Independencia amorosa, es como finalmente nombra Howard Halpern el fallecido y muy interesante psicoterapeuta newyorkkino, una relación de amor entre un man and a woman.

Por estos días planteaba la pregunta a un sabio que conozco, -eso dicen las malas lenguas, que este es un hombre sabio- lo que me impresiona y me intimida pues pocas veces, he estado frente a un hombre con tan impresionante título.

¿Cuál crees que es la manera que en una relación de pareja se puede hablar de independencia sin desconexión entre los dos fulanos involucrados?

Al parecer los límites de su sabiduría bordean los territorios del amor, pues luego de una meditación al parecer sapiente, solo balbuceó un lánguido…. ¿jum?.

La pregunta surge ante mi curiosidad narrativa frente a la situación de la amiga de una amiga de una amiga. Según sé, ella es una mujer interesada en los temas humanos, se plantea constantes preguntas Socráticas en medio de noches largas y madrugadas frías.

Una pregunta le lleva a otra y a otra, y de ella salta de nuevo a la primera; de una a otra se moviliza, a través de las respuestas medianas que escabulle en lecturas, películas, escritos, pensamientos, canciones, y en sus intrigados y resignados compañeros de conversación, de risa, de mesa, o de cama.

Esta woman conoció a un hombre que no se precia a su favor en los detalles, ni en las formas cariñosas, ni en los romanticismos cursis -pero tan necesarios al alma poeta-, ni tampoco en los atrevimientos sorpresivos para salir de ciertas rutinas acostumbradas, aún así, ella cree amarlo; él aunque diga y le parezcan normales casi todas las cosas que viven juntos y que previsiblemente no son muchas tampoco, es evidente que algo enganchado si está a esta mujer.

Para ella la pregunta es, qué significa ese bache que ella siente entre lo que él permanentemente propone o más bien entre lo que él permanentemente no propone, y lo que ella siente que quiere vivir con alguien a quien ame.

Ha ido desgajando como a una naranja, cosas que puede ceder, que puede quitar o tachar de la lista histórica sobre los elementos primordiales entre dos, pero a la vez le va asustando cómo cada vez es más lo que tacha, que lo que añade o a lo que siquiera pudiera aplicar el cambalache compensatorio de una cosa por otra.

En esa desgajada cítrica ha ido encontrando que ciertamente algunas cosas no son tan necesarias, al mismo paso ha ido depurando su deseo como en una exquisita alquimia del alma,  encontrando aquello irreductible, lo que a pesar de tanta y tanta independencia que él le propone, para ella sigue siendo importante e innegociable.

Es allí donde se encontró con Howard Halpern.

INDEPENDENCIA!!! sí, eso es lo que el man le propone a la woman, lo que ella resiente es quizás, no la INDEPENDENCIA sino la falta del adjetivo que Halpern le adjuntó.

El quit en medio de dos, tal vez no está en lograr la independencia porque a la larga todos de una u otra manera tendemos a ella, sino en que ella sea amorosa. 

Eso es lo que hace que dos sean una pareja, que la independencia sea amorosa, ¡muy cierto!! mister Halpen.

Una INDEPENDENCIA AMOROSA pasa según el finado terapeuta, por el concepto de compromiso, bella palabra si logramos descentrar de ella el uso frío a la que se le expone  en el campo escolar y correctivo.

Del latín Compromissum para describir acuerdo por una palabra dada. El poder de la palabra en el amor, añadirá yo a la definición del diccionario; en italiano compromésso, en francés compromis, en portugués compromisso y en inglés compromiso... que hermoso es el italiano!!!

Hay quienes para entender el fuerte tono de esta palabra han preferido descomponerla: con -plantea una relación-, pro – una disposición- y miso – una misión-.

Mister Halpen cree que lo que compete al AMOR en una pareja, más que un vínculo nombrado como exigencia u obligatoriedad, es un vínculo de compromiso: “ elijo compartir la mayor parte de mi vida con mi amante y construir una realidad mútua juntos y que carguemos juntos con las responsabilidades y problemas”, nombra luego como ingredientes esenciales, el cuidado generoso y mútuo, y la confianza clara… quizás podríamos añadir, que los polvazos de antología, pueden ser al final, los que cimientan el adobo al recuerdo cada día.

La amiga de mi amiga de mi amiga, intenta ver en el espejo de este planteamiento, su nueva relación, que para cuidado amoroso a quienes leen este tratado, del riesgo de recibir demasiada información de sopetón, expondré en el siguiente pronunciamiento sobre el AMOR, o en honor al mister terapeuta, sobre la independencia amorosa. 

 

 

 

Mr Howard Halpen

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