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El pionero de esta práctica, Patrick de Gayardon, murió probando una nueva versión del traje en Hawai. Pese a que después se han producido varias muertes más, se calcula que en la actualidad hay más de 300 aficionados en varios países entre ellos España. Uno de los atractivos de este deporte consiste en volar con una cámara pegada al cuerpo que graba el momento del salto y luego lo cuelgan en internet en YouTube.

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Para practicar esta arriesgada actividad de querer parecerse a un pájaro, hay que dejarse caer desde un acantilado con un traje especial diseñado exclusivamente para este deporte que incorpora membranas a modo de alas. Estos trajes cuestan de 500 a 1500 euros, según el modelo y permite al que se atreve a utilizarlo  que se sienta como un murciélago alcanzando los 200 kilómetros por hora rodeando las montañas para aterrizar al final con el paracaídas.

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Desde julio hasta la fecha, cinco personas han muerto practicando este deporte llamado Wingsuit, el último es el conocido aventurero español Álvaro Bultó. Poco antes, el doble del agente 007 se había estrellado el día 14 de este mes contra una colina después de saltar desde un elicóptero a 3.000 metros de altura. 

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El director técnico de la Federación Francesa de Paracaidismo manifiesta que esta práctica es muy espectacular porque se consiguen imágenes muy bonitas pero que es altamente peligrosa por ello este organísmo no reconoce el Wingsuit entre sus disciplinas. Álvaro Bultó tenía 51 años y hace muy pocos días había tenido un percance con estas prácticas en Benidorm. Siempre fue muy inquieto y amante de los deportes de riesgo, poseía un gran atractivo y simpatía por lo que fue relacionado con la infanta Cristina, con la presentadora y actriz Paloma Lago (que estuvieron a punto de casarse), con Ivon Reyes, Raquel Rebuelta, etc.

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