El estado actual de la economía de mercado obliga a las empresas a tomar decisiones de austeridad en cuanto a gastos e inversiones. Indudablemente es una correcta decisión, pero no se pueden olvidar factores que influyen en el reconocimiento de nuestra marca ante la competencia: en un mismo nicho de mercado, los clientes, hoy, eligen el mejor servicio, el primero o segundo mejor precio y la mejor imagen de marca.
Los departamentos comerciales conocen perfectamente qué empresas ofrecen los mejores servicios y quienes tienen los precios más competitivos. El problema surge cuando hay que plantearse en qué situación se encuentra nuestra imagen de marca. ¿Qué valores utilizar para comparar nuestra marca y la de la competencia?¿está anticuado el diseño de nuestra imagen corporativa?¿qué aspecto tienen nuestros catálogos y folletos, nuestra papelería, nuestras tarjetas?¿cómo juzgar y desde qué punto de vista la imagen de nuestra empresa?¿cómo nos ven nuestros clientes y proveedores?¿qué profesionales existen especializados en imagen corporativa?¿es lo mismo acudir a una imprenta que a una agencia de publicidad o a un diseñador gráfico?
Si comparamos la imagen de nuestra empresa, de nuestro negocio, con nuestra competencia, es posible que caigamos en el mismo error que ellos. Es muy habitual el efecto dominó en asuntos de imagen de marca: una persona abre un negocio, necesita un logo y se fija en su competencia, de esta manera se crea un hábito posiblemente equivocado, ya que carece de aquellas características que convierten en diferente la imagen de una marca.

ejemplo de marca antigua

ejemplo de marca rediseñada

La imagen de marca es un valor que requiere una pequeña inversión anual: mantenimiento de papelería corporativa, reposición de catálogos y su actualización si es necesario (fotografías, textos, descripciones de productos, etc), presencia web y si se considera apropiado una mínima presencia publicitaria en revistas del sector. La asistencia a ferias, aunque lo considero importante, podemos dividirlo, como mínimo, en asistencia como visitante y asistencia como expositor, valorar este punto es decisión de cada empresa.
¿Por qué es un motivo de atención la imagen de marca, cuando se supone que todos los empresarios conocen la importancia y el alcance de un buen diseño de marca? Porque los datos están demostrando que las empresas están abandonando su imagen y están concentrando todas sus energías en la competitividad de sus precios, servicios y rentabilidad de calidades. Las pruebas demuestran que la imagen de marca es un factor indispensable para el futuro de la empresa; una compañía de cualquier sector (textil, transporte, alimentación, industria del automóvil, moda, naval, lujo, etc) vive de sus clientes y de sus proveedores, lo que piensen de nosotros es de vital importancia. Un elevado porcentaje de lo que piensen de nosotros se deriva de lo que comunicamos a través de nuestra imagen.
Pensemos en nuestros hábitos de consumo, en aquellas marcas que consideramos mejor posicionadas y a cuáles recurrimos mentalmente a la hora de cubrir nuestras necesidades. ¿Qué hay más allá de las marcas blancas, elegimos aquellas que tienen diseño o nos da igual?¿realmente no nos influiría la imagen de la empresa, a la hora de alquilar, por ejemplo, un coche en una ciudad diferente a la nuestra?¿o a la hora de elegir entre una farmacia u otra para comprar productos para nuestros hijos?¿y al elegir un servicio de catering para nuestra boda o para la organización del congreso de nuestra empresa?. La respuesta es tajante: todos, consumidores de helados, de pescado de importación, de paraguas o de muebles, absolutamente todos elegimos la mejor imagen de marca. Si tenemos que elegir, al mismo precio, entre un sofá de Ikea y un sofá de la mueblería donde compra Isolina, la amiga de nuestra madre, aunque tenga unos sofás con mejor diseño y calidad, elegiremos Ikea. Es necesario que la dueña de la mueblería de la esquina sea sensible a esta cuestión y comience a pensar creativamente en soluciones, en cómo competir con Ikea. Parte de la solución pasa por su imagen de marca.
El argumento es válido para el director comercial de una empresa exportadora de piezas de tecnología de vanguardia para embarcaciones de pesca de altura como para la responsable del departamento de relaciones públicas de una empresa fabricante de productos farmacéuticos, de aplicaciones informáticas o de alimentación canina. Por una imagen de marca bien construida, coherente y bien aplicada, pasa parte de nuestra convivencia con la crisis.

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