Muchas son las anécdotas que se viven en la INDUSTRIA HOTELERA, ya sea como huéspedes o como empleados de hotel; y la mayoría de esas historias tienen que ver con clientes que se las ingenian para irse sin pagar la cuenta, robar pertenencias, hacer escándalos, entre otras; 

He aquí algunas de las situaciones que se me han presentado a lo largo de mis años de trabajo.

  • EL HUESPED "SIN EQUIPAJE", hay muchísimas historias sobre aquellos huespedes sin equipaje o con "equipaje chatarra", que hacen y deshacen en los hoteles. Recuerdo  que cuando era recepcionista en uno de los hoteles donde trabajaba, una mañana un huésped bajó de su habitación sin equipaje; mi compañero del turno de la noche anterior lo había registrado pero no le cobró el valor de la habitación inmediatamente ni tampoco le pidió un déposito; en esa época el hotel era pequeño y no acostumbraba a pedir voucher abierto o tarjeta de crédito abierta a los clientes para así evitar que se vayan del hotel sin pagar la cuenta. El huésped me entregó la llave de la habitación y me dijo que regresaba más tarde y que ademas se quedaría otra noche más. Mientras el me explicaba todo eso, yo revisaba su tarjeta de registro en la cual decia que tenía equipaje y no había pagado, yo me confié en esos hechos y no le cobré porque me dijo que regresaba más tarde y tenia "equipaje". Se acercaba la hora del check-out y el cliente no venía, y empecé a sospechar que no vendría. Llegó la hora del CHECK OUT, y el cliente no llegó, entonces decidí subir a la habitación en compañía de la camarera, buscamos su equipaje y éste no era más que un bolso de cuero, viejo, remendado y empolvado sin ropa, solo con un par de medias viejas y papeles sin importancia. El hombre de unos 60 años de edad nunca regresó y mi compañero tuvo que pagar esa noche de hotel. Nos quedó de experiencia que debemos cobrar la estadía en el hotel por anticipado y pedir un depósito o tarjeta abierta durante el CHECK IN de los clientes y así evitar malos ratos que afectan nuestro trabajo y nuestro bolsillo. Pero aqui no acaba la cosa, unos meses después, el dichoso cliente pasó caminando por la acera del hotel, yo lo ví y le salí al paso, y le reclamé que se habia ido sin pagar la cuenta; le exigí que me pagara porque nosotros tuvimos que pagar su noche de hotel; el hombre todo asustado y avergonzado me dijo que no había pagado porque no tenía dinero y que lo perdonara; lo dejé ir porque no tenía cómo retenerlo y no era bueno hacer un escándalo en las afueras del hotel y más cuando mis jefes nunca se enteraron de ese caso. El dichoso cliente no era turista, era un habitante de la ciudad que seguro no tenía donde quedarse esa noche.
  • EL HUESPED LADRON, Recuerdo que estaba una pareja hospedada en una habitación del segundo piso, la 207. Eran clientes nuevos en el hotel y pagaron por adelantado su noche, pero además dijeron que iban a PERNOCTAR otro par de noches. Ellos eran muy amables y la señora acostumbraba a bajar al lobby del hotel a tomar café y a hablar con los recepcionistas mientras su esposo se quedaba en la habitación. Al dia siguiente, temprano en la mañana ella le pidió café al botones y estuvo un rato en el lobby mientras los recepcionistas y botones del turno saliente y del turno entrante estabamos entregando el puesto y haciendo el empalme para comenzar el nuevo turno. Cuando estabamos en esas, la pareja de huéspedes bajó con su equipaje a la recepción para hacer el check out pero no solicítaron el servicio de botones;  sin embargo, el botones que iba a salir de turno decidió ayudar con el equipaje al pie de la escalera; el equipaje estaba pesado pero no hubo nada raro en ello. Los huéspedes se fueron porque les había salido un negocio urgente, se marcharon muy amablemente y el botones subió a la habitación de la pareja para revisar que todo estuviera bien, y efectivamente lo estaba. Horas más tarde, una de las camareras estaba tratando de entrar a la habitación 301 para limpiarla pero no podía abrir la puerta; se intentó con todas las llaves maestras del hotel y no se pudo. Los chicos de manteniemiento entraron por una de las ventanas de la habitación que tiene vista a la calle y que estaba abierta abierta; paar sorpresa de ellos la cerradura de la puerta había sido forzada y tenía una especie de tranca que no dejaba abrir la puerta. Allí se descubrió que el televisor no estaba, se lo habían robado!, pero quien, cómo y cuándo?. Resulta que los clientes de la habitación 301 dejaron el hotel en la madrugada y al revisar su habitación todo estaba en orden incluyendo el t.v, además eran huéspedes conocidos del hotel. Entonces cómo se robaron el televisor?, sencillo; la habitación 207 donde estaba la pareja hospedada, está justo al frente de la habitación 301; cuando los huespedes de la 301 abandonaron el hotel y después que el botones la revisara, el señor de la 207 entró, tomó el televisor y lo desarmó. mientras que su mujer distraía al personal de la recepción pidiendoles café y conversando con ellos. Cuando ya todo estuvo consumado se marcharon con el cuerpo del delito en su equipaje.  
  • EL HUESPED AMANTE DE LAS TOALLAS , También recuerdo que las toallas del hotel se estaban perdiendo, el stock de toallas estaba disminuyendo al igual que los controles remotos de los televisores. Mi jefe que era muy celoso con su inventario de hotel y para asegurarse que se revisaran las habitaciones antes que los clientes abandonen el hotel, decidió que si las toallas u otros objetos del hotel se perdían era porque los clientes se los llevaban, y si nosotros no evitabamos esas desapariciones entonces teniamos que responder por esos objetos con nuestro sueldo. Desde luego pusimos el grito en el cielo, pero no nos quedó de otra que revisar muy bien las habitaciones mientras los clientes hacían su check out en la recepción. Hubo un cliente muy conocido en el hotel, muy amable y puntual en sus pagos; en pocas palabras, un cliente normal y bien portado; de hecho no hay nada de malo con él, solo quizo llevarse una toalla de recuerdo asi como muchos huéspedes hacen en todo el mundo sin saber que muchas veces los empleados tienen que responder por las pérdidas. Así que mientras este cliente hacía su check-out, el BOTONES hizo la respectiva revisión a su habitación y no encontró la toalla; enseguida me lo comunicó y yo le comenté al cliente que faltaba una toalla en su habitación y que si era tan amable de buscar en su equipaje porque depronto la había metido por equivocación (porque esas cosas pasan); él estaba algo nervioso y se rehusó a buscar en su equipaje, diciendo que estaba seguro que no la tenía. Yo le insistí que quizás él en su afán por salir la metió por error. El no quizo buscarla entonces le dije que lamentabamos lo sucedido pero que teniamos que cobrarle la toalla, obviamente dijo que no tenía porque pagar lo que no se había llevado, pero tampoco hizo su esfuerzo por buscar en su equipaje. El cliente se fue y no supimos más de él. Pienso que no volvió por la pena que sentía que aunque no devolvió la toalla, todos sabíamos que él la llevaba de recuerdo en su equipaje y nosotros los empleados tuvimos que pagar esa toalla y otras cosas más.

 Y es que cada hotel tiene su propia historia que contar y habrían muchas más si las paredes de los hoteles hablaran.

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