mirar el mar y caminar por la vida mirando las gaviotas

LA INMENSIDAD DEL MAR

Todos alguna vez hemos caminado por la orilla del mar a pies descalzos y que rica sensación del cosquilleo en nuestros pies con los granitos de la arena rozando nuestra piel.

Es gratificante caminar por largas horas en la arena contemplando la orilla del mar, sus olas, su aroma, el sonido tan particular de ese inmenso mar que nos baña y que nos invita a desgustar tanta variedad de vida que existe en él.

Mirar el mar es a veces recordarnos de los seres que no están; que ya no se encuentran juntos a nosotros, pero que si nos acompañan día a día en nuestrO CAMINAR POR LA VIDA.

 

Caminar por la orilla del mar, caminar por la arena; sentir esa sensación de que se está en otro lugar, ese placer inmenso que es caminar por la vida a pies descalzos.

Cuantas veces hemos mirado el mar; al pasar en un auto, al estar en una ventana de una casa o un departamento; pero nadie se ha puesto a mirar admirando lo bello y hermoso que tenemos frente a nuestros ojos que es la inmensidad del mar.

Pensamos tantas cosas cuando lo miramos, que tenemos que resolver problemas, que tenemos que estar en tal o cual parte a tal o cual hora, recordamos algún amor que nos hizo daño o recordamos las cosas que nos han pasado en nuestras vidas. Pero mirar la inmensidad del mar así porque sí; eso no lo hacemos nunca.

 

 

En la inmensidad del mar también caminamos por la vida; sí, caminamos por la vida mediante la mirada fija que ponemos al contemplar semejante belleza.

Caminar por la vida es no tan sólo hacer lo que nos gusta, lo que nos divierte, lo que disfrutamos, los paseos y caminatas. Caminar por la vida también es caminar por la inmensidad del mar admirando las olas reventar en una roca; mirando el cielo respirando profundo al sentir el aroma de ese mar y sentir al mismo tiempo el reclamar de las bellas gaviotas en las alturas.

Mirar el mar caminando por la vida a pies descalzos, muchas veces llorar recogiendo conchitas; mirando las gaviotas, pensando en tantas cosas buenas y malas a la vez.

Ahí está la nobleza y la inmensidad del mar, invitandonos a ser parte de admirarlo, amarlo, respetarlo e ir a contemplarlo una y otra vez.

Sus playas acariciadas por el sol; los niños jugando felices. El aroma del mar sintiendolo en nuestra piel; creo que nada se compara en nuestras vidas, ningún paseo ni un día soleado de campo, a un paseo al mar.

La inmnesidad del mar también es la inmensidad de Dios; vemos la creación; todo lo que la vida nos regala a cada instante a cada momento.

Disfrutar del mar es entrar en un misterio asombroso del cual nos preguntamos muchas cosas. Es indagar en la obra más bella que se ha creado.

Mirar el mar es tener el privilegio de poder hacerlo y disfrutarlo. Cada granito de arena que existe en una playa es como cada día contado de nuestra existencia en este mundo.

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