¡Hay amores que entran en nuestro corazón…!

Hay amores que entran en nuestro corazón inopinadamente, sin pedir permiso, ni licencia, estos amores generalmente se anclan poderosamente en nuestro sentir de forma auspiciosa, generando promesas sin el lenguaje de las palabras; son promesas hechas con la subjetividad de las emociones, produciendo una revolución en nuestros sentimientos, que no sabemos dónde va a parar.

—Así entró en mi vida la que ahora es mi novia, Karla que así se llama mi dama preciosa, no desde el punto de vista físico, haciendo la salvedad de que nos es una belleza que quite el hipo al pasar delante de nosotros, pero si es agraciada, en varios rasgos de su personalidad; un carácter dulce, gentil, generosa, y una elegancia natural que conforman un todo, integrando un conjunto lleno de encanto y armonía.

¡Nos conocimos por casualidad! En una fiesta aburridísima en casa de unos amigos, una reunión festiva de adolescentes en su mayoría, en realidad no tengo que explicarles mucho cómo es este tipo de reunión. Las personas maduras, pasa; que no estamos en sintonía con el jolgorio de los jóvenes, ellos bailan reggaetón, merengue, rock… Nosotros; salsa, bachata, boleros […] En fin; en mi caso, prefiero conversar con algunos amigos, o con quien tenga un buen tema de conversación. —Ojo no es que sea aburrido, solo que no estoy en ambiente-

¡El descubrimiento!

—La música era estridente, casi ensordecedora, lo que me obliga a huir al jardín detrás de la casa, ya estoy en el porche interior de la misma, tiendo la mirada cautamente por toda el área del bien cuidado ambiente, lleno de plantas ornamentales y palmeras, allí se encontraban una cierta cantidad de personas, tomando algunos tragos y engullendo canapés, mientras conversaban y reían cuando era el caso. Sin embargo, ya bajando hacia el interior del jardín, en mi pensamiento presente no tenía ánimo de conversar o de adherirme a ningún grupo.

En un ángulo del área ornamentada, alrededor de una blanca mesa, se encontraba sentada una solitaria dama vestida de azul eléctrico, desde lejos pude apreciar una bien cuidada cabellera castaña como marco de un rostro aún desconocido para mí. De pronto me sentí motivado por una curiosidad acuciante de conocer a la dama solitaria. Me acerqué lentamente a su mesa con la mirada prendida en ella- llegué justo frente a ella, diciendo-

dama preciosa

—Hola, buenas noches, me permites sentarme contigo por favor-ella levantó sus lindos ojos pardos, clarísimos, límpidos -de cerca su encanto me cautivó gratamente–—Su mirada era quieta, con un ligero toque de curiosidad- Contestando-

—Oh si, por supuesto- Le tiendo mi mano- Mucho gusto, Michel.

—Ella entreabre sus labios en una sonrisa amable estrechando mi mano delicadamente- Karla, dijo.

Muy lejos estábamos ambos de saber, que este era el principio de una relación intensa, llena de sentimientos tiernos, amorosos, estimulantes…

Pasaron seis inolvidables meses, desde nuestro primer encuentro. Si algo tengo que rescatar de la infortunada fiesta donde nos conocimos es: el habernos encontrado, dando lugar a una suerte de encantamiento de amor que perduró hasta…

Lo más desagradable que nos puede pasar en el discurrir de nuestras vidas, son; los imponderables cargados de tragedia, de engaños, de circunstancias desafortunadas que en un solo instante pueden destruir lo que nos ha costado un esfuerzo considerable construir. El amor es culpable, es cómplice, es motivo y, es parte de muchos de nuestros momentos de felicidad o de infortunio. A los seres humanos nos cuesta bastante aprender que la felicidad que nos procura el amor, hay que exprimirla al máximo, hasta sacarle todo el zumo que podamos extraerle y tener siempre presente que —todo se puede acabar en un instante, sin motivo ni protesto-

pareja cama

¡Karla y yo; disfrutamos de nuestro amor, in extremis! En los momentos de serenidad, de tranquilidad, de sosiego, confieso que sentía miedo de tanta felicidad, de tanta pasión, de tanto idilio, era como una sensación premonitoria de que algo tenía que suceder, sin saber qué. —El amor asusta, conmueve, intranquiliza-

—Para el que observa, hasta los detalles más baladíes, siempre está en guardia, a la expectativa, al acecho de lo que pueda pasar. En mi caso; se consumaron todos mis temores. Karla era una mujer apasionada al extremo, amorosa, no guardaba nada, era toda entrega. Pero, en no pocos momentos llegué a sentir que por su alma pasaba algo que yo ignoraba y que al preguntarle solo sonreía- son -figuraciones tuyas, me decía-

¡Hace siete días Karla desapareció de mi vida! Tal como nos conocimos, inopinadamente, sin preámbulos, sin mediar nada, como llegó se fue, dejándome sumido en la más horrible orfandad. Nuestra última noche de amor fue una apoteosis, inolvidable, trepidante — ¿No sé dónde buscarla, donde está?- ¡No moriré de amor! por descarte, sin embargo esta herida tardará mucho en sanar.

Historia por: Gerag

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