MI HIJO NO QUIERE ESTUDIAR ¿QUÉ HAGO?

MI HIJO NO ESTUDIA

Tutor

El estudio de nuestros hijos en casa se convierte para muchos padres y madres en un verdadero sacrificio y sobreesfuerzo en la medida en que los niños se niegan a estudiar o lo hacen de forma “superficial” para “cubrir el expediente” pero sin una verdadera asimilación de los contendidos o las tareas. Ayudar a estudiar de forma adecuada es nuestra labor, veremos cómo hacerlo.

Creo que antes de ofrecer algunos consejos, es muy importante que usted como padre o madre tenga DOS CONCEPTOS CLAROS:

1. El estudio por parte de los niños es un área fundamental de su formación como persona; por tanto no debe ser algo opcional que el niño haga o deje de hacer en función de sus gustos o preferencias; si lo piensa detenidamente, estudiar no sólo posibilita el hecho de aprender unos conocimientos y destrezas, sino que tiene otros valores de fondo igualmente importantes como la responsabilidad, la organización e incluso la posibilidad de automotivación personal. Educar a su hijo en el estudio es mucho más que ayudarlo en su aprendizaje escolar, es proporcionarle herramientas de presente y de futuro para el afrontamiento de situaciones venideras en muchos ámbitos de su vida. Por tanto, le aconsejo que tenga esto muy claro y no titubee a la hora de exigir a su hijo un esfuerzo sensato (obviamente en función de edad, capacidades cognitivas, situaciones personales, etc) a la hora de estudiar.

2. El estudio, como la mayor parte de la educación de una persona, está centrado en el hábito, es decir, en las rutinas diarias. Una de las características de un buen hábito, consiste en que cuando la rutina de estudiar se repite día tras días, en las mismas condiciones, horas y circunstancias,LA CAPACIDAD DE RESISTENCIA SE REDUCE CONSIDERABLEMENTE. Por tanto, aplique, ayude, y mentalice a sus hijos a estudiar bajo el concepto de hábito. Tendrá ganada más de “la mitad de la batalla”. Piense por ejemplo la diferencia que hay cuando usted va al gimnasio los primeros días y cuando ya lleva un par de semanas; usted ha puesto en marcha un hábito físico que gradualmente y en poco tiempo le ha permitido reducir la capacidad de cansancio y agujetas propias de los primeros días, a una mejor adecuación y rendimiento en los días posteriores.

Por tanto, eduque desde muy pequeños a sus hijos en la idea de que existen hábitos, bien sean escolares, o de otro tipo, de higiene personal, de alimentación, orden y limpieza etc. y además de hacer una gran labor educativa por sus hijos se estará evitando futuros “dolores de cabeza” y “luchas” personales con los niños. El esfuerzo que usted no haga cuando son pequeños, se multiplicará cuando al ser más mayores intente corregirlos: es así de sencillo y elemental.

CONSEJOS FAVORECEDORES DEL ESTUDIO:

