Las apariciones pueden clasificarse en tres categorías, definidas por Allen Hynek, astrónomo y experto en el fenómeno Ovni que fue director del libro Azul. La primera clase de encuentro tiene lugar cuando se ve un Ovni en el cielo o en el suelo. Pasa a ser del segundo tipo si el Ovni deja señales tras de si, como agujeros en el suelo o quemaduras en los arbustos. Un encuentro del tercer tipo tiene lugar si se ven criaturas. Hoy en día se agrego una cuarta fase, debido a que varias personas han interactuado con los ocupantes de Ovnis.

¿Quienes son los humanoides?

Mucha gente afirma haber visto a los ocupantes de los OVNIS; pero los relatos sobre la conducta de los llamados humanoides suelen ser extremadamente inconsistentes. La moderna publicidad sobre los platillos volantes o fenómenos OVNI se inició en junio de 1947, cuando el piloto norteamericano Kenneth Arnold observó nueve extrañas naves voladoras en el estado de Washington. La insistencia de los informes sobre las altísimas velocidades y la asombrosa maniobrabilidad de los objetos observados llevó inevitablemente a que testigos, prensa y público en general supusieran que se trataba de una intrusión en nuestro espacio aéreo de visitantes extraterrestres... seres del espacio exterior.

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Y como el comportamiento de dichos objetos sugería una tecnología superior, se planteó la pregunta: ¿controlados por quién, o por qué? Este interrogante no encontró una rápida respuesta, pues, aunque el fenómeno era tan persistente que las Fuerzas Aéreas norteamericanas se vieron obligadas a organizar un grupo de investigación: el Proyecto Blue Book, las altas esferas no parecían interesadas en el tema. En 1952 habían sido registrados numerosos testimonios de observaciones y hasta de aterrizajes; pero el capitán Edward Ruppelt, oficial encargado del Proyecto, declaró, en su libro The report on UFOS (El informe de los OVNIS), que recibió una verdadera plaga de informes, y que su equipo ignoró muchos de ellos olímpicamente.

Afortunadamente, siempre hay personas cuya curiosidad supera la intransigencia oficial, y poco a poco fueron formándose grupos de investigadores civiles que, dentro de los límites de sus escasos recursos, reunieron y clasificaron informaciones de todo el mundo. En estos grupos figuraban los franceses Aimé Michel y Jacques Vallée (quien actualmente vive y trabaja en Estados Unidos), Coral y Jim Lorenzen y su Aerial Phenomena Research Organization (APRO) de Arizona, Len Stringfield de Ohio, el National Investigations Committee on Aerial Phenomena (NICAP) de Washington DC, a cuyo frente figuraba el mayor Donald Keyhoe (quien, al igual que Ruppelt, al principio no creía en las observaciones de aterrizajes), y, en Gran Bretaña, los seguidores de la Flying Saucer Review.

Ante la impresionante cantidad de pruebas recogidas por estos veteranos y otros investigadores, surge otro tema relacionado con los OVNIS: el de sus ocupantes. La forma, el tamaño, la apariencia y las actitudes de los pilotos en las versiones de los supuestos observadores son, con frecuencia, extraordinarios. Entre los miles de informes registrados no surge ni una sola imagen coherente acerca de su naturaleza e intenciones. Y, en ocasiones, estos extraterrestres han sido vistos sin que, aparentemente, les acompañara un OVNI.

Apariciones sorprendentes

Desde 1947 hasta 1952, mientras se discutía acaloradamente sobre la realidad de los OVNIS y sus ocupantes, seres al parecer homínidos habían sido vistos en OVNIS o cerca de ellos en lugares muy diferentes del mundo. Por ejemplo, en Baurú, en el estado brasileño de Sáo Paulo, el 23 de julio de 1947 menos de un mes después del encuentro aéreo de Kenneth Arnold cerca del monte Rainer, un agrimensor llamado José Higgins y varios de sus compañeros vieron un gran disco metálico que se acercaba y se posaba en tierra. Mientras los demás huían aterrados, Higgins permaneció inmóvil, encontrándose de pronto frente a tres seres de más de 2 m de estatura que vestían monos transparentes y llevaban unas cajas metálicas a la espalda.

Una de las criaturas le apuntó con un tubo y avanzó hacia él como si quisiera agarrarlo, pero Higgins pudo esquivarla y observó que se resistía a seguirlo hasta donde daba el sol. Los tres seres tenían voluminosas cabezas calvas, grandes ojos redondos, sin cejas, y largas piernas. Saltaban y brincaban, levantando grandes piedras y arrojándolas lejos. También hicieron hoyos en el suelo, quizá tratando de indicar algo así como las posiciones de los planetas alrededor del Sol, y señalando de modo especial el séptimo a partir del centro: ¿hacían referencia a Urano? Luego, las criaturas volvieron a entrar en la nave, que despegó emitiendo un silbido. El relato de Higgins apareció en dos diarios brasileños.

Tres semanas más tarde, y muy lejos de allí, se produjo otra extraordinaria observación. El 14 de agosto de 1947, el profesor Johannis paseaba por la montaña cerca de Villa Santina, Carni, en la provincia italiana de Friuli, cuando de pronto vio un platillo metálico rojo en una hendidura rocosa. El profesor salió de entre los árboles para contemplarlo mejor, y entonces notó que dos seres que parecían enanos le seguían caminando a pasitos, con las manos totalmente pegadas a los costados y las cabezas inmóviles. Cuando las extrañas criaturas se acercaron a Johannis, a éste le fallaron las fuerzas; parecía como paralizado. Los pequeños seres, con menos de un metro de estatura, vestían monos azules transparentes, con cinturón y cuello rojos. El testigo, que no apreció pelo alguno en la cabeza de las criaturas, describió el color de la piel de sus caras como verde terroso.

