No soy feminista, ni tampoco una defensora arraigada, en sí misma, de las mujeres, pero hay que reconocer que la mayoría de los hombres están fregados.

Fregados, dícese de asunto difícil en el que se ve comprometido una persona. Es curioso que si reparamos un poco en las películas de romance, casi nunca se idealiza el carácter de la mujer, pero sí se presentan allí hombres con los que ellas sueñan, pero que pocas veces corresponden a la realidad. Aunque claro!! sabemos que lo que se presenta de las mujeres es más un tipo de belleza, que seguramente hace soñar a los hombres también.

Hace un tiempo estuve en un encuentro con otras mujeres, casualmente cada una de ellas hablaba de lo insulso de sus parejas; al preguntar qué quisieran de ellos, todas correspondían en querer un hombre, por lo menos maduro. 

Varias, relacionaban el asunto con HOMBRES mayores que ellas, creyendo que ésto podría indicar una mejor coincidencia entre la visión de las mujeres y la de los hombres, que al ser mayores ellos, se esperaría ya hubiesen calmado su alma, y por fin, supieran qué quiere una mujer y así amarla. Posiblemente, lo verdaderamente importante sea tal vez, no el qué quiere una MUJER, sino qué está dispuesto a dar un HOMBRE.

Mientras continuaba la cena, pensaba que los hombres mayores que conozco, esos que rebasan el quinto piso, los cincuenta años, no son tan claros aún, ni tan diferentes en cuanto al asunto de las relaciones de pareja, que los otros menores que ellos; pensé en que tal vez se refieran a los que siguen, a los del sexto piso, séptimo, y si conociera alguno del séptimo, tal vez diría que depronto, se refieren a los del octavo...

Cuando le comentaba esta conversación a una anciana que conozco, ella con una sabiduría providencial dijo: el tema es que los HOMBRES están fregados. All conversar con ella, veíamos cómo ellos se envuelven en situaciones que giran entorno a sí mismos, el deporte, el trabajo, los hobbies, estilos de vida; como si todo el tiempo quisieran reivindicar, algo diferente a lo que se espera de ellos. Luego de algunas tazas de café, concluimos ella y yo, que a los hombres los fregaron sus mamás.

Parecen vivir en un estado permanente de niños, defendiéndose de sus mamás, de la invasión o ausencia, de la sobrecalificación o descalificacón, que ellas ejercieron con ellos. El asunto es que como la mayoría de MUJERES resultan replicando en mucho, a sus mamás, quedan envueltos en una situación eterna. La madurez, podría ser tal vez, la posibilidad de tomar distancia de esos fantasmas maternos, para ser hombre, ya no por reaación, sino por acción propia.

Es difícil no leer las vanalidades del alcohol, de la infidelidad, de la depresión, de las irritaciones, de las talanqueras para todo, que nos propone el maltratado ego masculino, del común de los hombres; es difícil cohabitar un mundo tan pesado en sí mismo, con compañeros que lo hacen, aveces, más pesado aún. Probablemente los hombres podrían decir cosas similares acerca de las mujeres, bastaría esperar a escucharlos.

Es entendible la cantidad de mujeres solas de hoy en día, si bien el orden cultural ha ido deformando cada vez más las cosas, haciendo a su vez, cada vez más difícil el encuentro entre hombres y mujeres; también es cierto que el HOMBRE aún, lleva en muchos aspectos la voz cantante, y de alguna manera tendría en sus manos, la posibilidad de conquistar, como los guerreros de antes, los territorios del amor, para intentar mejorar las cosas. Aveces pareciera que esa conquista solo requeriría el que en realidad, se dispongan a darse la oportunidad, a dar sin defensas.

Aún así fregados y todo, los HOMBRES son maravillosos, por momentos; de hecho las personas con las que más interactúo son hombres. Los hombres, tienen ese toque varonil aún, de su mirada de las cosas. Es interesante un hombre sensible, cercano, calmo, y de hecho pueden llegar a ser encantadores, como los encantadores de serpientes, cuando están tranquilos, o... dulcemente intranquilos por uno. En estos días recibí un correo de uno de ellos; en el que me regalaba un texto de cómo me ve, tiene otro sentido especial, cuando un hombre nos halaga. En la película "Un aprendiz para Gigolo", dice allí un personaje, las mujeres son hechas para ser vistas, o sino desaparecen.

La mirada de un HOMBRE puede inspirar tánto a una MUJER, como para transformarse en mariposa y volar. En la misma película una mujer le dice al protagonista, tú me sabes mirar. La mirada debe saberse dar, no es la simple mirada común, ni la mirada morbosa, ni la mirada neutra, no es un protocolo aprendido, es más bien algo real. Conocí a alguien que posaba, de posar, como simular su mirada, era tan artificial su encanto, que no lograba nada, más bien algo de pena ajena.

La mirada de un hombre, es encantadora, cuando ve la belleza intrínseca de la MUJER, y logra hacerlo saber, saber de maneras creativas. Así mismo, cuando el hombre no tiene esta mirada, cuando no mira a la mujer de estas maneras, cuando la mira pero no lo expresa, puede dejarla encerrada en un capullo sin brillar. Es por ello que el amor de una mujer no se da hacia cualquiera que la mire, o le diga que la quiere, tiene que haber otra cosa, una mirada que atrapa, que perdura.

La situación es fregada, ya que para que exista esta mirada, el hombre tendrá que dejarse de mirar a sí mismo con tanta devoción, y entender que para que una mujer exista en su vida, cosa que seguramente le hará bien, debe saber mirarla; ella a su vez lo amará, se deleitará en él, y mejor aún, lo respetará, como si fuera el único en el mundo.

 

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: