Sé Inmortal

Sé inmortal, es fácil, tan sólo debes cruzar el mundo e ir a una misteriosa montaña llena de peligros, al final obtendrás de ésta un acertijo en el que tu vida está en juego, por lo regular la respuesta más humilde será la correcta y obtendrás la inmortalidad gracias al líquido vital, sin embargo hay un precio a pagar… En aquellos tiempos donde mi imaginación se separaba totalmente de la realidad hubiera atesorado las metáforas de una historia así pensando: “si alguien lo escribió, algo de verdad debe de tener”, cualquiera puede escribir cualquier cosa, no por eso ha de ser verdad, la verdad es tan relativa como el mundo mismo, pero algo que no debería ser relativo es la definición de inmortalidad, alguien que no es mortal, que no puede morir… ¿un dios? No, según las historias un dios es inmortal, pero un inmortal no necesariamente debe de ser dios (además en algunas historias de nuestra infancia incluso un dios puede sangrar, algunos hasta mueren) así que esa inmortalidad física, donde el cuerpo no se destruye, no se puede creer, todo y todos tenemos caducidad; he divagado mucho pero toda esta necedad de explicación empezó hoy en la mañana.

Me levanté como cualquier día normal, bajé las escaleras, preparé un café, tosté el pan y preparé unos huevos fritos con tocino (me quedaron deliciosos por cierto), el desayuno fue agradable, me ayudó a des ayunar, mi estómago ya tenía algo y me dispuse a ver la televisión; “Chucho” Benítez había fallecido, aquí en este lado del globo terráqueo se le consideró un gran delantero de la selección de Ecuador, no fui fanático de él, pero admití su gran potencial como delantero; millones de personas mueren diariamente, esa no fue mi sorpresa, lo que me cautivó fue que murió de un ataque al corazón, era un atleta, tenía un físico impresionante, poseía todas las ventajas médicas y tan sólo contaba con 27 años, eso fue lo que en realidad me sorprendió, nada nos asegura estar más tiempo en este mundo, cuando el dios de la muerte decide llevarte, no hay marcha atrás.

Esa noticia me puso a pensar en la debilidad del ser humano, claramente tenemos más posibilidades de tener una vida larga con una buena alimentación, con el deporte y una vida sana, pero en ocasiones ni siquiera eso es suficiente, pareciera como si alguien en un plano superior al nuestro puede fácilmente cortar un hilo y dejarnos caer al precipicio de la muerte, a ese destino o ente universal no le interesan tus éxitos, tu moral o tus buenas acciones, parece simplemente azar y todo lo que has conseguido en el mundo no te ayuda y no sobrevive, al final la muerte termina con todo.

¿Cómo vamos a tener tiempo si no nos damos el tiempo? Vamos de aquí para allá buscando asegurar un futuro que quizás nunca veamos, el pasado nos preocupa tanto que distorsiona nuestro presente, en realidad muchas personas no vivimos el aquí y el ahora, sin comprender que probablemente este momento sea el último de nuestra vida.

Cada día que pasa entiendo más el vivir el día como si fuera el último, el carpe diem, aprovechar el momento, no sabemos si el reloj de nuestras vidas seguirá marcando la hora o se quedará sin batería para detenerse en cierto punto para en una vida posterior arrepentirnos de no haber hecho nada trascendente, si es que ésta oportunidad posterior llegase a existir.

Venimos a este mundo solamente para tener una muerte digna, todo lo que trabajamos a través de nuestros días es una preparación para alcanzar una inmortalidad mental, no como seres físicos, sabemos que al dejar de existir nuestros cuerpo no sobreviven, si no somos cremados somos devorados por la tierra, volviéndonos uno con la naturaleza a la que probablemente hemos dañado, por lo que nuestra muerte le retribuye algo; podríamos alcanzar una inmortalidad, el hermoso “¿te acuerdas de tal persona?” “Me hizo cambiar”.

Cuando alguien muere, los vivos lo consideramos un héroe durante los primeros días de luto, siempre que alguien fallece se le recuerda todo lo bueno que hizo hasta quedar en el olvido, entiendo que suceda esto, no está aquí y se debe sacar lo mejor, pero se puede llegar a más, hacer inmortal a esa persona y desgraciadamente o afortunadamente, son muy pocas personas quienes alcanzan la inmortalidad a nivel global, hablamos de grandes personajes en la historia que realizaron acciones benévolas para la humanidad, se les puede considerar inmortales, su nombre y sus actos siempre permanecerán en el recuerdo de los vivos durante muchas generaciones.

En un mundo más pequeño, en una realidad más diminuta, podemos ser inmortales con nuestros amigos, nuestra familia e incluso con los enemigos, el convertirte en alguien que cambió a varias personalidades te convierte en influyente, alguien recordado por querer a la vida y tener una gran influencia en ésta, un gran paso hacia la inmortalidad.

El trabajo consume a millones, desean cosechar el éxito para que sus hijos o familiares tengan una vida plena, sería más gratificante el tener una vida plena junto a tus hijos y familiares, no esperar a morir para que obtengan los beneficios de tu trabajo, si no compartirlos y mirar cómo son felices gracias a tu esfuerzo, no encerrarse en la burbuja del trabajo y perder lo más hermoso de la vida que es la vida misma, el vivir segundo a segundo.

Apreciar lo hermoso del amanecer y lo tranquilizante del alba, esas estrellas que adornan la noche para una linda fiesta de luces celestiales, la inocente sonrisa de los niños, el abrazo fraternal con los amigos, el beso apasionado de tu amada y el orgullo y satisfacción de tus padres al verte convertido en todo un hombre, un ser humano que las puede todas, que sabe lo que tiene, lo que quiere y lo que espera, sin obsesiones absurdas, simplemente el ser feliz en estos momentos, el dejar un agradable recuerdo a quienes te rodean, tal vez no sea todo el mundo, pero es tu mundo, suficiente para ser feliz, que al fin y al cabo es el último escalón de la autorrealización, el ser feliz y que con esa misma felicidad te recuerden al momento de dejar este mundo, no como una persona más, si no como alguien que la vivió, alguien que muerto no puede morir, un ser humano, un inmortal.

La negación a la felicidad, la obsesión por ser felices nos quita felicidad

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