Supongo que esta receta, de sobra conocida gracias a la cocina de nuestra infancia, y no se sabe porqué caída en desuso, nos traerá a todos  recuerdos, olores y sabores perdidos con el paso del tiempo. Si tenemos la suerte de poder contar, aún, con una abuela ó una madre, deberíamos agradecerles que los hicieran estupendamente y que nos transmitieran que la cocina es interés, paciencia, amor, y buenos ingredientes.

Bueno, no nos pongamos melancólicos.

Es una receta francamente sencilla, fácil y económica. Suele ser del gusto de toda la familia y se puede servir como primer plato (va estupendo con un pescado de segundo), ó como plato único para los menos zampones (sólo con pringar la salsa ya tenemos el segundo).

Al grano:

Ingredientes para cuatro personas:

  • 1 cabeza de ajos pelados.
  • 1 cebolla mediana picada.
  • 1 cucharadita de harina ó maicena.
  • dos cucharadas de tomate frito.
  • 1 loncha de jamón serrano gruesecita cortada en taquitos.
  • 1 kg. de guisantes congelados.
  • 8 huevos cocidos.
  • Aceite de oliva, agua y sal.

Preparación:

Ponemos el aceite a calentar y echamos los ajos hasta que veamos que cogen color. Los retiramos para que no se quemen.

En ese mismo aceite (a temperatura media) hacemos un sofrito con la cebolla, la harina y el tomate. Cuando la cebolla esté transparente añadimos los taquitos de jamón y rehogamos unos cinco minutos.

Añadimos los guisantes para que se ablanden y un poco de agua (no mucha ya que los guisantes soltarán más). Se sala y se deja cocer unos diez minutos para que se unan los sabores.

Mientras pelamos y cortamos a lo largo los huevos. Cuando veamos que los guisantes ya están blandos añadimos los huevos, meneamos la cazuela por las asas para que ligue bien la salsa, dejamos cocer hasta que reduzca la salsa.

Ya sólo queda disfrutar de este delicioso, sano y completo plato.

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