No soy escritor, ni lingüista, ni sociólogo, ni redactor de diccionarios, ni nada que se le parezca; más bien alguien que al pasar el tiempo se toma algo de él para repasar sus vivencias y circunstancias de vida. He allí a lo que me trae hoy a esta reflexión…del cómo somos, nos vemos y nos ven (algo en lo cual poco pensamos). Como sociedad ¿Somos mayoría o minoría? ¿Qué es eso de inclusión social? Ya que está en moda la participación (inclusión) de la sociedad en las decisiones gubernamentales o de los países, que debe dársele más protagonismo a las sociedades y sobre todo a esas que se han considerados como “excluidas” es que me hago esa reflexión.

¿Cuándo en la historia de la humanidad hemos sido excluyentes o incluyentes? ¿Cómo se mide esto? ¿mayorías o minorías? Quizá usted tenga más y mejores interrogantes al respecto, mejor aún, quizá hasta tenga las respuestas a ellas.

Ahora bien, mi reflexión viene pensando en las imágenes de esos programas de animales y vida silvestre; del vientre de una madre tiburón y de cómo los críos, aun en el vientre de ella se devoran entre sí. En aquellos pichones de águilas que empujan a sus hermanos al precipicio hasta solo uno quedar en el nido y alimentarse de sus padres o de esos videos virales (que nos dan risa) de cachorros de gatos o perros que se pelean para quedarse con la mejor parte. Y no me deja de venir a la mente eso de que si el hombre, siendo de naturaleza animal, está haciendo uso de su “naturaleza” desde, no solo desde los inicios de los tiempos, sino desde su inicio como tal, desde su concepción.

Recuerdo de niño cuando escuchaba a mis padres decir o les decían a ellos ¿Cuántos hijos tienes? ¿solo uno? Debes buscarle la parejita para que no se críen solos y tenga un hermanito o hermanita con el qué compartir y cuidar. Muy común aun hoy día. Algo así como, si es hijo único será egoísta, pero si tiene hermanos será muy compartidor. En mi caso no fue uno sino cinco los hermanos que tuve y tengo, mayores y menores, niñas y niños. Así que tengo ejemplos para contar. Hermanos y hermanas maravillosas con los cuales tengo y tendré el mayor de los amores y afectos, pero eso sí, cada uno distinto del otro en muchísimos aspectos. Quizá usted le pase igual (o quizá no), pero hasta este punto eso no nos hace diferentes sino iguales con distintas personalidades, caracteres, gustos y visión de vida. Algo más intangibles que palpable o la vista.

Desde niño nos forman y terminamos formándonos para ser inclusivos, pero con nuestras diferencias y preferencias y si tomamos como partida que las familias son la base de la sociedad entonces desde la matriz de la sociedad ya somos distintos (incluyendo /excluyendo) los unos a los otros desde su concepción. Luego que nos vamos formando comenzamos a tener nuestros propios “amiguitos” (incluyentes), esos con los cuales nos gusta jugar y compartir, pero también están aquellos que no nos agradan y no deseamos estar junto a ellos (excluyentes) ya sea por voluntad propia o inducidos por un buen padre que nos decía “no te juntes con fulano o mengano”, buscando protegernos de ciertos estereotipos o conductas no aprobadas en su momento. Hasta ahora nada reprochable, solo estamos haciendo uso de la naturaleza humana de buscar la mejor posición y lugar en nuestro entorno (eso que llamamos sociedad). Así nos vamos formando y adquiriendo nuestras vivencias: Esto sí, esto no. Aquel si, aquel no. Y de a poco vamos juntando esta combinación de Si y NO que moldean nuestra carácter y toma de decisiones.

Ahora comenzamos a ampliar nuestra visión y percepción en quien vive, viene de la montaña, campo y quién no. Quien viene o vive en la ciudad y quién no. Quien es el letrado o estudiado y quién no. Quien es el de un color especifico y quién no. Quien habla el mismo idioma y quién no. Quien viene de cual o tal territorio o quién no. Quien tiene tal o cual costumbre y quién no. La sociedad, las comunidades, los países es así como se forman entre un quién si y quien no desde sus orígenes, desde su formación en la educación del entorno y crecimiento individual que en su conjunto hacen que los individuos y al final las masas tengan los conceptos que nos marcan como sociedad. Ahora bien ¿Es esto bueno o malo? ¿Está bien o está mal? No vengo a juzgar, como lo decía hace un momento, nuestra naturaleza humana sale a relucir aun antes de nacer, luego solo va tomando forma y tratando de prevalecer. Es como una lucha entre el bien y el mal. ¿Qué es lo bueno y que es lo malo? Y todo esto nos lleva a momentos en que un conjunto de estas masas, acercadas entre sí porque comparten quizá los mismos Si y los mismos No les piden a otras masas, que a su vez comparten otros Si y otros No, que deben juntarse o permitírseles expresárseles en todos los ámbitos de la sociedad, porque la sociedad está cambiando y deben ser incluidos y reconocidos. Y me pregunto ¿Quién los excluyo? ¿Quién los incluyo? Quien determina quién o cual debe estar fuera o dentro de un grupo o masa. Al final creo que esto es más mental que social, es mas de uso político y manejo de voluntades que un verdadero foco de atención universal. Si usted o yo se identifica con alguien, con algo o con sencillamente con nada, pues usted es lo que es, un individuo con capacidad para pensar y determinar por si mismo que es lo que desea y no hacer con su vida. No requiere que determinados movimientos, ideologías o corrientes lo lleven de un lado a otro buscando algo que está en su mente. Usted se incluye o excluye así mismo de acuerdo a lo que usted decida. No permita que otros tomen esa determinación, no entregue su poder mental y vera que no será ni excluyente ni incluido, será un individuo con capacidad de pensar por sí mismo.

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