Hace unos cuantos años se encontró en un apartamento de Helsinki (Finlandia) los restos momificados de un hombre. Al entrar a instalar una alarma contra incendios, un trabajador de mantenimiento notó que había mucho correo amontonado y mal olor, por lo que llamó a la policía. El agente que acudió halló el cadáver de un pensionista de 55 años que vivía solo y llevaba muerto más de seis años. Según el periódico Helsingin Sanomat, durante todo ese tiempo la Seguridad Social le había abonado la pensión y el Programa de Asistencia Social había sufragado el alquiler, pese a no haberlo visto nadie. Tampoco lo habían extrañado sus hijos adultos, que viven en el área metropolitana. “Durante seis años, un hombre reside en una comunidad —no una isla desierta, sino una ciudad—, y nadie lo echa de menos ni se pregunta adónde habrá ido o qué le habrá ocurrido”, dijo Aulikki Kananoja, directora del Departamento de Servicios Sociales de Helsinki, que cosas no?.

 

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