear un espacio, un área en la mente para entrenarla y encontrar un estado de tranquilidad donde, tú seas el protagonista de ideas superiores.

Resumiendo; nos toca aprender que, no debemos dudar ni ignorar la visita de la inspiración. No nos expongamos a perder la oportunidad de producir alguna idea que trascienda nuestras expectativas de lo valioso y nos llene de satisfacción.

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