También distinguió narices rectas, bocas como cortes que se abrían y cerraban como las de los peces, y grandes ojos redondos y saltones. Johannis declaró que, en un impulso repentino, les gritó, agitando su pico de alpinismo. Entonces, uno de los enanos llevó la mano al cinturón, de cuyo centro brotó como una bocanada de humo, y el pico salió despedido de la mano de Johannis, que cayó de espaldas. Después, uno de los seres recogió el pico y se dirigió junto con su compañero hacia el platillo, que en seguida despegó y, tras flotar unos instantes sobre el aterrorizado profesor, súbitamente pareció como encogerse y desapareció. El 19 de agosto de 1949, en el Valle de la Muerte, en California, dos buscadores de minerales observaron lo que parecía el aterrizaje de emergencia de un platillo. Al acercarse, vieron a dos pequeños seres que salían del aparato y corrieron tras ellos hasta que se perdieron entre las dunas. Cuando los hombres volvieron al lugar del aterrizaje, el platillo había desaparecido.

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El 18 de marzo de 1950, el estanciero argentino Wilfredo Arévalo vio un platillo de aluminio que se posaba en el suelo, mientras otro se mantenía en el aire a poca distancia. El objeto que aterrizó estaba rodeado de un vapor azul verdoso, y en su centro había una cabina transparente en la que Arévalo distinguió cuatro hombres altos, bien formados, vestidos con ropa que parecía de celofán. Cuando se dieron cuenta de que eran observados, enfocaron al estanciero con un rayo de luz, y entonces el platillo tomó un color azul más brillante, brotaron llamas de su base y se levantó del suelo. Los dos objetos desaparecieron rápidamente en dirección a la frontera con Chile. Aunque estos informes prometían ser material interesante para futuras investigaciones, no parecían indicar una amenaza seria de invasión extraterrestre. Quizá la resistencia de los medios oficiales a tomarlos en consideración se debía simplemente al temor al ridículo. Para denominar a estos seres, los investigadores adoptaron la palabra humanoides.

Pero en 1953 sucedió algo que conmocionó a los investigadores más rigurosos. Durante ese año un cierto George Adamski hizo su aparición en el mundo de los OVNIS con un libro cuyo coautor era Desmond Leslie: Flying saucers have landed (Los platillos volantes han aterrizado). En esta controvertida obra, Adamski afirmaba que había hablado con un ser de un platillo volante, y que había tomado fotos de la nave. El libro, que se transformó rápidamente en un best-seller, fue de gran utilidad para los investigadores aunque éstos nunca lo admitían, pues hizo que miles de lectores casuales se interesaran por la urología. George Adamski (1891-1965) era un astrónomo aficionado que operaba con sus telescopios reflectores newtonianos desde su casa en Palomar Gardens, en California.

Sentía un interés obsesivo por los informes sobre platillos volantes, y afirmó haberlos visto y fotografiado telescópicamente en varias ocasiones, como el 5 de marzo de 1951, cuando logró filmar un gigantesco objeto en forma de cigarro rodeado por naves exploradoras, y el 1 de mayo de 1952, en que tomó una foto de otra nave madre gigantesca en forma de puro. Más tarde, el 20 de noviembre de 1952, Adamski se dirigió con un pequeño grupo de amigos a un lugar cercano a la carretera de Parker, en Arizona, para buscar y fotografiar OVNIS.

Adamski y el venusino

Tras montar un telescopio portátil con un objetivo, de 15 cm de diámetro, en un lugar conveniente, Adamski se instaló a la espera de acontecimientos, mientras sus compañeros se retiraban para observar desde una cierta distancia. No pasó mucho tiempo para que se viera recompensado con la visión de un objeto que aterrizaba entre las colinas que tenía en frente; lo fotografió desde lejos. Entonces apareció una persona y se le acercó. El desconocido, quemdebía medir alrededor de 1,70 m, vestía ropas parecidas a las de un esquiador y llevaba los cabellos largos hasta los hombros. Adamski afirmó que pudieron comunicarse telepáticamente sobre diversas cosas, y que el visitante le había indicado que venía de Venus.

Entonces llegó una lancha exploradora, y el desconocido, rechazando la petición de Adamski para que le dejara acompañarle, se marchó llevándose uno de sus rollos de película. El 13 de diciembre el venusino volvió a la Tierra trayéndoselo de vuelta, y entonces fue cuando Adamski pudo tomar fotos de la nave de cerca. En su segundo libro, Inside the space ships (Dentro de las naves espaciales), Adamski afirmaba que, finalmente, había realizado un viaje alrededor de la Luna y que un compañero le señaló los ríos y lagos de la cara oculta. Todo esto parece indicar que Adamski no dijo la verdad, o que fue engañado deliberadamente por entidades interesadas en sembrar la confusión en la Tierra. Quizá la historia que contó era real para él; que decidiera elaborarla y adornarla aquí y allá es otro tema.

Mientras tanto, los informes acerca de visitas de tripulantes humanoides de OVNIS han seguido aumentando a lo largo de los años.

Visitantes del Cosmos.

Muchas personas aseguran haberse enfrentado con un humanoide o con el ocupante de un OVNI. Los informes acerca de estos encuentros aumentan pero, ¿qué grado de credibilidad merecen? ¿Quiénes o qué son esas criaturas? A medida que se acumulaban más y más informes sobre OVNIS en los años 50 y 60 se observó una interesante pauta: había determinados momentos de gran actividad de OVNIS. Esto se designó como un fenómeno de ola o crisis e, invariablemente, en el momento culminante de la ola llegaban informes acerca de ocupantes humanoides de los OVNIS... un fenómeno dentro de otro fenómeno.

