Publicado en Diario Información 08/04/2010 y en El Periódico de Cataluña 09/04/2010 con el nombre de María José Mayans

Tan cabreado, tan sumamente enfadado estoy con el vaivén de regalos y cohechos entre nuestros políticos y sus colegas de tropelías, que tengo que pedir perdón por lo explícito de mis palabras, pero si me muerdo la lengua me enveneno.

Es una opinión, pero considero que estamos bajo el control de una gloriosa estirpe de políticos sobornables, baratos cabecillas que se venden por baratijas y prebendas, prostitutos del poder que ofertan su cuerpo y alma al que mejor decore sus bolsillos. Aquél que se ofenda por el calificativo, dos males tiene, el enojo y su sanación, ya que prostitución es la degradación moral a la que uno se expone a cambio de réditos monetarios, y prostituto el que la ejerce. Degradaciones haberlas, haylas, como las meigas. Y en cuanto al tema crematístico, lo dominan con mucho arte todos los apestados y apestosos integrantes de este clan.

Las españolas y españoles ya castigamos corrupciones pasadas otorgando nuestra confianza a otros. Pero éstos han resultado más rana que príncipe, y al aroma del dinero han dejado perecer sus principios, si alguna vez existieron. Duele mucho que te abran una herida, pero es aún más desgarrador que te hurguen en ella cuando la creías casi curada. No hay perdón ni redención posibles. Sólo desprecio y condena.

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