El homosexual, ¿nace o se hace? Creo que es una pregunta que muchas veces no podemos responder y que siempre nos tendrá en duda, pero ¿qué es un homosexual y que es en realidad lo que rechazamos de ellos? ¿Por qué no los consideramos “normales”?, pero ¿qué es ser normal? Todas estas preguntas surgen a partir de un mismo punto, un conflicto moral. 

Según Herek (2000), “el prejuicio sexual es el conjunto de todas las actitudes negativas asociadas a la orientación sexual de una persona, sin importar que su orientación sea gay, lesbiana, bisexual o heterosexual”. Por otro lado, “el heterosexismo es la percepción de la sociedad que las relaciones heterosexuales son la única forma de relacionarse sentimental y sexualmente” (Cavin, 1985).

Considero importante tratar este tema ya que es una cuestión que durante las últimas décadas ha tenido bastantes controversias. Creo que la población mexicana debería de tomar una postura consiente e informada acerca de este tema, rompiendo con los tabúes que se tienen acerca de estas personas y que entiendan que estos individuos, aun con sus diferentes preferencias sexuales, tienen los mismos derechos que los heterosexuales y que son dignos de participar activamente en la sociedad sin ser discriminados, sin que se les insulte, sin que se les haga menos.

Según Toro (2007), "la orientación sexual ha sido uno de los fenómenos más estudiados en la última década y, posiblemente, el fenómeno menos comprendido por nuestra sociedad"

Para esto, es importante conocer los adjetivos con los cuales se les ha atribuido a estas personas, como lo son: “homosexual, gay, lesbiana y bisexual”.

“Se dice que una persona es homosexual si él o ella se siente romántica o sexualmente atraída a miembros del mismo género o sexo” (FamilyDoctor, 2010).

Años atrás, la definición de “homosexualidad” era considerada una patología, un trastorno, una enfermedad, pero a partir de 1990, la OMS (Organización Mundial de la Salud) dejó de considerar a la “homosexualidad” como una enfermedad, cambiando el concepto a una nueva “orientación sexual”.

Y aunque la OMS haya descartado esto, aún hay mucha gente que considera a la homosexualidad como una enfermedad, cabiendo mencionar, que la homosexualidad no se “contagia”, ni los padres o la familia de estas personas tienen responsabilidad de esto, ya que el entorno familiar en los que crece un homosexual son muy variados y no hay una respuesta que nos pueda explicar por qué una persona se hace “gay”.

Esta medida generó un gran impacto en las sociedades y gobiernos, quienes

cambiaron sus legislaciones y normativas a favor de un mundo más justo. Sin

embargo, en la actualidad, todavía existen casi 80 países en los que se

criminaliza la homosexualidad, y millones de gays y lesbianas son

condenados a penas de prisión y en algunos casos, son condenados a

muerte (Turribiate, 2016).

Sigmund Freud dice “La homosexualidad, en efecto, no es ventaja alguna, pero no es nada vergonzoso, ni vicioso, ni degradante, simplemente no puede clasificarse como enfermedad” (sf).

La homosexualidad está presente en todo el mundo, sin importar raza, clase social, nivel económico, hay personas homosexuales entre gente muy culta y en personas que ni siquiera tienen un nivel educativo adecuado, entre ateos y en personas religiosas.

En las últimas décadas, el tema de la homosexualidad ha sido un tema de gran polémica en la sociedad mexicana, por el hecho de querer continuar con sus costumbres, tradiciones y de no aceptar las nuevas, por lo que resulta difícil aceptar este tema de la mejor manera.

“Este tema es muy vigente y requiere de la comprensión de la sociedad. No hay que temer lo que no conocemos, simplemente hay que informarse, para luego tomar responsablemente una postura” (Rivera, 2010).

A raíz de esta negatividad, surge el miedo intenso hacia las personas que expresan su orientación sexual, la homofobia. Según Herek (1984), “la homofobia es un término comúnmente usado para describir reacciones hostiles hacia las lesbianas o los gays e implica un constructo unidimensional de actitudes como expresiones de miedos irracionales”.

“La homofobia es como el racismo y el antisemitismo y otras formas de intolerancia, ya que busca deshumanizar a un grupo de personas, de negar su humanidad, su dignidad y su personalidad” (Scott, 2014).

En pleno siglo XXI, nuestra sociedad sigue repleta de machismo, donde discriminar al pobre, al incapacitado, a la mujer, a los niños, al anciano, al indígena y hoy más visiblemente, a las personas con diferentes preferencias sexuales, denominados gays, lesbianas, bisexuales, es pan de cada día y un tanto normal.

Actualmente, hablar de una nueva orientación sexual resulta ser un tanto

incomodo, ya que se ve de distintos ángulos, del lado conservador ya que se

considera que hay pérdida de valores y del liberal, ya que se lucha por tener

respeto y un reconocimiento adecuado (Rico, 2013).

Está discriminación, llevándola a un entorno familiar toma un sentido aún más negativo, imaginemos una familia mexicana denominada “normal”, papá, mamá, hijo e hija, si en esta familia, alguno de los integrantes, en este caso, los hijos, tuvieran otra preferencia sexual distinta, sería un motivo de indignación, enojo, rechazo e incluso deshonra por sus padres, por el “qué dirán” las personas cercanas a la familia o simplemente por la obligación de ser “normales” en los estereotipos clásicos de una familia mexicana.