Quizás la más intensa, hasta ahora, haya sido la de 1954 en el noroeste de Europa, especialmente en Francia. Otras olas importantes, desde entonces, ocurrieron en 1957-58 (América y Australasia), 1962-63 (América del Sur), 1964 (Estados Unidos), 1965 (en todo el mundo), 1977-78 (Gran Bretaña e Italia). La ola de 1964 fue muy compleja con una culminación principal y varias secundarias; entonces llegaron abundantes informes de encuentros con humanoides. El caso de Quarouble, el 10 de septiembre de 1954, con sus grotescos enanos con traje de submarinistas y las naves con rayos paralizantes ha sido ya descrito en Documentos OVNI. Poco después hubo otro informe en Francia, cerca de Cenon, donde a las 10.30 de la noche, el 17 de septiembre de 1954, un granjero que iba en bicicleta comenzó a sentir un extraño escozor. Desmontó y, lentamente, quedó inmovilizado (él lo describió como una parálisis) mientras observaba una máquina que había delante de él en la carretera.

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Una criatura pequeña, que parecía vestir un equipo de submarinista se le acercó, emitió unos extraños sonidos y le tocó el hombro antes de alejarse para entrar en el objeto, que emitió un brillo verde y despegó como un rayo. Cuando se alejó, el granjero recuperó el movimiento.

Criaturas terribles

A las 8.30 de la tarde, el 27 de septiembre de 1954, cuatro niños franceses jugaban en el patio de la granja de su padre, en Prémanon, en el macizo del Jura, cuando oyeron ladrar al perro. El niño mayor fue a investigar y encontró a una criatura rectangular como un terrón de azúcar que se sostenía sobre uno de los lados y cuya parte inferior estaba dividida. El chico le tiró unos guijarros y le disparó una flecha de juguete. Después se acercó, tratando de tocarlo, pero fue arrojado al suelo por una fuerza invisible. Gritó, se incorporó y corrió aterrorizado hacia el patio; mientras, vio que el ser se desplazaba hacia una colina. Los niños corrieron hacia la casa y vieron una esfera roja y brillante que se balanceaba sobre la hierba, a unos 150 metros de distancia. Al día siguiente, los gendarmes encontraron un círculo de hierba aplastada de unos 4 metros de diámetro.

A las 7 de la tarde, el 9 de octubre de 1954, un peón que iba en bicicleta cerca de Poitiers, en Francia, encontró a una extraña criatura de 1,30 m aproximadamente de estatura, que parecía llevar un equipo de submarinista. Lo que se podía distinguir de su cabeza parecía una masa de cabellos a través de los que se vislumbraban unos ojos brillantes. La criatura anduvo un momento por el camino y después desapareció entre los árboles. El 10 de octubre del mismo año, en el norte de Francia, en Pournoy-la-Chétive (en la zona del Mosela), a eso de las 6.30 de la tarde tres niños que estaban patinando vieron aterrizar una máquina brillante. Una especie de hombre muy bajito apareció vestido con un vestido negro, parecido a la sotana de un cura. Su cara era muy velluda y tenía ojos grandes. Llevaba una linterna que deslumbró a los chicos y decía palabras que no entendieron.

Asustados, se alejaron velozmente y, cuando miraron hacia atrás, vieron que la máquina se elevaba rápidamente. Al día siguiente, tres hombres iban en coche por Tapignac, cerca de Royan, en la costa atlántica de Francia, cuando vieron un resplandor rojo en los campos y en el cielo; eran más o menos las 7.30 de la tarde. Se detuvieron, bajaron del coche y vieron un objeto en forma de disco con una cúpula rojiza a unos 250 metros de distancia, flotando a unos 10 metros del terreno, después de unos segundos se alejó entre los árboles, pero su luz seguía siendo visible. Los hombres cogieron una linterna y se dirigieron hacia la luz; el objeto que había aterrizado a unos 400 metros.

Cuatro seres de 1 metro de estatura trabajaban debajo de la nave. Al verlos, las pequeñas criaturas desaparecieron dentro del disco que, después de cambiar rápidamente de color, despegó a toda velocidad. La diversidad y la variedad de conductas de los humanoides, es evidente, aun con estos pocos ejemplos. Seres altos, desgarbados, saltarines, que llevaban trajes transparentes; enanos sin brazos con trajes de submarinista y grandes cascos; criaturas rectangulares como terrones de azúcar que llevan un arma oculta; monstruos hirsutos de ojos saltones con túnicas negras. También se informó de la presencia de seres que daban golpecitos amistosos en el hombro, o que pasaban de largo; seres que arrojaban rocas o jugaban al escondite o arreglaban las averías de sus naves. Algunos apuntaban a los testigos humanos con luces o rayos; algunos experimentaron una parálisis temporal. Todo esto es muy diferente del estilo y la conducta del gentil venusino de cabellos largos que, según se dijo, mantuvo una cortés discusión telepática con George Adamski.

¿Cómo son los testigos que han experimentado encuentros en la tercera fase? (La expresión fue acuñada por el doctor J. Alíen Hynek en su libro The UFO experience, y utilizada espectacularmente por los realizadores cinematográficos.) La lista incluye supervisores, buscadores de minerales, un propietario rural, hombres de negocios, niños, un granjero, un peón y un profesor. Y si se añaden a la lista los médicos, agentes de policía, soldados, amas de casa, hombres de ciencia, obreros y aviadores que han tenido experiencias similares y con los que se llega a abarcar una muestra muy representativa del público, comienzan a aparecer moldes de conducta singularmente coherentes. Las personas que tienen el contacto se sienten inquietas, asombradas o atemorizadas y sienten una obligación obsesiva de discutir el incidente con amigos o el imperativo de informar acerca de él a las autoridades, aunque con frecuencia después sienten el deseo de habérselo callado.

