EL IMPACTO DE LA GLOBALIZACIÓN EN LA CULTURA DE MASAS EN MÉXICO

Humanismo, globalización, cultura… serán éstos los conceptos que me gustaría explicar antes de comenzar este ensayo, con el propósito de observar si las definiciones coinciden con la vida cotidiana.

Menciona la RAE que la globalización es una “Tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales”.

El término “Humanismo” lo define como “cultivo o conocimiento de letras humanas”, así como una “doctrina o actitud vital integradora de los valores humanos”.

También dice que la cultura es un “conjunto de modos vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.” Es también para la RAE el “conjunto de manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo”.

Estos términos, trasladados a lo cotidiano van ligados, el más nuevo, la globalización, un recién nacido, y como recién nacido crea algunos problemas en su casa, la Tierra, pues ésta no se sabe a veces cómo lidiar con él. El poder, que podría decirse que es como un padre de la globalización, es por supuesto primerizo, pero como ser humano, orgulloso, pasional, que debido a que es el poder cree saberlo todo. Me gustaría hablar un poco de ese padre, del poder… para mí es eso que alcanza el hombre a costa de todo para regir sobre su especie, imponer ideas y mandato con el objetivo de sentirse mejor que todos, encontrando así ese hombre su felicidad, a costa de la felicidad de otros.

Es lamentable, terriblemente lamentable que la felicidad no sea la misma para todos. Desde mi particular punto de vista yo no pensaría que la felicidad es el poder, la felicidad para mí no es que la gente siga mis ideas, estaría bien que algún día fueran conocidas y así ser criticada, me gustaría que todos me escucharan… y ya.

Volviendo al tema en sí de la globalización, es relevante expresar que ésta va ligada estrechamente con el individualismo, lo ejemplifico con lo anterior escrito acerca del poder, el hombre pasa por encima de todos, sin importar si los pisa y los lastima, sin importar si les quita o les arranca lo poco o mucho que tienen. Esto en la vida real va creando problemas sociales que a veces se escapan del control de todos y por supuesto afecta a todos ¿ejemplos? El calentamiento global… un ejemplo que desde un punto de vista es cómico, pues el hombre, tratando de llegar a ser feliz –que es algo utópico porque cuando tiene algo pide más- destruye el planeta, creando industrias, materiales dañinos que son buenos sólo temporalmente… así destruyendo el planeta se va destruyendo así mismo…

Otro es el choque de individuos, sobre todo de esa cultura que domina, un choque de ideas, por ejemplo, puede llegar a la guerra, lo peor de esto es que los más afectados no son ellos sino los dominados… ¿a dónde hemos llegado?

Así podría decir muchos: pobreza-delincuencia, pobreza-migración-racismo-marginación, son problemas que desencadenan más problemas, y que hasta hoy no hemos llegado a una solución. Ahora la pregunta es ¿por qué no se ha llegado a una solución? Bien, es precisamente que el individualismo no va de la mano con el humanismo, esto es un choque catastrófico para aquellos pocos que nos preocupamos por los demás o al menos nos acordamos de esas personas que Galeano llama “Nadies”1

Si bien el humanismo va ligado con los valores humanos, sobre todo el respeto, y la tolerancia, el individualismo conllevaría a esos antivalores de no respetar ideas y costumbres, de ser intolerantes a algo que algún hombre no esté de acuerdo. En este caso el hecho de que cada quien tenga una mente no es muy bueno, porque el hombre, a pesar de que ha vivido con eso desde que empezó a pensar, no ha sabido lidiarlo, es por eso que para mí es una mentira eso de que algunos sucesos de la historia marquen el hecho de que dejamos la esclavitud, el racismo y demás acciones que dañen al prójimo por cuestión de ideas: el hombre ha sido egoísta y egocéntrico desde siempre y por naturaleza, eso del fin a esos daños son sólo palabras, porque en pleno siglo XXI vemos cosas que incluso solían ser medievales, la diferencia de hoy es que gracias a la globalización el avance tecnológico es impresionante, sin embargo el poder mantiene en el oscurantismo a los “Nadies” porque el saber es tener una mente crítica, eso es igual a que esas personas se den cuenta de que están dominadas… el oscurantismo ahora se llama Televisa y TV azteca, es peor que el oscurantismo medieval, pues éste engaña a las masas, haciéndolas creer que saben, sin embargo no es así. El poder les pinta su vida color rosa con telenovelas y noticias inconclusas, parcialmente verdaderas, y sobre todo los ciega atrapándolos en sus medios de comunicación.

Es así como el ser humano se va deshumanizando, así cegado va perdiendo neuronas críticas, va perdiendo sus valores y es así como se va reflejando el tipo de cultura que tenemos: ignorante, conformista, comodina, con aspiraciones limitadas, porque los medios no permiten saber que hay más después de ellos, y cosas que realmente valen ser sabidas para comprender el por qué es que estamos aquí, porque no, no estamos aquí para tener la mejor tecnología o la mejor ropa de marca, la felicidad no está en las cosas materiales, pues sería una utopía, para alcanzar esa dichosa felicidad es estar bien con nosotros para estar bien con los demás, sin conflictos, sin rencores, sin factores que fomenten guerra. Eso debería ser la felicidad para todos, estar en paz, y conocer, saber de todo aunque sea un poco, por supuesto.

