Forma correcta de usar el inhalador.

Dentro de las enfermedades respiratorias, el asma, es una patología restrictiva del sistema respiratorio muy común en los últimos tiempos. Se produce por una respuesta exacerbada de nuestro organismo frente a algunas partículas que hay en el aire, ya sea polvo, polen, humo, etc. Esta respuesta exacerbada se maniefiesta como una reacción alérgica que provoca la inflamación de nuestras vías aéreas, cortando o limitando el paso de aire.

Dentro de los medicamentos más utilizados para contrarrestar la inflamación de las vías aéreas, están el salbutamol y el salmeterol, los cuales suelen administrarse junto a algún corticoesteroide como la budesonida o la fluticasona. Explicar los efectos antiinflamatorios de estos fármacos no es el objetivo de este artículo, sino, más bien, cómo deben administrarse correctamente.

Todos hemos visto en las series de televisión o en las películas al típico chico asmático que anda con su inhalador en el bolsillo y que, ante cualquier dificultad para respirar, se lo pone en la boca e inspira fuertemente mientras dispara el medicamento en su interior. Y eso, amigos, es lo mismo que hace gran parte de la población. Pero, ¿qué hay de malo con esto?.

Bueno, veamos cuál es la forma correcta de utilizar el inhalador.

Partamos primero con nuestra posición. Lo importante aquí es estar siempre en una posición vertical, sentados o de pie. Nunca acostados. ¿Por qué? Pues porque al igual que todo en este mundo, el medicamento se rige por la ley de gravedad, o sea que, no solo viaja por el aire que estamos inspirando, sino que también cae en el proceso. Si estamos acostados, a medida que el fámaco avanza por las vías respiratorias va a ir pegándose en las paredes de éstas, abarcando así tan solo parte del trayecto, mientras que, si estamos verticalizados, seguirá todo el camino hasta el pulmón. Lógico, ¿eh?. Y aun así, muchos lo usan recostados en la comodidad de sus camas. Muy mal.

Segundo, el inhalador. Hay una razón por la cual los inhaladores vienen acompañados de una aerocámara y esa es, para una correcta y efectiva administración del fármaco. ¿A algunos de ustedes, que usan su inhalador directamente en la boca, les ha pasado que, justo después de usarlo, les da tos o se sienten ligeramente peor unos momentos? Ahora sabrán por qué. Dentro del inhalador no solo están el salbutamol y la bludesonida, por ejemplo, sino que también se encuentra otro compuesto que hace de propelente, o sea, propulsa al fármaco para que salga disparado por el inhalador. Los propelentes más utilizados son el clorofluorocarbono y el hidrofluoroalcano. Y si buscan por ahí verán todas las complicaciones que puede traer su administración, entre ellas, mareos, taquicardia, dolor de garganta, dificultad respiratoria y tos. Si no usan la aerocámara y usan el inhalador directamente, todo el propelente llega directamente a la garganta, así que no es de extrañar que sientan ganas de toser o se les dificulte más respirar inmediatamente después, aunque sea solo unos segundos. Y aunque la dosis no es muy grande, a largo plazo puede ser peor. Entonces, una de las primeras funciones de la aerocámara es impedir que el propelente entre en contacto con nuestras vías aéreas, ya que todo queda en la cámara sin ni siquiera alcanzar a entrar en la boca, pues el tamaño de las partículas del propelente es tan grande que es imposible que viaje grandes distancias por el aire antes de caer.

Sigamos con un poco de lógica. ¿A qué velocidad creen ustedes que sale el medicamento por el inhalador? Pues nada menos que a unos 100 kilómetros por hora... y no es chiste. Así pues, ¿qué creen ustedes que ocurre cuando disparan el fármaco directamente dentro de la boca? Pues que lo que no queda pegado en la lengua va a parar atrás en la garganta y ahí quedó... pegadito. Así que ni siquiera piensen que el medicamento baja por las vías aéreas desinflamandolo todo. Es imposible. Si quedó pegado en la garganta. Probablemente algo bajará, ¿pero cuánto creen que será? Pues la misma nada. El único caso en el que sirve de algo aplicar el inhalador directamente, es cuando se está sufriendo un ataque y las vías aéreas están casi completamente obstruidas, pero si no es así, solo están desperdiciando el fármaco.

Cuando el salbutamol sale del inhalador a 100 km/h hacia la aerocámara, continua su viaje y disminuye la velocidad hasta que solo se deja llevar por el aire que estamos inspirando en ese momento. Mientras tanto todo el propelente cayó en la aerocámara y absolutamente nada llega a nuestra boca. De todo el medicamento que salió con un solo puff (o disparo, como quieran llamarlo), solo un 20% llega a ser absorbido por nuestro cuerpo. El otro 80% se pierde en el camino. Y, sin embargo, es mucho más que la misma nada que llega a nuestras vías al usar el inhalador directamente.

Y por último, pero no menos importante, antes de usar el inhalador, agitar muy bien, porque si no, lo único que va a salir es el propelente y nada de medicamento.

Entonces, los pasos para usar el inhalador correctamente son:

  1. Sentado o de pie.
  2. Agitar bien el inhalador.
  3. Poner el inhalador en la aerocámara.
  4. Llevar la aerocámara al rostro y ubicarla de manera que no queden espacios libres.
  5. Extender ligeramente la cabeza.
  6. Botar todo el aire que sea posible.
  7. Disparar el inhalador una sola vez, al mismo tiempo que empezamos a inhalar lentamente mientras contamos hasta 10.
  8. Al llegar a 10, aguantar la respiración por unos 5 a 10 segundos, para permitir que la gravedad lleve el medicamentos a zonas más lejanas.
  9. Botar lentamente el aire.
  10. Esperar un minuto antes del segundo puff (pueden ser solo 30 segundos, pero la mayoría de los artículos disponibles en las revistas científicas prefieren el minuto).

Y bueno, espero que les haya gustado el artículo y que hayan aprendido algo. Ya veremos que se me ocurre escribir la próxima vez.

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