Muy pocos de los miles de testigos buscan publicidad, pronuncian conferencias o escriben libros acerca de sus encuentros. Sin embargo, la misma naturaleza de los contactos con los humanoides: su rareza, la calidad inquietante de muchos de los informes, las muchas actividades cuestionables o inútiles de las criaturas son un argumento en favor de que los relatos puedan ser correctos Los tramposos probablemente sentirían obligados a elaborar relatos más coherentes y a que contuvieran algún mensaje. El flujo de informes sobre humanoides no disminuye. A eso de las 3 de la tarde, el 5 de febrero de 1971, dos trabajadores forestales en Kinnula, Finlandia, vieron un OVNI que aterrizó sobre unas largas patas en el claro donde se encontraban. Una criatura de menos de 1 metro de estatura, vestida con un mono verde y un casco con lentes emergió de una abertura y se dirigió hacia ellos.

Sus manos parecían redondas y no se veían dedos. Uno de los trabajadores se adelantó con su sierra eléctrica en funcionamiento; el ser se retiró y flotó hacia la nave, en la que ahora se veían otras entidades. El trabajador cogió un pie a la criatura y se quemó la mano. El extraterrestre entró en la nave que despegó inmediatamente. Un año antes, el 7 de enero de 1970, dos finlandeses que estaban descansando durante una carrera de esquí alpino en el claro de un bosque, vieron aparecer un disco con cúpula, rodeado de niebla con un rayo de luz que se dirigía directamente al terreno. Cuando el rayo tocó la nieve saltaron chispas y, súbitamente, apareció un pequeño ser en el haz de luz. La criatura tenía brazos y piernas delgadas, nariz ganchuda, mono verde y botas, un casco cónico y brillante y medía menos de un metro. Apuntó una caja en dirección a uno de los esquiadores, Aarne Heinonen, y después tanto el rayo como el ser se desvanecieron en dirección al platillo que desapareció de pronto. Heinonen estuvo varios meses enfermo después del incidente.

 

¿Ver para creer?

A primera hora del 12 de octubre de 1963, Eugenio Douglas, camionero, fue deslumbrado por una luz brillante que apareció frente a él en la carretera, cerca de Córdoba, Argentina. El camión se fue a la cuneta y Douglas se bajó, viendo entonces un gran objeto metálico en la carretera. Tres seres que parecían robots cuya estatura estimó en unos 4 metros salieron por una puerta. Llevaban cascos y trajes que se pegaban a su cuerpo. Douglas disparó varias veces contra ellos y después huyó. El OVNI zumbó y sintió un escozor causado por los rayos mientras corría. En octubre de 1963 una mujer que vivía en Washington, Estados Unidos, vio tres ocupantes en un OVNI cilíndrico. Uno salió a través de la pared de la nave y se acercó a ella.

Llevaba un mono gris, con una especie de abertura para los ojos, aunque éstos no eran visibles. Después, el ser volvió a la nave de la misma extraña forma. Un mes después, el 16 de noviembre de 1963, dos chicos de Kent, Inglaterra, paseaban con sus novias, cuando vieron bajar una brillante estrella que se quedó flotando y se desplazó entre los árboles a algo más de 70 metros de donde estaban. El OVNI dorado y ovalado se detuvo instantáneamente, una figura de tamaño humano emergió y se dirigó hacia ellos arrastrando los pies. Cuando vieron que era totalmente negra, no tenía cabeza y tenía alas de murciélago, los cuatro sintieron pánico y huyeron. En muchos de estos casos, tanto los OVNIS como sus ocupantes usan haces de luz o rayos, o alguna clase de fuerza invisible. Además, las apariciones y desapariciones instantáneas, el atravesar las paredes y los rayos que flotan parecen indicar que, en muchos casos, los testigos veían imágenes proyectadas por inteligencias situadas dentro de las naves.

Hay pruebas de que los ocupantes de los OVNIS eligen clarividentes y sujetos hipnotizables como contactos. En una brillante serie de artículos que aparecieron en Flying Saucer Review, titulada: Una mirada larga y fría a las inteligencias extraterrestres, el autor, C. Maxwell Cade, un radiólogo, sugería que los ocupantes de los OVNIS podían leer temores de los testigos. (¡Dios mio! ¡Un platillo volante! ¿Habrá un monstruo peludo dentro?). Esa emanación, amplificada, podría ser retransmitida a la mente del testigo y... ¡aparece un monstruo peludo!

Maxwell Cade señala que hay muchas formas de provocar alucinaciones, desde una simple sobredosis de alcohol, la hipnosis, la sugestión y las drogas (como el LSD) hasta la irradiación del cerebro con ondas de alta frecuencia; todas ellas son más o menos peligrosas para el sujeto. Si esas técnicas están a nuestro alcance, ¿quién puede imaginar los métodos para influir en la mente que podrían ser utilizados por inteligencias superiores?

