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Consiste este arte en transmitir todas las características de un árbol normal de la naturaleza a un árbol en miniatura. Sus inicios fueron en China hace más de dos mil años y se cree que fueron los monjes taoístas los que iniciaron este proceso de reducir las especies, que más tarde pasó al Japón donde se perfeccionó hasta las técnicas que actualmente se siguen. Estos árboles no son plantas genéticamente pequeñas, se consiguen poco a poco dándoles la forma y podando tanto el tronco como las raíces y las hojas, dependiendo de la variedad, unos más que otros.

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Por lo general, todas las especies arbóreas pueden ser cultivadas y transformadas en bonsái pero las que tienen la hojas más pequeñas son las más apreciadas pues son mucho más resistentes. Así el pino silvestre, los ficus y el olivo, entre otros, son los que han tenido mucha más aceptación. Se aconseja que se cultiven al aire libre, excepto las especies tropicales que hay que preservarlas del río, no obstante deberán estar cerca de una ventana para que les proporcione mucha luz.

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No se tienen que regar hasta que la tierra no se vea bien seca y entonces se hará de forma abundante. Dependiendo de si es verano o invierno se regará cada tres o cuatro días en verano y una vez a la semana en invierno. También depende mucho el riego de la clase de árbol que se tenga. La mejor agua es la de la lluvia que es la que la naturaleza proporciona a las plantas pero si no se puede conseguir se riega con agua normal del grifo pero dejándola reposar unas 24 horas que hará que el cloro quede en el fondo y no le vaya a la planta.

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Todas las plantas verdes necesitan nutrientes por ello hay que abonarlas especialmente en épocas de crecimiento y cuando se forman las yemas que es en primavera. Si se utilizan fertilizantes químicos se debe seguir las instrucciones que vienen en el producto. Cuando se observa que la tierra está quedando escasa es el momento de trasplantar la planta  y esto siempre es aconsejable hacer también en primavera y se aprovecha para cortar las raíces.

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Como hay dos clases de raíces, las de sostén y las de alimentación, hay que cortar más las primeras y si no se saben distinguir bien hay que consultar a un experto en bonsái o en algún libro que trate del tema. El añadido de musgo es muy importante ya que conserva la humedad en las épocas calurosas pero siempre procurando que no cubra más del 50% de la superficie de la tierra, lo que hará que nuestros bonsái crezcan sanos, con un perfecto verdor y magnífica presencia.

 

 

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