La importancia de un buen calzado

Hay trabajos que requieren que una gran parte de la jornada se esté caminando o de pie (cómo por ejemplo los trabajos de ámbito sanitario). Ésta situación crea una serie de riesgos para el trabajador y es por esto que utilizar el CALZADO adecuado es fundamental, tanto desde el punto de vista de la funcionalidad y el confort, cómo para la prevención de la fatiga.

El calzado totalmente cerrado es el ideal para evitar y prevenir los accidentes de caídas a causa de la utilización de zapatos inadecuados. Utilizando zapatos cerrados, en lugar de zuecos, se evitan torceduras, esguinces, luxaciones y fracturas. Tenemos que recordar que los pies son un elemento esencial para el ser humano y cuidándolos podemos evitar muchas patologías.

La transpiración del PIE no está relacionada con el uso de calzado profesional, sino que aparece fundamentalmente por la variabilidad personal en la utilización de todo tipo de zapatos. Las largas jornadas, el tipo de trabajo y la temperatura, favorecen la sudoración de los pies. Para evitarlo es necesario tomar algunas medidas higiénicas y preventivas:

-Los calcetines han de ser preferiblemente de algodón.

-Los pies se tienen que lavar diariamente con un jabón suave.

-Los pies se han de secar bien y después hidratar con alguna crema.

- Es recomendable realizarse diariamente unas friegas de alcohol de 70º, y después aplicar vaselina, lanolina o aceite de coco y realizar un masaje suave sobre la piel de los pies.

Recordemos que hablamos de añadir confort y evitar caídas, no estamos hablando del calzado de seguridad, obligatorio para otro tipo de trabajos, como los de construcción. Estos zapatos tienen una puntera metálica que evita golpes, pinchazos y cortes. Es imprescindible que este tipo de equipos de protección individual (EPI) dispongan del correspondiente MARCADO CE. La marca tiene que ser perfectamente visible en el calzado.

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