¿Qué podemos hacer los padres?

La inseguridad infantil es un estado emocional que experimentan los niños ante cualquier hecho real o imaginario que implique fracasar, perder el amor o la atención de los padres que provoca alteraciones cognitivas, conductuales y sociales.

¿Cómo es un niño inseguro?

Un niño inseguro no tiene confianza en sí mismo, ni en sus habilidades. Duda cuando tiene que tomar sus propias decisiones, tiene miedo al ridículo y le cuesta relacionarse con los iguales, evitando los juegos con los otros niños. Es un niño con baja autoestima, poco tolerante a la frustración, y con dificultad para esforzarse en aquello que quiere conseguir, dice que no puede. Poco autónomo, siempre pide ayuda al adulto, y se le ve triste, solitario y callado.

¿Cuáles son las causas?

La inseguridad infantil puede ser debida a la sobreprotección, excesivo control sobre los hijos por parte de los padres, el perfeccionismo paterno, y el aislamiento, desatención o distancia emocional con el entorno familiar, escolar o entre su grupo de iguales.

La sobreprotección impide el desarrollo de la autonomía del niño. Le impide tomar sus propias decisiones y el niño acaba perdiendo la confianza en sí mismo, con baja autoestima y temor a equivocarse.

La crítica y corrección constante, un ambiente demasiado exigente puede provocar en el niño una inseguridad excesiva, miedo a no satisfacer a sus padres, a no estar a la altura de sus expectativas.

Los niños necesitan relacionarse con su entorno familiar y sentirse queridos y aceptados. Las comparaciones entre hermanos y los celos pueden ser una causa de inseguridad.

¿Qué podemos hacer los padres?

Si queremos que nuestro hijo tenga un crecimiento sano y seguro de sí mismo debemos:

Prestar atención al entorno que rodea al niño, buscando la causa de la inseguridad, y presentándonos como un buen modelo para él, enseñándole a expresar sus emociones.

Hacerle ver que estamos orgullosos cuando logre alguna de sus metas, manteniendo expectativas realistas que nuestro hijo pueda cumplir. En definitiva, hacerle ver que le valoramos, reforzando lo positivo y aumentando así su autoestima.

Educarle en habilidades sociales. Una adecuada socialización durante la infancia actuará como protección, dará fuerza al niño para enfrentarse al miedo, al rechazo y a la fobia social.

Combatir la inseguridad infantil nos ayudará a prevenir posibles futuros casos de acoso escolar o bullying, antes de llegar a las aulas podemos hacer mucho en casa.

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