Hora del té, una costumbre inglesa

Hora del té, una costumbre inglesa

La hora del té es una costumbre que muchos identificamos con los ingleses. La tradición señala algunas reglas de etiqueta que deben tomarse en cuenta, como por ejemplo, éste debe tomarse entre las tres y las cinco de la tarde; nunca se debe soplar por encima de la taza para que se enfríe, sino removerlo con la cucharilla; debes portar una vestimenta elegante como chaqueta y corbata; y el buen té debe servirse en taza de porcelana.

Hora del té, una costumbre inglesa

Aunque aparentemente esta costumbre parezca un estereotipo de gente rica y presumida, tiene su historia. La hora del té es un modus vivendis británico que ha cambiado su manera de interactuar y de socializar entre los ingleses. Todo comenzó en 1650, cuando llegó el té a las islas británicas, junto con el café y el chocolate. Al principio, el té se tomaba como una especie de bebida energizante; aunque la clase trabajadora tomaba té como una alternativa a la cerveza.

Hora del té, una costumbre inglesa

Catalina de Braganza, la esposa de Carlos II, era tan aficionada al té que impuso moda entre las personas ricas. La Compañía Británica de las Indias Orientales, que era la sociedad encargada de garantizar a los ingleses privilegios para obtener productos de la India, tuvo que construir una base comercial permanente para poder satisfacer la alta demanda de esta bebida.

Como siempre pasa con los artículos de moda, el precio comenzó a bajar poco a poco para poder alcanzar a la mayor parte de la población. Fue así como el té se convirtió de pronto en un símbolo interclasista, porque podían disfrutarla tanto los ricos como los pobres.

Hora del té, una costumbre inglesa

No obstante, la hora del té llegó para quedarse hasta la primera mitad del siglo XIX. Como en esa época el tiempo entre el desayuno y la cena eran cada vez más largos, algunos miembros de la aristocracia acostumbraron tomar una taza de té junto con un aperitivo alrededor de las cuatro de la tarde.

Esta costumbre tuvo mucha popularidad y se extendió a otras clases sociales. De tal forma que la clase trabajadora, que tenía jornadas de nueve a cinco, aprendió a tomarse un descanso para disfrutar de una buena taza de té y para probar algunos bocadillos antes de la cena.

Hora del té, una costumbre inglesa

La hora del té estaba dividido en té alto y en té bajo. Se podría decir que se tomaba un té bajo cuando se tomaba con amigos en pequeñas reuniones con el fin de tener una amena plática. Esta es la típica idea que tenemos acerca de la hora del té. Acompañaban el sabor del té negro con macarrones (1), scones (2), unos panecillos típicos de la cocina del Reino Unido, pastel de zanahoria, pound cake (3), shortcake (4) y magdalenas. 

Hora del té, una costumbre inglesa

El té alto fue creado como parte de la necesidad de las clases obreras para satisfacer su hambre después de una larga jornada de trabajo. Acompañaban el té con pay de riñones, carne asada, y su clásico pastel hecho de cordero y recubierto de puré de papa y queso.

Hora del té, una costumbre inglesa

La hora del té no sólo es un momento de relajación para platicar las últimas novedades, es considerado como un símbolo culinario a nivel mundial. Para los ingleses, una taza de té lo puede solucionar todo: momentos en los que uno no sabe qué decir, ataques de hambre repentinos, situaciones de urgencia cuando no se sabe qué hacer, etc. Su lema es: disfruta el té, sin importar el lugar donde te encuentres.

Hora del té, una costumbre inglesa

Actualmente las reglas para tomar té han caído en desuso y ahora los ingleses lo toman a todas horas. Sin embargo, aún se mantiene la costumbre de la “hora del té”. En invierno se suele tomar por la tarde, y en verano entre las cuatro y las siete de la noche. Incluso existen personas que gustan de tomar una buena taza de té en hoteles de categoría, para ello se necesita reservar una mesa y vestir chaqueta y corbata. Por unas 40 libras por persona podrás disfrutar de una experiencia inolvidable.

Normalmente acompañan el té con una copa de champagne y algunos aperitivos como pequeños sándwiches de pan de molde pepino, berros y huevos, salmón, crema, roastbeef, mostaza, queso y tomate. También con pastel de café y nueces, pastelillos glaseados y los famosos scones untados con mermelada de fresa o con clotted cream, una crema coagulada cuya cremosidad está entre la nata y la mantequilla.

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