Tras la máscara humanoide

Cientos de personas normales y corrientes han informado acerca de encuentros en la tercera fase. Pero los relatos de secuestros realizados por humanoides resultan aun más sorprendentes. ¿Son los humanoides ocupantes de los Ovnis y los propios Ovnis, simples imágenes proyectadas para que testigos sensibles las vean? Quizás estas proyecciones se propongan poner a prueba las reacciones de determidados testigos al control hipnótico. Y quizás sólo los sujetos menos sensibles, los que experimentan un trance poco profundo, informan acerca de sus encuentros, y , por su puesto, aquellos que no son sensibles al hipnotismo no tienen ningún encuentro del que informar.

Pero, para aquellos que son susceptibles a hipnosis, los sujetos de trance profundo, la historia puede ser muy diferente. Muchos testigos de Ovnis o de sus ocupantes humanoides han sufrido amnesias temporales inexplicables. En los últimos años se han obtenido testimonios haciendo recordar estos lapsus a sujetos en trance profundo. Bajo hipnosis, revelan frecuentemente que sus mentes han sido manipuladas por quienquiera que controle los Ovnis, hasta el punto de haber sido secuestrados mentalmente, quizás con propósitos experimentales.

Encuentros en la cuarta fase

El secuestro físico o mental por Ovnis se denomina ahora encuentro en la cuarta fase (E 4), aunque no forma parte de la clasificación original de los encuentros del doctor JA. Hynek. La conexión entre los E3 (o informes de contactos) y los siniestros E4 puede verse claramente en los siguientes casos. A las 11.30 de la noche, el 17 de marzo de 1978, el mecánico Ken Edwards, que volvía a casa después de una reunión sindical en Manchester, cogió una salida de la autopista. Esta salida está flanqueada, tiene terraplenes a ambos lados y pasa junto a una planta de energía atómica rodeada por un muro de seguridad de 3 metros de altura, que está construido encima de los terraplenes. Las luces largas permitieron a Ken ver una figura de dos metros de estatura que bajaba por un terraplén. Se inclinaba hacia adelante al andar, manteniendo los brazos en la misma dirección, de modo que parecía imposible que pudiera mantener el equilibrio.

Además, los brazos parecían salir de su pecho, no de sus hombros. El ser llevaba un mono plateado y un casco que sólo permitió a Ken distinguir dos ojos redondos. Ken detuvo su furgoneta en el arcén y observó, alarmado, cómo la figura se detenía en me dio del camino y, desde unos 4,50 m de distancia miraba hacia él. Dos rayos de luz, estrechos como lápices, se proyectaron desde los ojos de la figura y le alcanzaron. Después de un rato, la figura siguió avanzando hacia la parte izquierda de la carretera, subió por el terraplén, pasó a través del muro de seguridad y desapareció. Ken declaró después que sintió una especie de parálisis mientras los rayos estuvieron enfocados hacia él.

Cuando fue entrevistado por la Red de Investigadores de Ovnis (UFOIN), Ken agregó que todo el encuentro duró entre cuatro y cinco minutos y que tardó cinco minutos más en llegar a su casa. Sin embargo, su esposa estaba segurísima de que había llegado a casa a las 12.30 y no a las 11.40 como era de esperar. Hay un lapso de tiempo sin explicación. En este caso no se menciona ningún Ovni, pero no seria extraño que hubiera habido alguno por los alrededores.

Otro encuentro terrorífico tuvo lugar en Belo Horizonte, Brasil. A las 7,30 de la tarde del 28 de agosto de 1963, tres niños estaban en el jardín de su casa, jugando junto a un pozo. Vieron un objeto esférico que flotaba en el aire, a unos 5 metros sobre el jardín. Era transparente y estaba iluminado por dentro, de modo que pudieron ver a sus cuatro ocupantes, sentados en taburetes. Uno parecía manipular un panel de instrumentos y todos llevaban ropa parecida a la de los buceadores. Uno de ellos salió por la parte inferior de la nave y descendió, inmóvil y erguido, entre dos haces de luz amarillenta. Andando con decisión y balanceando los brazos, el ser fue hacia ellos.

Miró a los niños con su único ojo, hizo algunos gestos con las manos, emitió extraños sonidos y después se sentó en el brocal del pozo. Uno de los niños luchó contra la parálisis que sentía en presencia de la criatura y logró coger un ladrillo, instantáneamente, el ser emitió un rayo de luz, que salía de su parte central, hacia él y el ladrillo cayó de su mano. Después de hacer más gestos, la criatura se alejó y se elevó flotando por el rayo de luz hasta la nave; en ese momento se produjo un gran resplandor y la esfera se elevó por el cielo oscuro. Liberados súbitamente de su extraña parálisis, los niños corrieron hacia la casa llamando a gritos a su madre.

¿Humanoide u holograma?

A eso de las 8.40 de la noche, el 7 de enero de 1974, un hombre de negocios belga conducía su coche cerca de Warneton, en la frontera con Francia, cuando de repente los faros se apagaron, el motor se detuvo y la radio enmudeció. Puso el freno de mano y vio en un campo, a unos 150 metros de distancia, un objeto parecido al casco de un soldado inglés apoyado sobre tres patas. Entonces, sintiendo un temor creciente, se dio cuenta de que dos extrañas figuras se acercaban a él. La más pequeña, que se parecía mucho al hombrecillo de la publicidad de Michelin, llevaba un casco redondo, tenía ojos como canicas y un tajo en lugar de boca. La más alta llevaba una especie de uniforme, un cinturón con balas y un casco cúbico. Sus caras parecían idénticas. El ser más alto abrió la boca y el alarmado hombre de negocios sintió una conmoción en la nuca y oyó un sonido modulado. En ese momento, apareció otro coche a lo lejos. Los dos seres se volvieron al unísono y se dirigieron rígida pero ágilmente, haciendo movimientos idénticos y sin que el abundante barro los molestara, hacia su nave donde se reunieron con una tercera criatura similar.

