Hermanos enfrentados, madres llorando. los hemos visto en programas de televisión por el reparto de una  herencia. Bien porque uno ha recibido más que otro o bien porque al morir el progenitor sin testar, el reparto se convierte en una guerra entre los hermanos. Los abogados especializados aconsejan que cuando se sea propietario de algo, lo primero es acudir hacer testamento, para que llegado el momento evite que los herederos tengan que decidir, ya que difícilmente  se van a poner de acuerdo.

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Un testamento vale en la actualidad unos 60 euros y es la mejor inversión para evitar que existan enfrentamientos si todo está detalladamente repartido. Aún así, en los repartos de herencias salen a flote viejas rencillas familiares, algunas veces recuerdos de cuando eran niños, acusaciones de favoritismos o reclamaciones de antiguas deudas. Se dan casos últimamente de que al morir el padre, los hijos reclaman a la madre la legítima, y si no tiene más que el piso donde vive se ve obligada a venderlo para darles su parte. Hay casos de todo tipo, por ello la conveniencia de hacer un testamento para evitar conflictos.

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Muchos repartos de herencia terminan en juicio y debe ser el juez el que decida y resuelva el conflicto. Cuanto más propiedades y capital se tenga, mas complicado es testar, por lo que se hace necesario el asesoramiento del experto para que aconseje la forma correcta del reparto.  También hay libros en el mercado que aportan conocimientos muy necesarios sobre este tema puesto que el reparto de una herencia da muchos quebraderos de cabeza.

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Para evitar gastos innecesarios, así como saber gestionar una herencia de forma acertada toda información es poca. Hay que tener en cuenta también  que algunas leyes son diferentes en Cataluña y que hay que conocerlas si se reside en esta comunidad autónoma. La consulta con un abogado o notario, nos asesorará de la situación de nuestro patrimonio y de la forma más correcta de como llevar el reparto.

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Las donaciones en vida son una forma de repartir las propiedades de forma cordialmente pactada pero esto resulta mucho más caro que un testamento normal y corriente. Muchas personas retrasan la visita al notario por la sensación de que ya están próximos a morirse, y no debe ser así, ya que un imprevisto puede surgir, accidente, etc, en cualquier edad y momento. Cuando no hay testamento, además de los gastos que conlleva, las desavenencias familiares rápidamente  aparecen.

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