No están celebrando ningún título

¿Racistas o clasistas?

En estos tiempos convulsos en que se encuentra nuestra sociedad, es habitual encontrar noticias en la sección de sucesos protagonizadas por inmigrantes: robos, agresiones, extorsiones, violencia en general... Este hecho, repetido una y mil veces por los medios de comunicación a modo de mantra, nos lleva en ocasiones a plantearnos la pregunta de si la sociedad es racista o no. Sin embargo, el fondo de la cuestión no es si somos o no racistas, sino si somos o no clasistas, y aunque de primeras, la mayoría de la gente niega serlo, si escarbamos un poco en el interior de cada uno de nosotros, comprobaremos hasta qué punto nos puede llegar a afectar el modo en que se nos presentan las noticias en los medios de comunicación.

Ante hechos de naturaleza parecida, protagonizados por gente venida de otros países, reaccionamos de manera diferente dependiendo del estatus alcanzado en nuestra sociedad por el protagonista del incidente.

Las dos caras de la moneda

Hace escasos meses pudimos ser testigos de dos ejemplos de este fenómeno. Dos casos de violencia física en los que las víctimas fueron uno o varios inmigrantes dieron lugar a reacciones bien distintas por parte de la opinión pública en general, cuando, en el fondo, ambas agresiones no eran más que dos actos viles, repulsivos y a todas luces censurables, eso sí, perpetrados por protagonistas antagónicos.

Inmigrante rico...

En el primero de los casos, un afamado futbolista es agredido con un encendedor, lo que le provoca un ligero aturdimiento, pero no le impide acabar el partido. Reacción general: "¡Pobre CR7, le han tirado un mechero, qué poca vergüenza! ¡Hay que lapidar al agresor!". Todo el mundo condena, sin matices ni fisuras, este hecho violento. Hay que erradicar la violencia y castigar al desaprensivo que la ha cometido.

CR7 celebrando uno de sus goles

El mecherazo a CR7

...Inmigrante pobre

El segundo ejemplo se había producido solamente unos días antes en la zona del Estrecho. Varios inmigrantes intentan pasar a España y son repelidos con pelotas de goma para impedirles conseguir su objetivo. Resultado; 15 muertos. En este caso, la condena no es tan unánime. Muchas personas intentan justificar la agresión alegando que "ellos se lo han buscado, si está prohibido cruzar la frontera, hay que evitar que lo hagan, aunque sea recurriendo a la violencia...". Así, no todos empatizan con la víctima, justificando de alguna manera al agresor.

El inmigrante no celebra ningún título

Los inmigrantes tratan de llegar a la costa

¿Somos justos?

En conclusión, dos agresiones, dos reacciones diferentes. A pesar de eso, si nos atenemos a la definición de inmigrante que aparece en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua: "Dicho del natural de un páis: Llegar a otro para establecerse en él, especialmente con idea de formar nuevas colonias o domiciliarse en las ya formadas" vemos que CR7 y los muertos del Estrecho representan dos caras del mismo fenómeno: unas personas que han venido a nuestro país con la única intención de establecerse y mejorar el nivel de vida que tenían en el suyo. El trato que les demos, a unos y a otros, dependerá de la conciencia de cada uno...

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