Todos entraron en el objeto; las piernas de la máquina desaparecieron, se elevó y se esfumó, justo en el momento en que el otro coche llegaba al lugar. Si estos informes detallados y diferentes narran casos de proyecciones, ¿cómo las hacen? En un artículo publicado en la Flying Saucer Review en 1980, J.G. Adams consideraba algunos rasgos de otros informes sobre humanoides en los que éstos sólo eran parcialmente visibles y a los que se puede agregar el caso de Oscar Iriart, en Argentina, quien quedó intrigado al ver que los seres que encontró en 1968 tenían únicamente piernas transparentes. El señor Adams hace una lista de seres que han sido vistos de pie en el aire, otros que se deslizaban sobre el suelo, los que aparecían rodeados por un halo y los que se desvanecieron o desaparecieron bruscamente.

Todos esos fenómenos, dice, son rasgos típicos de los hologramas. Técnicamente, tenemos la posibilidad de proyectar en el espacio abierto un objeto que sea visualmente sólido usando un rayo de luz, especialmente un rayo láser, y una lámina transparente que contiene la imagen y no tiene por qué ser tan grande como la imagen resultante de la proyección.... Anomalías tales como las imágenes parciales pueden ocurrir cuando el rayo es oscurecido. Los humanoides observados con tanta frecuencia, ¿serán producidos por una variante de la holografía que tiene la posibilidad de penetrar en la mente humana"?

Secuestrados por extraterrestres

El 10 de julio de 1965, el granjero Maurice Masse andaba por un viñedo contiguo a uno de sus campos de lavanda en Valensole, Basses Alpes, Francia, cuando vio en el campo un objeto que tenía la forma de un balón de rugby y el tamaño de un coche Dauphine. Cerca había dos seres pequeños (descritos como del tamaño y la complexión de un niño de ocho años) que estaban cogiendo flores de lavanda. Masse se dirigió hacia ellos sin vacilar, pero fue visto por una de las criaturas que lo apuntó con una vara; quedó inmóvil, paralizado. Cuando las criaturas volvieron a su nave lo hicieron subiendo como burbujas por un haz luminoso. El inmovilizado granjero los vio a través de las paredes transparentes de su máquina. Hubo un ruido sordo, las patas de la nave giraron, el objeto flotó, alejándose, y acabó desvaneciéndose a 20 metros de distancia.

Parece significativo que las características faciales de las criaturas de Valensole fueran similares a las de los seres que participaron en un clásico de E4: el secuestro de Betty y Barney Hill en New Hampshire en 1961, para un examen médico y de los que secuestraron a António Villas Boas en Minas Gerais, Brasil, en 1957, para examinarlo y llevar a cabo experimentos sexuales. A medida que disponemos de más informes, han empezado a surgir de ellos fascinantes parecidos y pautas de conducta humanoide, incluso en casos en que testigos no conocían las historias de otros contactos en otras partes del mundo. Y ahora, consideremos un último caso que podría darnos algunas pistas acerca de lo que puede estar sucediendo...

A primera hora del 31 de mayo de 1974 una pareja joven, Peter y Frances, iba en coche desde Salisbury (en lo que entonces era Rhodesia) hacia Durban, en Sudáfrica, por el puente de Beit. Su coche, un Peugeot 404, fue escoltado por un objeto brillante desde cerca de Umvuma hasta las inmediaciones de Fort Victoria. Todas las luces desaparecieron, salvo un extraño resplandor en la parte exterior del coche que, aparentemente, no era controlado por su conductor; hacía mucho frío; la radio siguió transmitiendo un programa de Lourenco Marques mucho después de que su alcance normal hubiese sido sobrepasado. En Fort Victoria, cuando se detuvieron para poner gasolina, el Ovni se elevó y desapareció temporalmente. Reemprendieron la marcha a las 5.30 de la mañana. Ahora los escoltaban dos Ovnis: uno estaba exactamente encima de ellos. El terreno seco familiar cambió súbitamente y apareció una vegetación tropical y pantanos; el camino se hizo más recto.

Peter estaba en un estado semicomatoso; una fuerza ajena a él controlaba el coche. Frances se durmió a las 6.15 de la mañana. Despertó alrededor de las 7, cuando estaban a algo más de un kilómetro del puente Beit. Nuevamente, los Ovnis se elevaron mucho, como si obedecieran a una señal. Los funcionarios de la frontera rieron cuando vieron a la pareja envuelta en mantas en una estupenda mañana cálida. Cuando cruzaron el puente y fueron a poner gasolina en Sudáfrica descubrieron atónitos que el depósito seguía lleno. ¡El coche no había consumido prácticamente nada en un viaje de 280 kilómetros! Eso era todo lo que recordaban Peter y Frances de su extraño viaje. Pero, seis meses después, inquietos todavía por su extraña experiencia, se pusieron en contacto con el Natal Mercury de Durban, después de leer un artículo que trataba con comprensión de los testigos de un Ovni. Se llamó al investigador Carlvan Vlierden quien, suponiendo que habían perdido la noción del tiempo, logró que un médico interrogara a Peter bajo hipnosis.

El resultado fue un relato mucho más detallado del extraordinario encuentro. De acuerdo con éste, cuando dejaron atrás Fort Victoria, el Ovni que estaba encima de ellos envió rayos de luz sobre el coche; usándo los y usando la radio lograron controlarlo. Colocaron pantallas a su alrededor y proyectaron en ellas escenas de vegetación tropical. El coche fue teleportado por encima del camino. Peter sintió lo que iba a ocurrir y luchó mentalmente contra la invasión. Añadió que él y Frances fueron programados en el interior del coche y que su esposa se durmió a causa de la voz de ellos, que hablaba por la radio del coche. Parece que Frances no es un sujeto capaz de caer en un trance profundo pero Peter si, y además posee facultades psíquicas. Bajo hipnosis, manifestó que ellos lo habían descubierto en sólo siete segundos.

