Hace tres años que se estrenó "Her", una película diferente de lo que se producía hasta el momento y que seguro nos sorprendió a todos ya que no pensábamos que su temática y su mensaje fueran tan complejos. Tuvo una buena acpetación por parte del público y en los Oscars obtuvo el premio al mejor guión original.

Sin embargo, en mi opinión, creo que con el paso del tiempo no se le ha dado el suficiente valor que se merece. Es uno de esos films con los que aprendes algo nuevo cada vez que lo ves y perfectamente pienso que es una de las mejores veinte películas de lo que llevamos de siglo. Por ello quiero compartir esta reflexión tras haberla visto por segunda vez.

Spike Jonze nos sitúa en un tiempo no muy lejano del actual, en un mundo que mezcla los vestigios del presente y los inicios de una nueva era en la que la tecnología es el pilar de todo. La sociedad parece estar habitada por personas que apenas muestran sentimientos y cuando lo hacen, necesitan de intermediarios o de terceras personas. Uno de estos intermediarios es el protagonista, Theodore, un hombre solitario que arrastra las penas de un matrimonio desastroso y que está a punto de finalizar, genialmente interpretado por Joaquin Phoenix.

Encargado de transmitir sentimientos de otras personas, Theodore es incapaz de experimentar los suyos propios desde su separación, a causa de los miedos y las inseguridades que le persiguen. Envuelto en una rutina que le asfixia, cree encontrar una escapatoria en un sistema operativo llamado OS1. Pronto sentirá que este software al que llamará Samantha, le comprende como ninguna persona puede hacer y le hace sentir cosas que creía que jamás sentiría de nuevo. Pese a pasar buenos momentos juntos, la realidad y las diferencias entre ambos no tardarán en hacerse notar y Samantha junto con los demás OS desaparecerán.

El mundo que plantea Jonze implanta la idea de que se está desarrollando una nueva forma de amar, más allá de lo físico y lo carnal. Durante toda la película pensamos que el director quiere hacernos creer que un amor alejado de lo material es posible, pero el final nos deja claro que en ningún caso se puede llevar a cabo. Puede tomarse este film como un aviso o reflexión sobre la importancia que están alcanzando las tecnologías en nuestras vidas, casi testigos y a la vez portavoces de todo lo que nos acontece. Y es que mediante los móviles, tabletas y ordenadores estamos perdiendo cada vez el contacto con nuestros semejantes, y en vez de contar a nuestro mejor amigo o amiga nuestros problemas recurrimos a las redes sociales para extenderlo a todo el mundo. Y una situación límite podría llevar, como a Theodore, a entablar una relación sentimental con un programa al no convivir con personas.

Las distancias que se marcan con respecto a las máquinas son claras. Es más, se deja entrever que estas en un momento dado evolucionan a un nivel superior al de los humanos, y nuestro mundo se les queda pequeño y por ello deciden marcharse.

Her es una perfecta radiografía de algunos de los problemas que sufrimos cotidianamente, aunque se ambiente en el futuro. Su visionado puede servir de terapia para aquellos cuyas inseguridades no les permitan relacionarse con facilidad o simplemente de reflexión para todos ya que pone de manifiesto valores humanos que con tanta tecnología puede que estemos perdiendo.

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