Horizonte Rebelde

Algunos sucesos resientes han hecho recordar al profe de física, hombre alto y desgarbado, por cuya larga figura como lo referencio el gordo Gómez, pareciera ser el hijo del altísimo. Adan Crossly que así se llamaba descendía de combatientes irlandeses, llegados a estas jóvenes y sublevadas tierras apoyando los bisoños ejércitos del libertador. Notable en él era su viciosa dependencia a fumar.

Vicio evidenciado en las diminutas colillas de cigarrillo que de forma indiscriminada y permanente lanzaba desde cualquier ángulo al gastado y percudido piso de madera del salón de clase, en tanto seguía dictando, tranquilamente su particular materia. Circunstancia que nos permitía señalar con cierto grado inculpatorio esos minúsculos pedazos de tabaco consumidos, resaltándolos a propósito dentro de circunferencias trazadas con tiza de colores, que indicaban los diversos puntos dentro del aula donde quedaban esparcidos los chicotes del profe. Cosa que al pelirrojo educador lo tenía totalmente sin cuidado.

Recordar en el, no solo su abundante y enmarañada cabellera sino de importancia las frases que emitía sin aparente relación con el tema que estuviera exponiendo. Estando hablando de la electricidad por ejemplo decía: “la energía, ni se crea, ni se destruye, simplemente cambia de forma”, y enunciaba a la vez subrayando, “que no solo con la luz eléctrica y de forma puntual con las bombillas de alumbrado cuando estas aparecieron en el mundo, de tajo se acabaron los fantasmas, los miedos y superticiones milenarias sino que también del convento los huidizos frailes quedaron al descubierto. Porque frecuentes sombras y permanentes ruidos nocturnos escuchados allí hasta ahora, la luz eléctrica los identifico”. Ante lo cual pensábamos que si los enchufes y clavijas de su cerebro estarían normalizadas o por el contrario le estaría faltando una coper well – la varilla de cobre que sirve, según sus explicaciones de polo a tierra, para evitar una sobre carga eléctrica fulminante, o en este caso una lamentable desconexión con el mundo real.

También daba consejos de padre protector, repetía “después del acto no se les olvide, deben de inmediato para prevenir futuras infecciones mingitar con fuerza, acción que permite eliminar posibles microbios, al igual que bañarse pronto, restregándose donde toca con abundante agua y jabón”. La experiencia le dio la razón. De las ulceras quizás también nos previno, al referirse a ellas, antes de sentir el estrés del adulto, “ojala ustedes no sean de esos individuos ulcerados, por una vida plagada de angustias, reales o imaginarias, traducida en destilar gota a gota con cianuro las viseras del organismo hasta macerarlas”, nos decía con una sonrisa.

Los aforismos y proverbios hacían parte de la personalidad sui géneris del maestro. Afirmaba con sarcasmo que “el hombre esta más emparentado con las bacterias que con los dioses”. Apreciación que a más de uno hizo santiguar. Exponiendo temas del movimiento, la luz o la gravedad, planteaba de pronto, “no somos más que bestias inteligentes”. Sus conceptos fluían a bocanadas “si el hombre fue hecho a semejanza de Dios, este es imperfecto” recalcaba, “antes de temer a la justicia divina, se debe temer a la injusticia humana”, ningún tema aparentemente quedaba fuera de su vivaracha percepción, decía: “los hombres crearon el dinero, Dios por ser quien es, no podía haberlo imaginado”, del mismo tema “”las obras de Dios son buenas, por eso el dinero es obra de los hombres” y otras más, “si los perros rieran, no serian mascotas”, “al ver un mendigo no nos da envidia, pero al ver un millonario tampoco nos da tristeza”, “en los templos imploramos por no ser animales , pero nuestras acciones afuera nos delatan , recalcaba, “somos tan animales que no nos damos cuenta de lo animales que somos”, “lo agradable de estar muerto, seria tener conciencia de estar vivo”, otros señalamientos de franca desgracia; como aquel que decía “algunos en la vida, al igual que el papel higiénico tienen un trágico destino”.

Crossly repetía con frecuencia proverbios como; “no por mucho madrugar amanece más temprano”, “el que nada sabe de nada duda”, “donde el fuego se hace, humo sale”, “quien espera, desespera”, y tantos y tantos más que la memoria ya no recuerda.

El soneto que un día cualquiera escribió en el tablero mereciéndole un llamado de atención de la dirección del Establecimiento, todavía no se entiende por que razón, fue comentado ampliamente. Esa represión contribuyo a su divulgación.

DESPERDICIO, lo titulo,

El hombre es como un loco, atado al cofre de la inteligencia,

alcancía de infinitos tesoros.

Desconociendo su contenido y sin saber que hacer con el,

cargándolo en su cabeza deambula sin rumbo y razón,

por los vericuetos de su ignorancia.

Finalmente el desparpajo del pecoso, la insolencia y una actitud de permanente rebeldía lo indispusieron frontalmente con ortodoxas directivas y profesores de mente estrecha, quedando en entredicho, obligándolo a renunciar de su cargo, para infortunio nuestro. Lo valioso escasea.

Hoy, después de tantos años, se comprende la dimensión de esa perdida, lamento no haber tenido como educadores permanentes a muchos irreverentes Adan Crossly.

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