Más preguntas que respuestas

Un ser bajó por el rayo de luz y se sentó junto a la dormida Frances; podía adoptar cualquier forma que deseara. Peter dijo que entonces le enseñaron el interior del Ovni, por medio del haz que lo unía al coche. También se le comunicaron muchos datos acerca de los extraterrestres, gran número de los cuales viven según le dijeron entre nosotros, en la Tierra. Nunca intervienen directamente en nuestros asuntos, pero son los que planean, los que influyen, los que persuaden. El resto del mensaje es bastante incoherente. En su estado consciente normal, Peter parece un joven sensato y práctico, que no prestaría atención a semejantes tonterías. Pero sigue en pie el hecho de que, hipnotizado, cuenta una extraordinaria historia, según la cual pretende haber sido secuestrado por extraterrestres. ¿Acaso ha sido elegido por alguien, en algún sitio, porque es un sujeto de trance profundo?

Los humanoides. ¿Serán simples proyecciones de mentes extraterrestres o son imágenes que ya están en el subconsciente de los testigos y son extraídas y devueltas a él de un modo más impresionante. Como sugería C. Maxwell Cade? Quizá los testigos constituyan meros instrumentos... sus mentes subconscientes crean imágenes increiblemente reales para que sus mentes conscientes las registren como encuentros. Y, quién sabe, quizás el tan criticado George Adamski era un sujeto de trance profundo, cuya mente había sido manipulada, implantando en ella imágenes fantásticas que él creyó reales. ¿Acaso ellos tienen interés en crear mártires ufológicos?

Si alguien, en algún lugar, está programando las mentes de testigos selectos para que las historias que cuentan puedan ser confirmadas y enriquecidas bajo hipnosis, ¿quién es y por qué ha organizado esta manipulación? Quizás estas criaturas desconocidas son, realmente, y usando sus propias palabras, los que planean, los que influyen, los que persuaden...

¿Debemos creer en ellos?

Sólo los escépticos más empedernidos pueden sostener todavía que los Ovnis no existen. Pero ¿hasta qué punto son reales? Sin duda debe haber más de una respuesta. Volaban como platillos que se hubieran hecho rebotar sobre el agua. Así describió Kenneth Arnold, hombre de negocios y experimentado piloto norteamericano, los insólitos objetos voladores que había visto el 24 de junio de 1947, cuando sobrevolaba la costa Oeste de Estados Unidos. Los periodistas recogieron esta expresión y, desde entonces, el término de platillo volante se aplica al fenómeno de los Ovnis. Esta palabra constituye la abreviatura más común en castellano de la expresión Objetos Voladores No Identificados (en inglés suele abreviarse UFO: Unidentified Flying Object). Este ridículo apelativo ha contribuido al recelo que demuestran los sabios oficiales. Sólo algunos se han tomado la molestia de efectuar investigaciones sobre este curioso fenómeno, sin duda el más extraño de nuestra época.

Pero incluso el que sea de nuestra época se halla sujeto a controversias: mucha gente afirma, sin pruebas consistentes, que los Ovnis han venido siguiendo a la humanidad desde el principio de su historia. Parece cierto que nuestros más remotos antepasados eran considerablemente más avanzados de lo que solíamos suponer. Pero de ahí a afirmar, como hacen algunos, que nuestro planeta, en tiempos remotos, fue visitado por viajeros extraterrestres... Hayan o no existido los Ovnis en el pasado, es innegable que las observaciones de Ovnis han proliferado de manera asombrosa durante los últimos treinta años. Este hecho parece estar relacionado con los primeros pasos del hombre en el campo de la exploración espacial, y dicha relación es sin duda un dato importante a la hora de intentar explicar el fenómeno de los Ovnis. La estimación de la cifra total de las observaciones de Ovnis varía en unas proporciones tan considerables que pierde todo significado.

Mucho más útiles son las apariciones de Ovnis que figuran en los informes y catálogos publicados por organismos de investigación especializados, y en los que cada encuentro suele aparecer una vez verificado y certificado por los investigadores responsables. Sin embargo, ¿cuántos no han sido comunicados o examinados de manera rigurosa? A principios de los años setenta, los investigadores intentaron establecer relaciones de todos los casos de aterrizajes de Ovnis señalados en diferentes países: en Estados Unidos se registraron 923. ¿Son reales los Ovnis en la misma medida en que decimos que son reales los cohetes espaciales? La prueba más segura seria tener alguno a nuestra disposición. Según ciertos rumores insistentes, esto habría ocurrido en algunos países; el gobierno de Estados Unidos habría capturado un Ovni, y mantendría el hecho en el más absoluto secreto. Pero esto no es más que una conjetura, a pesar de los juramentos que han formulado pretendidos testigos. De hecho, la hipótesis de una intervención o de una no intervención gubernamental es otro aspecto fascinante de la controversia sobre los Ovnis.

A falta de un Ovni real que pudiéramos tocar y examinar, existen muchísimas pruebas de la realidad del fenómeno, en forma de fotografías y algunas películas. La mayoría de estos documentos son, sin lugar a dudas, falsos; incluso cuando los presentan personas aparentemente de buena fe, son tan borrosos, tomados de tan lejos o tan ambiguos que no hacen más que agregar una nueva dimensión al problema: ¿por qué, silos Ovnis existen, no hemos obtenido mejores pruebas fotográficas, en una época en que tanta gente tiene la costumbre de llevar siempre consigo máquinas fotográficas o videocámaras?

