Historia de los pendientes

El pendiente sirve para adornar cualquier parte del cuerpo, lo más normal es llevarlo en la oreja

La costumbre de agujerear las orejas es muy antigua en los pueblos de oriente. Incluso se cree que los antiguos Asirios ya los utilizaban.

En la Edad de Bronce, ya aparecieron los primeros pendientes, tenían forma de aro, en aquella época se utilizaba para adornar la nariz.

Es habitual que el aro aparezca en los personajes asirrios, cosa que no sucede con los personajes del antiguo Egipto.

Pendientes y épocas

En el antiguo Egipto era habitual el uso de joyas, así se ha podido comprobar en diferentes excavaciones realizadas en las piramides y durante las que se han encontrado diferentes pendientes, correspondientes a distintas dinastías. 

Los griegos y romanos también fabricaron pendientes de gran belleza, eran aros realizados en oro y llevaban colgando una serie de gemas. En este caso no solo lucían los pendientes las mujeres, sino que también se podían ver en los niños y las niñas de la época. 

Pendientes de gran tamaño

Los pendientes de esta época recibían el nombre de arracadas, eran los llamados pendientes completos y tenían un gran tamaño. También tenían forma círcular. Una buena prueba de la muestra de estos pendientes era la Dama de Elche.

Evolución de los pendientes

Durante el Renacimiento y el Barroco se convirtió en una moda habitual utilizar un solo pendiente, moda que desapareció con la llegada de las pelucas que tapaban las orejas, por lo que ya no era tan necesario utilizar pendientes. 

Ya en el siglo XIX, los pendientes se siguieron utilizando de modo desigual, hasta que volvieron a ponerse de moda durante el siglo XX. 

Material empleado en los pendientes

La mayor parte de pendientes sobre todo los de bisutería se fabrican en plata, mientras los que son destinados a joyería se fabrican en oro y el más habitual es el de 18 quilates. 

 

 

 


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