Respuesta a nuestra pregunta 

Respuesta sólo hay una, cuando pienso que muchas veces en mi vida he cometido el mismo error que cometió Job, exigiendo respuesta de Dios. 

Reflexióno sobre las siguientes palabras:

Dios continuó hablando hasta que Job comenzó a pensar de una manera correcta, entonces el Señor agregó las siguientes palabras: “Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con DIOS responda a esto” Job comprendió lo que el Señor le había dicho, y respondió: “He aquí yo soy vil; qué te responderé?

Mi mano pongo sobre mi boca. Una vez hablé, mas no responderé; aun dos veces, más no volveré a hablar” (Job 40:4-5).

 

Cuando no hay respuesta

Hubo una ocasión que aún me hace sentir avergonzado.

Podría decirse que fue algo que yo quería que el Señor hiciera por mi, y que yo creía que me hacía mucha falta, además parecía que lo que pedía estaba de acuerdo con su palabra, así que me propuse asegurarme de que mi oración fuera contestada.

Oré por mucha noches por muchas semanas, suplicandole a Dios que concediera mi petición, que parecía ser tan insignificante.

Verdaderamente, durante ese período me mantuve en oración delante de él. Sin embargo, recibí de parte de él un “!NO!” , Sin darme ninguna explicación ni respuesta.

Sencillamente me cerró la puerta.

 

Cuando no hay respuesta

 

Al principio me sentí herido, me enojé. Yo sabía más de eso pero sentí la tentación de decir con sarcasmo: “Hubiera sido para ti mucho problema haber tomado unos momentos de tu día muy ocupado, para oír el clamor de tu siervo?” No dije esas palabras, pero no podía evitar sentirme como me sentía. Me sentí abandonado.

Pasaron dos años y mis circunstancias cambiaron radicalmente, el asunto por el que había orado, empezó a verse diferente. Me di cuenta de que habría sido una gran desgracia si el Señor me hubiera concedido esa petición. El me amó tanto como para NO darme lo que le había pedido, aún cuando estuve exigiéndole que hiciera las cosas como yo quería.

Otros han vivido para luego arrepentirse de lo que hacían pedido.

Con voz suave dijo gracias

Conocí una jovencita que se enamoró locamente de un Romeo adolescente, le pidió y rogó a Dios que el joven se enamorará de ella. Su petición fue negada terminantemente.

15 años después se volvieron a encontrar y ella se quedó totalmente sorprendida al ver que el maravilloso joven de su petición hace años, se había convertido en un individuo de mediana edad, inmotivado, barrigón e insoportable. Al verlo, se acordó de la oración que había hecho cuando era joven, y dijo en voz baja: “!Gracias, Señor!”

 

Cuando no hay respuesta

 

Si de veraz comprendieramos la majestad del Señor y profundidad de su amor hacia nosotros, indudable y verdaderamente aceptaríamos las ocasiones cuando Él desafía la lógica humana.

Cuente con que a lo largo del camino tendremos experiencias que nos dejaran perplejos. Démosle la bienvenida como nuestras amigas, como oportunidades para que nuestra fé crezca, No sucumba ante la “Barrera de la tradición” porque es la herramienta más eficaz que utiliza Satanás contra nosotros.

En cambio guardemos nuestras preguntas para cuando estemos del otro lado frente al Señor y tendremos toda RESPUESTA.

Cualquier otra forma de actuar sería imprudente, porque nuestros brazos son demasiado cortos para luchar contra Dios…

Si fue de su agrado esta pequeña reflexión dale me gusta y comparte gracias y bendiciones...

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