La historia de mi nombre no trata para nada del significado que éste tiene. Sino más bien de cómo me entere de mi nombre legal.

Cuando pequeña y adolescente todos me llamaban Gina y me refiero a familiares amigos y hasta en el colegio, nada extraño verdad?. Todo empieza cuando cursaba el 6to. año y estaba por graduarme.  Me llaman a la dirección del colegio, donde la madre superiora me indica que a menos que presente una información sumaria, el nombre a aparecer en el título sería el de FRANCIA DE LAS MERCEDES. Comprenderán mi asombro, no tenía ni idea de lo que hablaba. Mi rostro debe haber sido de total extrañeza, para que la madre dijera: Hija no sabías que Gina es un alías, tu nombre legal es Francia!!!!. Será mejor que vengas con tu madre mañana.  Curioso enterarse a los 16 años de tu nombre eh!!!!

Mi madre explico que cuando me bautizaron lo hicieron como Frangina de las Mercedes, así fue como todos me conocieron por Gina. Más cada vez que necesitaba sacar una partida de nacimiento en el Registro Civil, ésta aparecía con otros nombre tales como: Francisca, Fransua, Francis, Franci, Francia; ella cada vez los cambiaba hasta que ya no admitieron más cambios y me quede con Francia de las Mercedes.

Recuerdo quedarme absorta con la explicación - cabe indicar que mi madre era una gran narradora de historias y cuentos - en un principio pensé que era uno de ellos,,,, más cuando la superiora dijera que entonces el título sale con el nombre legal, entendí que todo era cierto.  Y dado que necesitaba el título y actas de grado lo más pronto, pues con ellos tramitaría mis estudios en el exterior, decidimos dejar todo como estaba.

Así durante mis estudios en México me acostumbré a mi nuevo nombre, pues en el instituto todos me llamaban como fui matriculada, nada de alías ni diminutivos, posteriormente se me hizo muy fácil utilizar el Gina para familiares y amigos, y el Francia para los trabajos. Usualmente alguien me buscaba en los trabajos como Gina y debía explicar este suceso, siendo siempre un tema de asombro para los demás.

Lo jocoso de este hecho es que no queda ahí, cuando me hicieron abuela mi nieto me bautizo con un nuevo alias, ahora soy Genge, quien sabe que pensaba mi nieto al llamarme así, el hecho es que por hoy unos me llaman Gina, otros Francia y los pequeños abuela Genge.

Solo quise contar este anécdota, con el afán de que alguien comente uno o mas casos similares, porque sería ostentoso creer que soy la única persona que ha vivido algo tan particular ¡!!!!!!Guiño

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