Los miembros de esta comunidad están sujetos a un gran rechazo y se enfrentan a persecuciones legales y juicios religiosos y morales.

Yo me pregunto ¿Quién ha perdido los valores, según la sociedad conservadora? Los homosexuales al utilizar su derecho de libertad, al alzar la voz para ser reconocidos como una nueva comunidad y estilos de vidas diferentes a los heterosexuales o esta misma sociedad que intenta reprimirlos agrediéndolos, insultándolos, discriminándolos, etc.

Uno de los muchos objetivos que buscan los homosexuales, es lograr la adopción de un niño, para de este modo poder formar una familia, ya que ellos consideran que una familia no solo consta de una pareja que se quiera y se respete, sino, que los hijos juegan un papel importante en esta unión.

La adopción es un ejercicio voluntario de amor y deseos de cuidar niños o

niñas que lo necesitan. Si, tradicionalmente, los hijos biológicos conllevan el

orgullo de continuar con la saga familiar, los adoptivos conllevan, además, el

orgullo de dar la oportunidad de crecer felices a pequeños en riesgo de

exclusión (Romero, 2015).

La polémica entre los que se oponen a las familias homoparentales, “familia donde una pareja de hombres o mujeres se convierte en progenitores de uno o más niños” (SDP Noticias, 2014), se centra en el argumento de si los hijos criados por madres o padres homosexuales, tienen el mismo desarrollo intelectual que los hijos de parejas heterosexuales.

“Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las familias homoparentales son menos comunes en México, pero sus miembros han estudiado más y viven en mejores condiciones que las familias “tradicionales” (SDP Noticias, 2014).

Otro de los grandes obstáculos, y a mi punto de vista, uno de los principales a los que se enfrentan las personas homosexuales para poder ser aceptados por la sociedad, es la ideología religiosa, principalmente el catolicismo, tomando en cuenta que 83.9% de la población mexicana profesa está religión, la cual considera inadmisible, e incluso abominable a esta comunidad.

Una página católica de internet, define a la homosexualidad como una

“anomalía”, ya que, de acuerdo a sus creencias, una familia debe estar

conformada por un hombre y una mujer para poder procrear hijos, y al ver la

incapacidad de que una pareja homosexual pueda crear vidas nuevas, son

tachados como promiscuos e inmorales (Catholic.net, 2016).

Si está religión, que predica amor al prójimo, comprensión y valores, ¿Por qué no fomenta el valor del respeto, comprensión, aceptación y libertad a estos individuos con distintas preferencias?

Ser homosexual, no afecta de ninguna forma a la sociedad, sino todo lo contrario, su aceptación es un gran paso al desarrollo, principalmente al de la libertad de expresión y elección del ser humano, el valor del respeto, el valor de la tolerancia, ¿Por qué desarrollar valores como estos tendrían que afectarnos?

“¿Por qué rechazamos a estas minorías? El ser humano tiende a temer a lo diferente y desconocido. Cuando las personas no entienden algún comportamiento o manera de pensar de otro, se apartan de ellos/as” (Rivera, 2010).

Es importante tomar conciencia sobre este tema, ya que nos abarca a todos, porque formamos parte de una sociedad, somos parte del cambio que ésta experimenta con nuestras acciones, decisiones, ideas, pensamientos, etc. Porque somos seres humanos y no importa raza, edad, clase social, creencias, discapacidad o preferencia sexual que nos hagas más o menos que otros, porque todos tenemos los mismos derechos a desarrollarnos como personas, y porque todos nos merecemos las mismas oportunidades para crecer y desenvolvernos en nuestro entorno, sin que se nos discrimine.

Considero que la homosexualidad no debería de ser discriminada, ni rechazada y menos castigada por cualquier tipo de gobierno, cultura o religión, pues está probado que es algo que no causa ningún daño para ninguna persona, ni mucho menos que se trata de une enfermedad que se transmita, es algo que, en la actualidad, debemos aprender a vivir día con día, sin ningún tipo de molestias, ya que en algún momento de nuestras vidas podremos vivir una situación semejante, con algún familiar, algún amigo, y no solo por el hecho de ser diferentes de alguna manera lo rechazamos y nos alejamos de él, finalmente, la homosexualidad debe der ser respetada y tolerada por la sociedad como una característica humana.

El ser gay, lesbiana, bisexual, no es sinónimo de depravación, de promiscuidad o de transmisión de enfermedades mortales como el SIDA, es momento de quitarnos la venda de los ojos, de romper con prejuicios, paradigmas y tabúes sociales que reprimen a nuestra libertad de expresión y que hace que nosotros mismos reprimamos las de otros, es momento de ampliar nuestros criterios, de conocer y compartir antes de juzgar y rechazar y de tomar en cuenta a esa comunidad y muchas otras que por diversas causas son discriminados. Vive y deja vivir.

“Todas las personas deberían ser tratadas de la misma manera, sin importar quienes son o a quien aman”. Barack Obama.

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