HOLLYWOOD, el más sensacional cuentacuentos.

 "Sea Hollywood", y Hollywood fue.

De sus fantasías nacieron todas nuestras realidades. Es correcto si decimos que es el santuario de los milagros, maravillas y portentos, que nos dejan incrédulos y mudos de asombro por igual a todas las razas de todos los lenguajes de todos los pobladores que habitan esta pequeña, delicada y azulada esfera. En la historia de la humanidad hay un antes y un después de la aparición Hollywood. Nada a sido igual desde entonces y nada volverá a serlo si Hollywood no quiere que lo sea.

Por eso, Hollywood, no ha podido ser nunca independiente, por su inmenso poder de fascinación, su irresistible atractivo que hace que caigas rendido a sus pies, como encantado por algún embrujo. Sí, lo que haga, Hollywood, a las dos semanas lo estamos imitando todos en todas las esquinas de la tierra. Hollywood, es poder verdadero poder.

Antes de su aparición en el mundo la tierra era un planeta inmóvil y sin velocidad donde las generaciones se sucedían al ritmo renqueante y parsimonioso de los milenios de siempre. Se nos asemejaba el planeta a una bola, inmensamente desconocida e inabarcable, de la que se tenía noticias por los relatos de los viajeros que, venidos de remotos lugares, nos contaban sus andanzas que nos dejaban perplejos de admiración. Pues bien, Hollywood, instantáneamente, la convirtió en una hermosa canica de jugar como esas de nuestras distracciones infantiles. Puso el mundo en nuestras manos y nos hechizó de tanta magia como había en el. Gracias a Hollywood despertamos y nuestras vidas se llenaron de los fulgores alegres que inspiraron nuestros sueños cambiando el aburrimiento de los tediosos siglos por las canciones en las gargantas y los bailes más fascinantes dieron un ritmo a nuestros cuerpos.

¡Hollywood!.., cuyas 9 letras blancas destellan a modo de una corona de diamantes en la amplia frente del Monte Lee, en Griffith Park, distrito de la ciudad de los Ángeles. Se diría de este estado californiano que lo tiene todo, playas de ensueño donde los surfeadores siempre están en la cresta de la ola, y la luz que ilumina Hollywood. Los ojos de todas las naciones se fijan en este lugar porque de aquí salen los milagros que darán la vuelta al mundo en un pestañear de nuestros parpados. Para qué voy a negarlo yo soy un enamorado del cine de Hollywood, de sus grandes estrellas del celuloide, de todos los guiones que tienen la capacidad de hacernos más sensibles a las realidades de nuestro semejante. Lo que Hollywood quiere lo consigue si se lo propone porque en sus Estudios Universales las grandes mentes se unen en un propósito común. Hollywood, es Hollywood, grandioso espectáculo de maravillosas consecuencias o perversas intenciones. Puede ser blanco o negro, bueno o malo. Puede ser lo que quiera que la humanidad sea.

Los Ánteles, California

Yo he visto en Hollywood el cuentacuentos que todo lo puede cambiar. Una obra cumbre de la mentalidad humana que puede servirse de este instrumento para elevarnos o para hundirnos. Para lo que sea que sea, que se quiera que sea, que seamos. Todas las emociones y sentimientos están guardadas en esta caja de cine que cuando se abre explota en un millón de sorpresas.

Desde la invención del Cinematógrafo Lumière hasta la llegada del mítico y legendario director de cine D.W.Griffith a Hollywood el mundo giraba despacio. Pero los grandes contadores de cuentos empezaron a llamar a esas puertas y a escribirnos maravillosas historias que nos llegaban al alma y a lo más hondo de nuestros espíritus. Con ellos llegó la revolución mundial y todo lo imposible se hizo posible para que todas las posibilidades de diversión, de amor y de paz, llegaran a todos los corazones y a todos los rincones dentro de esa universalidad de deseos.

El más grande cuentacuentos del mundo.

Nadie dudará de la eficacia del cine. De su poder transformador de las cosas y de los seres que bajo su influjo son capaces de los mayores heroísmos o de las más infames villanías. Con Hollywood hemos visto de todo y hemos sido transportados en el tiempo a los pasados megalíticos o a la velocidad del pensamiento hemos rasgado las fronteras del espacio y el tiempo en naves interestelares o puertas dimensionales que nos llevaron 2000 años hacia adelante. Sea lo que sea que nos haya mostrado Hollywood hemos creído en ello con la fe de los fieles de una religión.

Yo puedo decir decir que he llorado y reído hasta el pataleo visionando películas de Hollywood, de sus magníficos actores que parecen que no actuan sino que estamos viéndolos en vivo y en directo realizando sus acciones con esa naturalidad de la vida real. Un buen actor vale su peso en oro y Norteamérica es la tierra de las superestrellas sin discusión de ninguna clase.

Por todo esto y mucho, muchísimo más, Hollywood merece un gran Oscar o mejor un SuperOscar. Merece una estrella en el paseo de la humanidad y si es posible que le hagan una constelación de estrellas solo para él. Y yo se los doy.

Con aires de fiesta celebro  la grandiosidad hollywoodense. Yo sé que a pesar de la etapa actual Hollywood despertará en nosotros la supremacía humana que le ha dado todo lo que es. También sé que no hay demasiada libertad en el país que dice iluminar con su antorcha el camino de la humanidad hacia la libertad. Aquella república es una copia exacta de la Roma Imperial de las águilas que se dividía en patricios y plebeyos. Sé que Hollywood está amordazado y atado para poder realizar guiones verdaderamente independientes. Lo sé porque muchos grandísimos actores y actrices han tenido que salirse de la tiranía de algunos estudios para dirigir y protagonizar cine que no pueden hacer en Hollywood. Si quieres alcanzar la fama nada como Hollywood. Si quieres independencia de acción y de criterio has de independizarte de Hollywood.

Confío en el talento de la gente que puede cambiar las cosas en ese floreciente distrito de los Ángeles. La noche más oscura está en ciernes. Un nuevo amanecer nos espera con una aurora sonrosada. HOLLYWOOD EL MÁS GRANDE CUENTACUENTOS JAMÁS INVENTADO ES LAS DELICIAS DE LA HUMANIDAD.

Me despido con un aplauso para Hollywood y un baile para celebrarlo a cargo de Fred Astaire y Ginger Roges.

¡¡¡Sea Hollywood por siempre!!!

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