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HISTORIA DE LA MENSTRUACIÓN Y SUS CURIOSIDADES

 

Tradicionalmente en las sociedades occidentales, la mujer que estaba en el período de la menstruación era marginada, aislada, convirtiéndola casi en intocable, y que a su vez la han querido investir con poderes metafísicos. Y aún hoy día persiste en alguna forma la teoría de no practicar relaciones sexuales durante esta etapa.

La historia

En una traducción de la Historia Natural de Plinio, escrita a principios de la era cristiana, se lee el siguiente párrafo; por cierto muy ilustrativo. “La mano de de la mujer con la menstruación convierte el vino en vinagre, agota las cosechas, mata las semillas, marchita los jardines, hace caer las frutas de los árboles, empaña los espejos, oxida el hierro y el latón (especialmente cuando hay luna menguante), mata las abejas, pierde su lustre el marfil y enloquecen los perros si lamen la sangre del menstruo…”. Toda una catástrofe.

El rompimiento entre las comunidades judía y cristiana en el siglo I de nuestra era, marcó una ruptura en el proceso de abandono de la acepción de contaminación ritual, para asumir la de pecado personal. Como consecuencia de esto, los cristianos dejaron de frecuentar la VI Kvah, casa de baños, adonde las mujeres debían acudir durante la menstruación y después del alumbramiento con el fin de, desprenderse del estado de “impureza” en que estaban sumidas.

Bien cubiertas

Al-Gazali, un notable adivino musulmán de comienzos de la Edad Media, decía que las mujeres con la menstruación, debían cubrir su cuerpo entre el ombligo y la rodilla y masturbar a sus maridos “con ambas manos”. Realmente, no había ningún deseo de “liberación sexual” en la imposición de estos comportamientos (como no fuera para los hombres), sino una imperiosa necesidad de protección contra el adulterio. En la actualidad en algunas comunidades fundamentalistas se sigue considerando el período menstrual como una etapa de impureza donde no es aconsejable el coito.

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En la actualidad aún existen prejuicios de este tipo u otras de igual similitud, aunque van desapareciendo, en algunas regiones de Europa y América todavía se comulga con estos prejuicios. En nuestros días algunas comunidades judías de Europa Oriental creen, que si las mujeres se acercan a las conservas durante la menstruación estas se dañan. En Carolina del Norte, aún persiste la creencia tradicional de que; si una mujer amasa un pastel durante el período, lo resultante será incomible. Y así hasta hoy.

Sin embargo la sangre menstrual no, siempre ha sido objeto de aborrecimiento. En la Europa medieval, frecuentemente se utilizaba para combatir los males de la lepra, y algunas veces llegó a considerarse como un potentísimo afrodisíaco, tal el caso de Luis XIV, convencido en este sentido por su amante la marquesa de Montespan.

Celebraciones interesantes

Otras civilizaciones sin embargo han tenido una conducta muy interesante, en la que toda la familia celebra la menarquía y donde hasta participan puebles enteros con fiestas especiales o danzas rituales. En algunos grupos las jóvenes cambian su forma de vestir o de peinado para que todos se enteren de que ahora son adultas y elegibles para el matrimonio. En nuestra sociedad, algunas adolescentes todavía hoy experimentan problemas con respecto a los períodos.

Entre otros destacan: La falta de información sobre el funcionamiento de sus cuerpos, la presencia de sangre, cosas tan baladís como; (miedo de manchar la ropa, sensaciones de incomodidad ante compresas o tampones, ideas de “suciedad”), el vocabulario empleado (sentirse mal, manchar, eso), los mensajes internos negativos, dolor y cambios emocionales, las creencias sembradas (se corta la mayonesa), y la percepción de que es algo que no les pasa a los varones.

Apoyo de los padres

Los padres; nunca, como en esta ocasión propiamente dicha tendrán la oportunidad de expresar su afecto de manera franca y tierna con sus hijas. Es el momento en que la adolescente puede decir sinceramente “por fin sucedió” sin temor ni desesperanza. Por esto aparte del respeto hacia la nueva situación, los padres, que habrán preparado a la niña para que acepte con naturalidad el comienzo de su fisiología menstrual, pueden mostrar su alegría en el momento de la eclosión del siclo.

Retrasos

Los padres o en su defecto, el primer ginecólogo, el pediatra o el consejero escolar, pueden informar a la niña de entre 11 y 16 años que aún no ha menstruado, que debe tener paciencia, y que la masturbación no afecta el ciclo menstrual, como no sea aliviando el dolor, que el himen va debilitándose por sí solo (de lo contrario, ¿Cómo saldría la sangre del período?), y que el uso del tampón vaginal no lo daña.

Si los padres no se atreven, o la adolescente es reservada y tímida, pueden proporcionarle un libro o folleto adecuados, lo importante es evitar angustias innecesarias.

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