Desde que la violencia golpeó a los peruanos en los años 80 y 90, las migraciones se produjeron del campo a la ciudad y de la ciudad al exterior. Chile comenzaba a recibir a cientos de peruanos en busca de mejores oportunidades y estabilidad, esto por las expectativas que se producían con los cambios económicos apreciados en Chile y la posibilidad de realizar labores de mano de obra en los campos y en la construcción, esto en el caso de los hombres. Y las mujeres, sin preparación académica o técnica, a realizar labores de empleadas domésticas en casas particulares.

Pero el flujo de inmigrantes creció a más del doble desde el final de la década de los noventa y principios del 2000.

La constante se ha mantenido en personas de escasa preparación técnica y pocos profesionales calificados. En Chile se aprecia cómo el número de extranjeros crece con el tiempo y que la población peruana residente es ya un grupo reconocible y con identidad dentro de la gran masa de chilenos.

Cuando los residentes peruanos comenzaron a ser una parte más importante y notoria del paisaje capitalino de Santiago, ellos ya habían introducido parte importante de su cultura en la sociedad chilena, como por ejemplo la comida típica, que fue producto de las mujeres peruanas, que al ocuparse de las labores de casas particulares comenzaron a proponer la variedad en la cocina chilena.

También es muy importante tener en cuenta que la población de peruanos en Chile podría llegar fácilmente a las 90.000 personas, entre legales e ilegales, desplazando a los argentinos, que hasta hace poco más de 10 años era el grupo humano extranjero de mayor número.

Pero no solamente los peruanos han introducido variaciones a la vida de los chilenos. También Chile ha recibido a muchos colombianos profesionales como médicos, también técnicos que se adaptaron muy bien a la vida chilena por su manera cálida de relacionarse con la gente. La diferencia es notoria al mayor trato frío de los chilenos.

Muchos de ellos aportan música, baile, como los brasileños y cubanos avecindados ya en nuestro país desde hace un buen tiempo a esta parte. Otros, por el contrario, han traído artesanía, mano de obra y un sinfín de formas de expresión que moldean día tras día el vocabulario de los chilenos. Modismos, estilos de ropa, vida y música moldean el paisaje de los centros de las ciudades que cobijan a los miles de inmigrantes.

Pero existen también grupos que no creen que Chile pueda estar preparado para albergar a toda esta masa creciente de personas que día tras día cruza la frontera en búsqueda de su porvenir. Se piensa que el país no podría soportar el constante flujo humano y dar los beneficios que ofrece la legalidad a todos los inmigrantes, dado que muchos de ellos, en los últimos tiempos llegan prácticamente a la aventura, sin ningún tipo de medios como para empezar a sobrevivir y encontrar un lugar donde se pueda legalmente acceder a un trabajo en forma digna, con toda la protección social que debe tener cada trabajador.

Por eso, el abuso laboral y la remuneración miserable existen entre el grupo de personas que no pueden o no han querido legalizar su residencia, contribuyendo con ello a una realidad torcida que golpea a los indocumentados, siempre temerosos de la deportación o la cárcel.

El gobierno de Chile ha mantenido una política de fronteras abiertas y también ha realizado esfuerzos por legalizar a todos aquellos inmigrantes que por cualquier razón se mantuviesen en condición de ilegalidad, y la respuesta fue masiva a la hora de tramitar las visas: miles de extranjeros hicieron largas filas para acceder a este beneficio, demostrando con ello la intención de seguir formando parte del país que los acoge.

La discusión de que las oportunidades de trabajo bajan con la llegada de inmigrantes se mantiene entre grupos de trabajadores cesantes, pero las explicaciones que dan los inmigrantes son en el sentido de que llegan a llenar un vacío laboral en Chile, es decir vienen a realizar las labores que nadie quiere hacer, como por ejemplo la mano de obra de la construcción y el agro. Por otro lado, muchos médicos forman ya parte de la dotación clínica en recintos asistenciales importantes como también en los lugares apartados del territorio nacional, así como la red rural de atención médica, como postas y clínicas.

Es importante señalar que el motor importante de las labores agrícolas en el norte de Chile es realizada principalmente por peruanos y bolivianos que se avecindaros en esas zonas cercanas a sus países de origen.

Después de todo, en Sudamérica esto no es nuevo; desde hace muchísimo tiempo los vaivenes de las crisis han hecho que las migraciones de personas en busca de oportunidades fueran una constante, y no será ésta la última vez que cualquiera de nosotros tengamos que tomar la terrible decisión de abandonar a los hijos, esposa, la familia completa, para tentar a la fortuna y empezar una nueva vida.

Lo primordial es entender las razones de muchos extranjeros; acogerlos y aceptarlos en su forma de vivir es una vuelta de mano para miles de chilenos que también fueron inmigrantes y una sonrisa más cálida es la única oportunidad que tenemos para engrandecernos juntos como sociedad.

Eldoctorjones                                Visite mi blog, sea bienvenido.

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