Tener un entrenador o “coach” va directamente ligado al crecimiento personal. El entrenador ayuda a la persona a conseguir su meta u objetivo haciendo pequeños cambios en su vida.

Como si de un entrenador de cualquier otro deporte se tratara el “coach” ayuda a la persona con miedo al fracaso y que tiene falta de confianza en sí misma a conseguir un objetivo. Esta figura también ayuda a mejorar las habilidades de relación con los demás individuos, a controlar las emociones, a reducir el estrés y a aumentar la motivación.

Teniendo un entrenador no solo mejoraremos en el aspecto laboral, sino también en nuestra vida de pareja o familiar.

El “coaching” se basa principalmente en aprender a crearnos a nosotros mismos. Se cuestionan los modos tradicionales de percibir la realidad, de esta manera se fomenta la creatividad.

Las sesiones de “coaching” normalmente constan de una serie de preguntas que el entrenador formula a la persona tratada. Siempre son de su visión de la realidad y de las metas que desea conseguir. El entrenador cuestiona el modelo del entrevistado para hacerle entender que hay otros puntos de vista. A partir de aquí se define un plan de estrategia personal.

Para que el trabajo tenga sus frutos, el que inicie el tratamiento debe comprometerse cada día con el trabajo.

En general los tipos de “coaching” son:

-El “coaching” deportivo: normalmente lo utilizan los equipos grandes y lideres, hay algunos entrenadores que confían en la mezcla de psicología con deporte.

-El “coaching” empresarial: es el tipo más conocido y que más se aplica. Se intentan desarrollar las habilidades de los trabajadores para aumentar la productividad de la empresa. Normalmente se aplica solo en los altos cargos de la empresa.

-El “coaching” sistémico: desarrolla las habilidades del individuo para su entorno social.

-El “coaching” corporal: ayuda a conocer mejor nuestro cuerpo y a utilizar el lenguaje corporal.

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