  • LA INFORMACIÓN: se trata de un tema relevante. Si mi hijo tiene un problema médico acudo al especialista y me informo de lo que le pasa y lo que debo hacer; a veces con el tema de los estudios, ignoramos esta parte. Nos empeñamos en que estudien, pero no siempre sabemos el qué ni por qué, o si lo que están estudiando es lo más relevante o es más circunstancial. Por tanto primero la información. De manera que es importante estar bien comunicado con el colegio y los tutores que son quienes mejor nos pueden informar sobre la evolución y necesidades académicas y de trabajo de nuestros hijos. Partir de la información es tener ganado un gran terreno.
  • FAVOREZCA EL HÁBITO Y CONDICIONES DE ESTUDIO: determine cuál es la mejor hora de estudio para su hijo; realice un horario en este sentido si es necesario y hágaselo saber a su hijo. Con frecuencia las actividades extraescolares pueden alterar el hecho de que todos los días se estudie a la misma hora. No obstante, esto no es problema siempre que mantengamos el horario que determinemos en el tiempo. Si los jueves empiezo a una hora distinta que el resto de los días, no hay problemas, siempre que esto se repita habitualmente los jueves. Favorezca otras condiciones, un ambiente con luz, una habitación ordenada, un escritorio sin elementos que distraigan, los materiales escolares necesarios antes de comenzar el estudio deben estar a mano, etc… un lugar tranquilo, sin ruidos, etc.
  • NO LE HAGA LAS TAREAS A SUS HIJOS. No haga nada que su hijo sepa hacer. Si es necesario, explíquele los razonamientos de los problemas o deberes que traiga, pero permítale a él desarrollarlos. Muchos padres, “hacen” las tareas a sus hijos porque no soportan ver un ejercicio mal resuelto o simplemente porque se desesperan, y a la segunda vez que el niño no lo hace bien, el padre o la madre se lo hacen (aunque se lo expliquen, no deben hacérselo). Es distinto, utilizar ejemplos, y que el adulto resuelva varios ejercicios con ejemplos parecidos a los propuestos en la clase, pero debe ser el niño quien realice sus deberes.
  • EXIJA A SU HIJO UN ESFUERZO PERSONAL: los niños se acomodan rápido a destrezas como copiar aquello le escuché decir a mi padre o mi madre a la hora de resolver los ejercicios; seguramente le habrá pasado que su hijo le haya preguntado algo, usted se lo esté explicando, y mientras le habla, ya lo está copiando todo, incluso le preguntará que le repita lo último. Esto es una mala práctica (así aprenderá muy poco). Exíjale que le escuche, que le atienda y asegúrese de que así lo hace. Y posteriormente, cuando ya usted no esté, entonces deberá realizar la tarea.
  • NO REFUERCE HABITUALMENTE EL ESTUDIO CON INCENTIVOS Y GRATIFICACIONES, salvo en casos más especiales. El hecho de estudiar debe formar parte de la normalidad de un niño; si lo acostumbramos a que estudiar es algo especial o que debe ser permanentemente recompensado, la motivación la trasladamos a factores externos al estudio, y le estaremos “haciendo” un pésimo “favor” a nuestros hijos. En todo caso, podríamos hacer un sistema de puntos o pequeños incentivos si no existiera el hábito de estudio, y durante las primeras semanas nos planteáramos instaurarlo; pero sólo al principio, una vez adquirido el hábito deberíamos retirar gradualmente los refuerzos. Esto no quiere decir que no reforcemos verbalmente a nuestro hijo si estudia bien o con hábito, o que en ocasiones le concedamos algunas licencias, pero el exceso o “benevolencia” a la hora de reforzar a los hijos en este sentido, es perjudicial pues desvaloriza en sí el hecho y la necesidad de realizar el estudio.
  • UTILICE LA TÉCNICA DE SECUENCIAS. Cuando prevea que su hijo o hija va a oponer resistencia al estudio, o incluso antes de que esto ocurra, anticípese. La técnica de secuencias no es más que aprovechar el orden de las rutinas diarias de forma que no se pasa a una rutina hasta que se termine la que está inmediatamente antes. No es lo mismo que mi hijo juegue a la consola media hora y luego estudie, que primero estudie y luego juegue a la consola. Puede ser que esta estructura se repita diariamente en la casa, de forma, que yo como padre o madre, me anticipo y marco el orden de las secuencias. Obviamente, jugar a la consola, salir al parque o llamar a los amigos, será algo que deje para después del estudio, de forma que no hago nada de esto hasta que primero haya terminado mis tareas escolares. Todo esto es muy obvio, pero cuando de esta estructura u orden en las secuencias, hacemos un hábito, potenciamos notablemente la realización de aquellas secuencias que nos exigen un mayor esfuerzo; cerciórese de que una vez más aparece en este artículo la palabra hábito o rutina, es la clave.
  • UTILICE EJEMPLOS Y SITUACIONES DE LA VIDA DIARIA PARA QUE SU HIJO O HIJA VALORE EL ESTUDIO. Con frecuencia los niños resuelven problemas o situaciones de la vida cotidiana gracias a los conocimientos y destrezas que van adquiriendo a través de su estudio. Cuando esto ocurra, aproveche para hacerle ver los progresos y beneficios que tiene el estudio en la resolución de situaciones diarias. Por ejemplo si su hijo hace un recado y cuando le da el dinero sobrante de la compra lo cuenta con usted y le explica “me han sobrado diez céntimos porque …”, aproveche para reforzarle lo mucho que está aprendiendo por su esfuerzo en los estudios y lo bien que le viene para ir a comprar y para otras muchas situaciones.
  • Con el paso del tiempo, permita, dentro de unos límites, AUTONOMÍA PARA QUE SUS HIJOS SE ORGANICEN Y REALICEN SUS ESTUDIOS. Este punto está más indicado para aquellos niños y adolescentes que tienen ya adquirido un buen hábito y compromiso con los estudios; permítanle cierta autonomía, ya no son tan pequeños. Permanezca atento, pero en un segundo plano. Durante mucho tiempo usted le ha estado ayudando a organizarse, ahora, tal vez, sea el momento de que progresivamente, ellos se organicen, sepan lo que tienen que estudiar y el orden, o si un día se pueden tomar una licencia. Insisto en que este punto está más orientado a niños, y sobre todo, a adolescentes con unos hábitos de estudio consolidados, gracia a su colaboración, con el paso de los años.

No quisiera terminar este artículo sin hacer tres aclaraciones.

  1. La primera es que si sospecha que su hijo tiene alguna dificultad concreta, fisiológica o cognitiva, deberá ser un profesional quien trabaje este tema. La mayor parte de centros educativos tienen en sus plantillas a orientadores que le pueden ayudar mucho en este sentido. A veces las dificultades en el estudio pueden ser un reflejo de algún tipo de problema específico que ha de ser tratado: mala visión, alteraciones en el lenguaje, logopedia, un déficit motor o intelectual, trastorno…
  2. La segunda; puede ser que su hijo posea las habilidades necesarias para el estudio, pero que sin embargo pueda atravesar algún tipo de problema o circunstancia personal o familiar, que también se refleje en el estudio. Es importante distiguir estas dos facetas, así como averiguar si a nuestro le hijo, le paso algo, cómo se siente y cómo vamos a ayudarlo.
  3. La tercera aclaración, fundamental y básica, que volveré a repetir por la relevancia que me merece. EL HÁBITO desde muy pequeños es una clave educativa de excepcional importancia, ya que nos ordena, nos organiza, nos ayuda y minimiza el esfuerzo; si trabajan los buenos hábitos desde que sus hijos son pequeños, obtendrá para ellos grandes beneficios personales.

 

Los consejos de este artículo se ofrecen con valor general y orientativo. Si cree que necesita ayuda o asistencia de un profesional, no dude en solicitarla, ya que éste le asesorará en su caso concreto

 

Mi hijo no Estudia - Tutor

 

 

EL HÁBITO EN EL ESTUDIO ES LA CLAVE DEL ÉXITO

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