La infidelidad, en una relación, suele terminar inevitablemente en ruptura en la mayoría de los casos, si bien recientes estudios señalan que la infidelidad ya no se sitúa en el primer puesto como causa principal de una separación: la rutina, la falta de comunicación, el final del amor, básicamente, son la causa principal, actualmente, de las rupturas sentimentales.

Pero una infidelidad no afecta solamente a la relación de pareja, sino que la persona que la sufre suele sentirse herida, traicionada y desengañada, afectando de forma muy negativa a su autoestima.

La primera reacción que provoca una infidelidad en una relación es de ira, rabia, deseos de venganza y pérdida de confianza en la otra persona. Y, en principio, el impacto tan negativo, el gran sufrimiento emocional que provoca, parece no dejar otra alternativa que la ruptura.

Pero la experiencia nos demuestra que se puede superar una infidelidad. Muchas parejas que han pasado por esta experiencia afirman que su relación ha salido, incluso, fortalecida, tras superar la crisis que provoca, siempre, inevitablemente, una infidelidad.

Lo más importante, cuando se descubre una infidelidad, es aceptar que la relación no funciona, y valorar si merece la pena seguir juntos.

Porque no significa lo mismo una infidelidad puntual, que otra que se ha mantenido durante largo tiempo. Por eso, ante una situación de crisis provocada por una infidelidad, si creemos que merece la pena salvar la relación, debemos hacernos algunas preguntas fundamentales:

1) Si los dos miembros de la pareja desean realmente seguir juntos y luchar por su relación. Esta cuestión es básica, porque la lucha va a ser muy dura, teniendo en cuenta que las relaciones con las personas de nuestro entorno, familiares y amigos, también se verán afectadas, e intentarán influir, no siempre de forma positiva, en nuestra decisión. Por ello, es importante aclarar los sentimientos de cada miembro de la relación, y dejar bien claro que existe una firme voluntad de seguir adelante.

2) Si se trata de una infidelidad puntual, o bien de una relación importante que implica que uno de los dos miembros de la pareja se ha enamorado de otra persona. Estos casos provocan un enorme sufrimiento, celos, discusiones, desconfianza...

3) Si la persona que ha sido infiel expresa arrepentimiento sincero, y si su pareja está dispuesta a perdonar de verdad, sin reproches ni rencor. Es importante huir de actitudes victimistas, así como alimentar continuamente sentimientos de culpabilidad.

Si la respuesta es afirmativa, si los dos miembros de la pareja desean seguir adelante a pesar de todo, si se trata de una infidelidad puntual, y la otra persona se siente capaz de perdonar sin reproches ni rencor, las posibilidades de superar la crisis provocada por la infidelidad son elevadas, por lo que merece la pena luchar por la relación, que puede, incluso, salir fortalecida al dar paso a una relación más madura, en la que los dos miembros asuman el compromiso de actuar, a partir de ahora, con sinceridad y respeto hacia la otra persona.

  • También es importante revisar algunos aspectos de la relación, que pueden considerarse factores de riesgo importantes que aumentan las posibilidades de que se produzca una infidelidad:
  • -Sexo: Con el paso de los años, la pasión disminuye, y mantener el deseo sexual, con el frenético ritmo de vida actual, resulta cada vez más difícil. Lo ideal es huir de la rutina, buscar momentos de intimidad, e intentar solucionar culaquier problema sexual. El estrés puede provocar impotencia y falta de deseo, así como algunos medicamentos, enfermedades como la depresión, el alcoholismo, o problemas psicológicos. Se pueden tratar, antes que renunciar al sexo poniendo excusas como la edad, la falta de tiempo o el cansancio.
  • -Comunicación: Es uno de los mayores enemigos de las relaciones. El mayor distanciamiento se da cuando falla la comunicación, y los dos miembros de la relación se convierten en dos desconocidos que no tienen nada que compartir.
  • -Compromiso: Es importante, para asegurar una relación adulta, sincera, sin engaños ni desconfianza en la otra persona. El ser humano tiende a la infidelidad, pero el compromiso de sinceridad y respeto hacia la otra persona es esencial para evitar una infidelidad puntual que puede terminar con una relación irremediablemente.

Lo mejor es darse un tiempo de reflexión, antes de decidir si deseamos continuar con la relación. Recurrir a un terapeuta, es otra opción que brinda apoyo y orientación profesional, y nos ayuda en todo el proceso. Pero, antes de tomar la decisión de continuar la relación, es importante tener en cuenta algunos aspectos, que pueden indicar que la relación está seriamente dañada, y es mejor optar por la ruptura:

- Si la persona que ha sufrido la infidelidad, después de un tiempo de reflexión, no se siente capaz de perdonar y de olvidar, superando el rencor. Hay que respetar su decisión.

- Si la relación está muy deteriorada, y la infidelidad es el fiel reflejo de una situación de distanciamiento y falta de amor, o la infidelidad se acepta como una consecuencia lógica e inevitable que la otra persona está dispuesta a aceptar con resignación. Se trata de una relación sin futuro, de una ruptura anunciada.

- Si la culpabilidad, los reproches y el rencor se instalan en la relación de forma permanente.

La infidelidad es siempre un punto y aparte, porque, tanto si la pareja decide continuar, como si supone una ruptura definitva, la relación nunca va a ser la misma. Porque, si decidimos seguir juntos, deberemos cambiar muchos aspectos importantes para evitar nuevas crisis que pongan en peligro de nuevo la relación.

Si existe amor, merece la pena intentar darse una nueva oportunidad. Y el punto y aparte puede transformarse en un punto y seguido que nos lleve a una relación más sólida, más sincera y más madura. Porque superar una situación de crisis significa, en muchos casos, salir más fortalecidos. El amor merece otra oportunidad.

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