Oportunidades para hacer negocios, así como también la  posibilidad de avanzar profesionalmente y adquirir nuevos conocimientos  sobre la cultura del vino, son los aspectos que más destacan los  profesionales que llegan a trabajar al país.

 


Industria chilena del vino cautiva a enólogos extranjeros

Para  nadie es un misterio que el vino  chileno es uno de los mejores embajadores que el país puede  tener en el extranjero. La variedad, calidad y excelencia de  los productos elaborados en Chile le permiten gozar de ese status en  todo el mundo.

Con una arraigada cultura vitivinícola,  en especial en la zona central del país, y una poderosa industria que  en 2009 movió US$ 693,5 millones sólo en exportaciones según  el informe "Vinos de Chile", los mostos gozan de reconocimiento  internacional, además de servir de carta de presentación segura para los  habitantes del país que viajan fuera de Chile.

Pero no sólo  representan un motivo de orgullo para los habitantes, sino que también  abren un espacio para la llegada de extranjeros que buscan  abrirse un espacio en la competitiva industria vitivinícola,  que además de Chile, tiene como principales exponentes a países como  Estados Unidos, Portugal, España, Australia, Sudáfrica y Francia.

Es  el caso del sudafricano Gavyn Taylor, enólogo de  profesión, quien tras hacer negocios relacionados a la industria del  vino en California y Nueva Zelanda, se enteró del potencial de Chile en  la materia gracias a su esposa, una chilena que lo cautivó y lo motivó a  trasladarse hasta este extremo del mundo. Tras tres años de estadía en  el país cuenta  con su propia viña- Calina-  ubicada las proximidades de Talca, capital de la Región del  Maule.

Hoy se reconoce como un enamorado del país. "Me gusta  la calidad de vida de Chile y desde que hablo español todo es más  fácil", señala. Respecto de la industria chilena es categórico. "Para mi  los vinos de acá son muy buenos, para decir la verdad casi  demasiado, en el sentido de que los consumidores chilenos están  acostumbrados a tomar vinos buenos y baratos", agrega.

¿Cuál es  entonces el secreto de su éxito? En primer lugar contar con un personal  altamente calificado, lo que en Chile se consigue fácilmente. "La  gente que recibimos acá es muy buena, saben mucho del vino y sus  procesos. Sólo en el tiempo de la vendimia recibimos gente sin  preparación, pero es mejor así ya que podemos enseñarles a hacerlo de la  manera que estimamos más conveniente", explica Taylor.

Otra de  las claves es apostar fuertemente por la exportación. Sólo el  uno por ciento de su producción va al mercado chileno. El resto  se dirige mayoritariamente a Estados Unidos (88%), América Central y  Sur (11%) y un pequeño porcentaje se destina a Corea y Asia.

El  enólogo sudafricano cree que esta opción es la mejor porque los chilenos  no pagan mucho dinero ya que saben que hay muy buenos mostos a bajo  precio. "Si no tienes una gran fama y reputación es difícil entrar con  vinos caros. Eso sí, hay mercado para todos, incluso para los  vinos de menor categoría. Las ganancias alcanzan para conocer Atacama o la Carretera  Austral. Chile es un país muy bonito", señala.

Pero los  negocios exitosos no son el único motivo para viajar hasta Chile. Las oportunidades  de desarrollo para los profesionales de la enología también es  apreciada por los extranjeros. En la misma viña Calina, encontramos a  la estadounidense Lauren Oliver, agrónoma titulada de  la Universidad de California (UCLA).

Con  cuatro meses en el país, se declara impresionada por el nivel y la  excelencia del trabajo que realizan las industrias chilenas."Chile  está en muy buena forma. No tengo ninguna duda que el vino es  algo muy serio en este país y que su importancia en Latinoamérica y en  el resto del mundo va a seguir subiendo", indica

Lo más  valorable para Oliver es la gran cantidad de conocimientos que ha  acumulado en su breve estadía, lo que cree se deriva del roce con los  expertos chilenos. "Mi experiencia profesional en Chile ha sido  fantástica. De hecho, esta es mi vendimia preferida entre las que tres  que he realizado.Voy aprendiendo cada día trabajando con los  chilenos. Son amables y me ayudan con todo el trabajo así como  en mis dudas sobre la lengua muy especial que es el "chileno."

Agrega  además que se le ha hecho fácil asimilar los métodos de trabajo que se  aplican en las viñas del país debido a la similitud con los  procedimientos que se utilizan en Estados Unidos. "Es difícil argumentar  que Chile no es muy parecido a Estados Unidos por su variedad inmensa  de microclimas, estilos y marcas de vino, así como por los pensamientos  sobre el arte de hacer vino", subraya.

Por lo mismo tanto Taylor  como Oliver coinciden a la hora de recomendar a Chile como destino para  proyectar la enología y adquirir nuevos conocimientos. El primero valora  la "experiencia que se adquiere" y que se notará a la hora de salir del  país, mientras que para la segunda Chile es un destino ideal para  crecer como profesional y personalmente. "Recomendaría a todos los  estadounidenses y a otros países del extranjero venir a Chile a trabajar  y conocer", concluye.

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