Trastornos del sueño: dormir poco

El insomnio o dificultad para dormir es muy común 

Cerca de 30% a 40% de los adultos experimentan insomnio en un año determinado. El insomnio es un síntoma, es la forma con la que el cuerpo manifiesta que algo no está funcionando bien.

Clases de insomnio

Hay diferentes tipos de insomnio. Algunas personas tienen problemas para conciliar el sueño, otras para quedarse dormido o despertarse muy temprano. Los trastornos del sueño pueden ser de corto plazo, con una duración de unos días o semanas, o crónica, con una duración de varios meses o más.

El INSOMNIO se considera solamente un problema si interfiere con una vida saludable, es decir se genera cansancio al despertar o somnolencia durante el día. Es normal dormir menos a medida que se envejece, por lo que no se deben generar falsas alarmas si uno se no se siente cansado.

Horas de sueño requeridas por edades

Según las etapas de la vida, los requerimientos de horas de sueño van cambiando. Por ejemplo los recién nacidos duermen entre 13 a 17 horas por día, lapso que después se va acortando hasta que se estabiliza entre 6 y 9 horas hasta los 65 años. Más de esta edad, se requieren de 6 a 8 horas.

El sueño de las personas mayores, además de ser más corto, es menos profundo. Alrededor del 25% del sueño de una persona de 65 años es con movimientos oculares rápidos o sueño en etapa IV (muy profundo), en comparación con más del 50% en un niño pequeño.

A medida que las personas envejecen, pueden llegar a llevar sus vidas activas normales con sorprendentemente poco sueño. Sin embargo, muchas personas se quejan de que la falta de sueño afecta su rendimiento durante el día y alrededor del 10% de la población considera que tiene insomnio crónico y aproximadamente la mitad de nosotros sufrirá de insomnio en algún momento de nuestras vidas.

Causas del insomnio

El insomnio por lo general tiene una causa subyacente. Las causas comunes de insomnio son: el transporte aéreo, especialmente cuando se viaja de oeste a este (jet lag), ansiedad o depresión, problemas de salud tales como reflujo, agrandamiento de la próstata, enfermedad de Parkinson, enfermedad de Alzheimer y accidente cerebrovascular, medicamentos, como los descongestivos, estimulantes (por ejemplo, metilfenidato) y algunos antidepresivos, nicotina, cafeína y alcohol, no estar lo suficientemente activo durante el día, dolor por artritis u otros problemas de salud, malos hábitos de sueño , trabajo en turnos, problemas del sueño como la apnea del sueño, estrés causado por el trabajo, la vida familiar, la muerte o enfermedad de un familiar o amigo o las dificultades financieras.

Los síntomas y complicaciones del insomnio

Además de las dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormido, puede pasar despertarse muy temprano en la mañana y no poder volver a dormir, no sentirse descansado al despertarse a pesar de obtener suficientes horas de sueño, tener sensación de cansancio y sueño durante el día, sentirse irritable o ansioso, con cefalea y dificultad para concentrarse durante el día.

El permanecer durante varios días seguidos con insomnio puede producir síntomas como alucinaciones, pero pocas personas llegan a esa etapa. Normalmente, el insomnio no se asocia con complicaciones graves aunque la apnea del sueño o tener ronquidos fuertes no son buenos para la salud a largo plazo. Estos problemas son más comunes en los varones, especialmente los que son de mediana edad o que tienen sobrepeso.

Diagnóstico y tratamiento del insomnio

El médico debe determinar qué está causando el insomnio y para esto puede hacer muchas preguntas sobre el estilo de vida que se lleva y ordenar varios exámenes, incluso análisis de sangre o una polisomnografía nocturna (prueba con electrodos hecha en una clínica especializada en trastornos del sueño).

La cura del insomnio puede incluir el tratamiento del problema médico subyacente, el aprendizaje y la práctica de una buena salud o rutina del sueño, conocer y hacer cambios en el comportamiento y tomar medicamentos para dormir.

Si el insomnio es causado por una enfermedad subyacente tales como la artritis o la depresión, esa condición debe ser tratada primero, ya que esto probablemente aliviará el insomnio.

Las rutinas del sueño incluyen un orden regular, usar la habitación solo para dormir, no consumir café antes de acostarse, no ir a dormir pensando en el trabajo u otros asuntos estresantes, leer un libro por un tiempo puede ayudar a reducir el estrés, acostarse boca arriba si se tienen trastornos en la espalda, mantener el dormitorio oscuro, tranquilo y no demasiado caliente, tomar leche caliente o tomar un baño caliente antes de acostarse, minimizar el uso de medicamentos que pueden afectar su sueño, hacer ejercicio durante el día, reducir el consumo de tabaco y alcohol (especialmente en la noche), evitar mirar el reloj y utilizar técnicas de relajación.

Según indicación del médico se pueden usar medicamentos como las benzodiazepinas (como flurazepam, nitrazepam, temazepam, triazolam, etc.), las que debe usarse por el tiempo adecuado. Otros medicamentos utilizados para tratar el insomnio son la zopiclona y el zolpidem o los que contienen difenhidramina (este es de venta libre).

La luz solar y su efecto sobre la hormona melatonina pueden ayudar a reacomodar los tiempos de sueño pero los suplementos de melatonina pueden tener efectos adversos que no han sido adecuadamente investigados hasta el momento.

Otro suplemento, el L-triptófano, puede ser útil para el insomnio, pero sus efectos no son tan predecibles como los de otros medicamentos.

En cualquier caso lo que conviene hacer es consultar al médico para que indique el mejor tratamiento. 

Dormir poco

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