Son las 20.30 hs del martes 16 de julio.

Mientras adentro del recinto los senadores están “debatiendo”, en varias publicaciones on line se barajan probables resultados: 37 a favor del Gobierno, 35 para la oposición.

Lo curioso es que tales anticipos, si bien tienen una pequeña cuota de incertidumbre, parecieran estar fundados en las propias declaraciones de los mismos que están debatiendo.

Surge entonces la pregunta simple que formularía cualquier ciudadano desde el más elemental sentido común: ¿Si ya saben que es lo que van a votar, al punto de poder afirmarlo casi públicamente, entonces para qué debaten?

Si cada pieza discursiva resulta ineficaz para torcer una decisión ya consumada y cantada, ¿servirá entonces sólo a los efectos de ofrecer las razones de un voto, antes que resultar un insumo básico para tomar tomar una decisión más racional y reflexiva?

Soy Federico

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