La cala Niu Blau está cerca de la población de Santa Eulalia del Rio. Cuando sales de la ciudad por la carretera de Es Canar, a unos dos kilómetros a la derecha hay un camino que después de un par de kilómetros más nos lleva a esta cala. Está rodeada de pinos.

En la playa hay sombrillas y tumbonas, pero si necesitas un poco de sombra puedes utilizar la de los pinos, ya que están muy cerca del mar. Es una playa muy tranquila y familiar, ya que no suele haber grandes aglomeraciones, aunque hay patines para alquilar y también se puede hacer esquí acuático.

Entre los pinos hay un par de chiringuitos: uno llamado Bora Bora y otro, del que no me acuerdo el nombre, que tenía pinta de más barato y en el que comimos muy bien, a la sombra de los pinos y sombrillas y viendo la playa de cerca.

Cala Niu Blau

Al día siguiente fuimos a la Cala Boix. Desde Santa Eulália nos dirigimos hacia Sant Carles de Peralta. En la salida de esta población hacia Es Figueral, por un desvío a la derecha se llega hasta un parking, donde hay un hostal y un par de restaurantes. Ahí está la Cala Boix. Para llegar a la playa hay que bajar por unas largas y anchas escaleras de madera.

La playa es de arena oscura y aguas tranquilas, ya que está encerrada entre dos colinas. Abajo en la playa también hay un chiringuito en el que se puede tomar algo durante la mañana.

A la hora de comer subimos arriba a La Noria (habíamos reservado al llegar a la cala), en el que nos comimos un arroz negro delicioso, bajo los pinos y con unas vistas al mar magníficas, como podéis ver en la foto.

Cala Boix

Después de reposar la comida y disfrutar un poco más de la playa, nos fuimos hasta Sant Carles y nos tomamos unas cervecitas en la terraza del conocido Bar Anita. Este bar fue lugar de reunión durante mucho tiempo de los hippys de los alrededores. Aún se conserva una cabina telefónica de la época y los buzones en los que recogían el correo los que vivían en casas diseminadas por toda la zona.

Bar Anita

 

Después fuimos a ver el Mercado de las Dalias, que está en la salida de Sant Carles hacia Santa Eulália. Está situado en una finca en la que se incluye un restaurante, un café y un centro cultural. Nos quedamos a cenar en el restaurante. Muy bonito y mucha inspiración hippie, pero para nuestro gusto esta muy enfocado a los “guiris”. La comida no está mal, pero algo caro, ya que te cobran la actuación que hay después de la cena. Nosotros estábamos cansados y no nos quedamos mucho rato, pero la fiesta prometía continuar hasta altas horas de la noche.

Restaurante de Las Dalias

 

 

 

 

 

 

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