Hijos de nadie

Cientos de niños abandonados viven en la calle en cualquier ciudad del mundo, son los llamados hijos de nadie. 

Es cierto que existen centros y asociaciones que vuelcan todos sus esfuerzos en ayudarles. Pero en ocasiones por miedo, desconocimiento o vergüenza no acuden a ellos, por lo que es necesario que sean los miembros de estas asociaciones los que se acerquen a los niños para prestarles la ayuda. 

Son conocidos como hijos de nadie y solo necesitan ayuda

Es una realidad que lleva produciéndose desde hace mucho tiempo y de la que la sociedad es totalmente conocedora.Aunque siempre están los que no quieren darse cuenta o recurren al recurso fácil de que es lo que hay y no se puede hacer nada. Son niños que sufren constantes abusos por lo que se vuelven sumamente desconfiados y de forma voluntaria no quieren acudir a solicitar ayuda, incluso cuando una persona decide prestarles su colaboración tendrá que intentar ganarse la confianza de los niños. 

Hay algo que se debe tener en cuenta, si no se les saca de la calle, todos tanto gobiernos como sociedad, serán responsables a que de mayores esos niños se conviertan en peligrosos delincuentes. 

Hijos de nadie, no quieren limosnas buscan una vida mejor

Muchas personas reaccionan dándoles dinero, no es una mala solución, pero es algo que es momentáneo. Lo mejor es acudir con ellos a un centro en el que estén bien atendidos. 

Así se evitará que sigan sufriendo los abusos a los que son sometidos y se les dará la parte afectiva que les falta. Gran parte de la sociedad quiere vivir en paz y con tranquilidad y,  el modo de conseguirlo es prestar una mínima ayuda a que estos niños puedan salir de la situación en la que se encuentran.

No son hijos de nadie, tienen familia

Algo que tampoco debe obviarse es que aunque viven en la calle, esos niños tuvieron unos padres. Los motivos por los que han terminado viviendo en situación de abandono son miles, porque fueron rechazados, o porque son hijos de madres solteras y no pudieron hacerse cargo de ellos. 

Solo necesitan más apoyo por parte de la sociedad. Si cada integrante de la misma aportara su granito de ayuda y llevara a uno de estos niños a un centro en el que recibirían toda la ayuda que necesitan, habría contribuido a que las cosas que no le gustan empezaran a cambiar y así el problema de los hijos de nadie empezaría a desaparecer. Las cosas no son sencillas pero tampoco son tan complicadas, solo un pequeño esfuerzo puede servir de mucho. 


 

 

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