Teletrabajo desde la casa, trabajar en casa mientras cuida a su hija

Desde el inicio de la revolución industrial los empresarios implementaron un sistema de trabajo basado únicamente en la recompensa, esto quiere decir que un empleado realiza actividades laborales durante una jornada de trabajo y a cambio recibe un pago por su tiempo. Este sistema no ha variado mucho desde entonces, pero se lograron avances en aspectos como las condiciones de trabajo, mejoras en la productividad gracias a la tecnología y una legislación laboral que protege a los trabajadores de abusos por parte de los empleadores.

A pesar de todos estos avances muchas personas todavía trabajaban agrupados en espacios físicos donde el jefe podía verlos, muy parecido al esquema de los supervisores en las plantas de producción del siglo XX. Ahora la pandemia a obligado a las empresas a operar de forma remota, sin una transición gradual, sino de golpe. Este cambio radical tomó por sorpresa a muchas empresas que no estaban preparadas para el teletrabajo y más aún esta nueva realidad evidenció lo obvio, que en los países latinoamericanos muchas casas no fueron diseñadas para instalar una oficina.

LA REALIDAD DE TRABAJAR EN CASA

Yo vivo en Panamá, un país donde tenemos 4 meses de verano y 8 meses de lluvia. Durante los meses de marzo hasta inicios de mayo que duró el verano el calor era brutal y cuando el viento soplaba se sentía una incomoda sensación muy distante de las muchas veces que la brisa del verano soplaba y refrescaba la piel. En esta ocasión era como si la brisa del verano te tostara la piel a fuego lento. Bajo esas condiciones el cuerpo se ralentiza y evita hacer cualquier cosa que requiera un esfuerzo físico y mental por lo que trabajar en una habitación cerrada sin aire acondicionado se vuelve sumamente difícil.

Por otro lado, durante los meses de invierno, las primeras lluvias solo sirven para levantar el calor acumulado en las calles y de repente tu casa se convierte en un sauna de vapor. Nunca pensé que estando dentro de mi casa podía ensuciar más ropa que estando fuera, ya que al menos dos veces al día tenia que cambiarme la camiseta por el olor a sudor que en ella había impregnado.

Aún así, el poder trabajar en casa me ha permitido organizar mi tiempo para poder trabajar a mi propio ritmo, cosa que no se consigue cuando estás en una oficina con tu jefe encima vigilándote.

Pero la dicha de trabajar en casa también se disipa cuando te das cuenta que la silla que usas es incómoda al punto que te lastima la espalda. Yo tengo un niño de 8 meses y solamente el tener que cargarlo me tiene la espalda lastimada, ahora con una silla que no es adecuada el dolor se hace mas intenso. En mi vida nunca había combinado tantos tratamientos para la espalda, pastillas para el dolor, ungüentos, faja térmica e incluso un aparato de electroestimulación con electrodos colocados en mi espalda. Una semana estaba bien, pero a la siguiente semana aparecía nuevamente el dolor. Hasta que decidí conseguir una silla ergonómica para usarla en casa y santo remedio, el dolor disminuyó considerablemente. Pero no todas las personas pueden darle el lujo de comprar una silla ergonómica, ni tener un acondicionador de aire para poder trabajar cómodamente en sus casas.

LOS RETOS DE CONVERTIR UNA HABITACION EN UNA OFICINA

Antes de la pandemia era natural salir de la casa con mi computadora portátil, ir a un café y conectarme a la red inalámbrica (Wi-Fi) del establecimiento y trabajar mientras disfrutaba de un delicioso café.

Entre mis herramientas de trabajo uso siempre aplicaciones informáticas online de trabajo colaborativo que me permiten desde organizar mi agenda, planear mi día, asignar tareas a mi equipo de trabajo, hacer seguimiento y cambiar las prioridades si es necesario. No son más de cinco herramientas las que uso para trabajar de forma remota, sin estas herramientas no podría trabajar fuera de una oficina tradicional.

Pero estando en casa no solo me enfrento a las incomodidades sino también a las constantes interrupciones ya sean los hijos, la pareja, los padres, y cualquier otra persona que esté en la casa. Por lo que la clave para mí sería definir un horario para atender los temas domésticos y un horario para trabajar.

Yo coordino con mi esposa los horarios de atender al bebé y los horarios de trabajar para alternar turnos. Mientras ella trabaja yo cuido al bebé y luego cuando ella termina de trabajar se queda con el bebé y yo me pongo a trabajar. A esto también se le puede llamar trabajo colaborativo.

LA NUEVA LEY DE TELETRABAJO

A pesar de haberse creado una ley de Teletrabajo en donde hay varios artículos que mencionan que las empresas deben proporcionar al teletrabajador las condiciones de trabajo, el equipo de trabajo y las herramientas apropiadas, en la realidad esto no está ocurriendo.

Estamos viviendo una crisis sanitaria y una crisis económica casi simultáneamente por lo que muy pocas empresas cuentan con los recursos para comprar sillas, escritorios y recursos informáticos para sus teletrabajadores. Además, las personas tienen miedo de perder sus trabajos por lo que hacen lo que sea para poder cumplir con sus obligaciones.

EL FUTURO DEL TRABAJO

A pesar de todos los retos de trabajar en casa, es un gran paso hacia una nueva cultura en donde poco a poco vamos dejando las antiguas creencias y vamos adoptando nuevas formas de trabajar, mucho más productivas y creativas.

Entre los beneficios de adoptar el teletrabajo tenemos:

  • Reducción del estrés por tener que llegar antes de las 8:00 am al trabajo pues ya no tiene que salir de la casa.
  • Aumento de la productividad al usar software especializado en la organización del trabajo.
  • Mayor énfasis en la gestión de proyectos como modelo de operación para entregar resultados.Necesidad de implementar indicadores de desempeño para medir el progreso de las tareas y entregables.

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