No ver la realidad del maltrato es ser cómplice del mismo

LA INDOLENCIA

La indolencia; el sólo nombre ya es poco agradable de pronunciar.

En el mundo existe mucha indolencia ya que las personas no miran el dolor ajeno.

 

 

Estaba una mujer casada con un hombre el cual la amó y cambió su manera de ser y de actuar. Este hombre al ver que su mujer era una profesional y que ganaba más dinero que él, comenzó a menos preciarla y anularla como persona y también como mujer. Un día después de haberse separado tras años de llevar una vida juntos; llega su mujer a su casa a visitarlo porque necesitaba conversar; ella no se convencía que no podían estar juntos, ya que ella aún tenía razones para perdonarlo.

Ese día ella se le acerca y le pide un vaso de agua porque tenía sed y él con la máxima indolencia le dice; Ve a tomar agua a tu casa; esta no es tu casa; no se a que viniste en realidad.

La mujer agachó la cabeza sin decir nada; sólo lo miró y le dijo: no te preocupes no importa. Luego lo mismo con el almuerzo; no hagas nada, esta no es tu casa; anda hacer las cosas a tu casa. La mujer no hizo caso e igual cocinó para él y sus hijos; humildemente le hizo comida sin decir ni media palabra.

Luego ella se va al baño y se pone a llorar en silencio para que sus hijos no se den cuenta de lo sucedido y no tener que amargarlos. Pero llora desconsoladamente en el baño hasta que la pena y tristeza se le pasan. El mientras tanto estaba lejos ocupado en su trabajo. Luego llegó la hora de irse y como quedaba retirado; ella le pide que por favor la lleve a tomar el bus; él la mira y le dice: Acaso soy tu chofer?.

Ella nuevamente no dice nada; y se va con sus hijos amargada por todo lo que la había humillado. Pasa el tiempo y él se da cuenta de que ha cometido un error y le llama por teléfono diciéndole que vivan como una familia, que está dispuesto a cambiar o tratar de hacer las cosas mejor. Ella sin pensar le contesta que no; que ya no quiere nada con él; que la deje en paz con sus hijos.

Ese día que ella fue a verle; no fue tanto por querer conversar; sino que quería que volvieran a estar juntos, pero él con su prepotencia e indolencia terminó con el amor y el cariño de aquella pobre mujer y él quedando amargado para el resto de la vida.

 

La indolencia es no mirar el dolor ajeno y ni siquiera mirar el dolor propio; porque tampoco les duele.

Este mundo sería otro y mejor si todos supieramos actuar frente a otro ser humano.

Somos seres humanos de la misma especie; hechos de la misma manera. Seamos más tolerante, conmovamonos con el sufrimiento de los demás, con su llanto, con sus necesidades, seamos mejores personas.

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