Entre las pruebas más sólidas que poseemos acerca de este fenómeno, hay que examinar los efectos causados por los Ovnis sobre el entorno, el paisaje y los objetos, y en particular sobre los motores. A media mañana del día 24 de mayo de 1974, don Demetrio Carrascosa, de 53 años, vecino de San Clemente (Cuenca, España), viajaba en su motocicleta por las cercanías del río Rus, cuando de pronto avistó un objeto con forma de limón. Media unos 4 m de longitud y unos 3 m de altura, y el cuerpo del aparato se apoyaba en tres o cuatro patas que lo mantenían a unos dos metros por encima del suelo.

El señor Carrascosa intentó acercarse para verlo mejor, pero el objeto se elevó rápidamente, emitiendo un ruido silbante. Las ondas expansivas de sus violentas rotaciones hacían que saltasen piedras y pedazos de tierra. Entre los rastros que dejó se encontraron plantas marchitas, agujeros en el suelo y piedras calcinadas que, aparentemente, habían soportado una temperatura de más de 2.000°C… De modo semejante, en noviembre de 1976, un camión y un coche que circulaban en sentido contrario en una carretera de Hampshire (Gran Bretaña) se averiaron simultáneamente cuando un objeto bastante voluminoso y en forma de huevo se interpuso entre ambos. La policía e incluso el Ministerio de Defensa investigaron este incidente, pero nunca se dio una explicación oficial. Casos como éstos pueden desconcertar a los investigadores, pero una cosa es cierta: si pueden producir efectos físicos, sin duda los Ovnis deben tener una realidad física.

Asimismo, silos Ovnis son objetos físicos, deben provenir de algún lado. Cuando se observaron los primeros (de este siglo), en los años cuarenta, se supuso que tenían origen terrestre. Los norteamericanos pensaron que se trataba de aparatos secretos soviéticos, quizá perfeccionados gracias a los conocimientos aportados por los científicos alemanes que habían caído prisioneros al finalizar la segunda guerra mundial. Pero, dado que se observaban aparatos idénticos en todo el mundo, se hizo evidente que ninguna nación terrestre podía ser su artífice. Surgieron también otras teorías ingeniosas, pero siempre carentes de pruebas. Así, se pretendió que venían del Himalaya, que desde siempre gozaba fama de ser cuna de un saber misterioso, o bien de la Antártida, con sus inmensas regiones todavía inexploradas y de condiciones climáticas anormales.

Sin embargo, los interesados en el fenómeno Ovni empezaron a poner sus miras más allá de la Tierra, empujados por el hecho de que nuestro propio programa de exploración espacial estaba en sus inicios. La humanidad empezaba a interesarse activamente por los mundos más allá del nuestro, y parecía razonable pensar que otras civilizaciones dotadas de una tecnología igual o superior a la muestra pudieran manifestar un interés parecido por nosotros. No obstante, aunque el número de fuentes potenciales de vida en el Universo sea virtualmente infinito, la probabilidad de que exista una civilización con un estado de desarrollo tal que le permita efectuar viajes espaciales es ínfima.

Resulta desalentador el hecho de que no se haya descubierto ninguna prueba irrefutable para sostener la hipótesis del origen extraterrestre de los Ovnis: es la mejor explicación que poseemos, pero no pasa de ser una especulación.

¿Mensajes del espacio?

Hoy se admite generalmente que los Ovnis plantean un problema no sólo al astrónomo y al físico, sino también al sabio ortodoxo, con lo cual el estudio global de este tema requiere hasta cierto punto un enfoque interdisciplinar: los psicólogos confirman que la respuesta de un individuo frente a este fenómeno viene condicionada por su perfil psicológico, mientras que el sociólogo relaciona estas respuestas con los modelos culturales; el antropólogo señala ciertos paralelismos con mitos y creencias tradicionales, mientras que el parapsicólogo destaca que las observaciones de Ovnis a menudo van acompañadas de manifestaciones psíquicas, como la precognición y el fenómeno poltergeist.

Esto último se aplica particular mente a los casos de encuentros, cuando el observador afirma haber entrado en contacto y haberse comunicado con los ocupantes de un Ovni. Estas entidades suelen ser descritas como criaturas extraterrestres, diferentes de nosotros, y que a menudo se presentan como embajadores de una potencia intergaláctica; su finalidad es observar a los seres humanos, prevenirles contra la inadecuada utilización de los recursos terrestres y hacerle llegar mensajes de amistad procedentes de una Fraternidad cósmica. Si sólo se hubieran registrado uno o dos casos de dichos encuentros, podríamos descartarlos como productos de una fantasía desbordante; pero existen cientos de casos idénticos en los dossiers.

Si se pudiera demostrar la autenticidad de uno solo de estos casos, con las pruebas necesarias, la cuestión de los Ovnis contaría con una base sólida, y merecería la atención de los científicos. Pero, en todos y cada uno de los casos, los interrogantes no han sido totalmente desvelados: ¿se ha producido realmente el encuentro, o se trata de una simple invención, de una falsificación? Las hipótesis van desde el lavado de cerebro realizado por invasores extraterrestres hasta la posibilidad de una invención propiciada por la CIA...

Es casi seguro que los Ovnis existen, tanto en el plano físico como en el psicológico; no obstante, debemos reconocer que, incluso si son reales, no son lo que parecen.

El misterio de los Ovnis encierra esta paradoja.

 

 

 

 

 

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