Por otra parte, el mismo sistema de poder es el que se encarga de la educación, que en este caso termina siendo igual que las telecomunicaciones, pues lo aprendido no es algo que motive a pensar sino a ser instrumentos para el mercado. La educación se encarga ahora de crear manos y pies para trabajar y no cerebros para pensar en su cuerpo y su mente. Ser manos y pies, ser pedazos de carne, ¿no es eso una clara deshumanización?

Esto no debería ser así, y no culpo a la globalización, sino al mismo individuo que ve por sus intereses, ese individuo que también está deshumanizado. Es el poder el que ciega al individuo dominante y se olvida de que también él tiene un alma sensible, se olvida de que él es igual que un “nadie”, un hombre, bípedo, con capacidad de pensar, que quiere, que odia, que llora y que siente.

Estoy de acuerdo con las definiciones anteriores a de la RAE, pero también pienso (supongo que es conocido por muchos) que la vida no se basa en definiciones sino en hechos, así que la RAE sólo describe, nosotros, lo seres humanos, u hombres, o individuos, somos los que hipotéticamente opinamos, pero para opinar se necesita el raciocinio, quitarnos esa banda de los ojos. No se tiene que esperar a que alguien nos las quite, no, esa mentalidad de que nos hagan las cosas es de un mundo feliz, el mundo feliz del dominante… es difícil levantar el brazo, sentir esa banda invisible y doblar los dedos, quitarse la ceguera y ver el cielo. Es difícil ir en contra de una ideología impuesta… pero es menos difícil equilibrar la ideología con otra.

Si tuviera el poder yo propondría un balance de humanismo y globalización, el hecho de que cada quien sepa que todos somos diferentes de por lado, pero iguales por otro. Volvería a retomar los valores, y como dije párrafos anteriores, conseguiría mi felicidad siendo escuchada y criticada. Lo que me gustaría que la gente escuchara es que no hay globalización mala ni buena, simplemente está, y es una fuerza contra la cual no podemos luchar así que es mejor educarla: hacerla humana, hacerla efectiva para todos. Mezclarla con raíces, no olvidarlas. El hecho de olvidar nuestras raíces es olvidar nuestra historia, nuestra identidad, sería terrible que el hombre no sepa a dónde pertenece.

¿Por qué no un mundo en donde se aproveche al máximo el avance científico y tecnológico, y que además lo mezcle con un poco de Filosofía, de Historia? Hacer así una nueva finalidad del uso tecnológico, y hacer también conciencia de los efectos secundarios en la naturaleza… en fin, invitaría a todos a volver a razonar, usar el raciocinio para un bien común, y como mi globalización sería humanista, me olvidaría del egocéntrico egoísmo, que perjudica a todos, pero eso de llegar al poder suena demasiado soñador, y tal vez serían falsas mis palabras, pues el poder es algo con mucha fuerza y yo soy débil, como todo ser humano…

Antes me solía preguntar por qué es que la globalización y sus consecuencias eran benéficas sólo para algunas zonas de la Tierra, para otras no tanto. Mi respuesta -que antes sostenía a manera de hipótesis- llegó hace un momento: en palabras de Chakrabarty “lo universal necesita estar abierto a lo particular”. Serán éstas pocas palabras, pero penetrándolas significan más de lo que se ve en el texto.

El lenguaje es un medio para saber cómo es una sociedad en el fondo… nuestro lenguaje ahora es más Spanglish que Español… así como mueren lenguas autóctonas, ¿morirá algún día el español, y su historia, su literatura? ¿Eso es lo que queremos? Por qué no un país políglota, sin referirse sólo al idioma, sino a su gente, eso es una manera de globalización, una efectiva globalización, o su comienzo.

Debemos saber que hay más de lo que vemos, cosas mucho más diferentes, es por eso la importancia de la tolerancia y el respeto. Jamás seremos únicos, cada mente es un mundo, es mejor compartir que es estar aislados, así sería un crecimiento óptimo para todos.

En fin, no está en los demás el cambio, el cambio está en cada quien, sin embargo es muy difícil volver a ver para alguien vendado. La tarea está en los que ya abrimos los ojos, ayudar a los demás a ver el cielo.

1 me refiero en esta parte al texto “Los nadies” de Eduargo Galeano, en el libro Las venas abiertas de América Latina, el cual me gustaría compartir, pues está muy relacionado con el tema del ensayo:

“Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ni ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata” (59).

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Galeano, Eduardo, Las venas abiertas de América Latina, 1971. Siglo XXI editores, argentina.

Chakrabarty, Dipesh, Humanismo en la era de la globalización.

Sloterdijk, Peter, Normas para el parque humano, Madrid, 2008. Ediciones Siruela.

www.rae.es

 

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