LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT y LA PRINCESA DE HIELO, ¿novelas paralelas?. Nora y Alex, dos rubias esplendorosas, brillantes, luminosas...asesinadas a sangre fría tanto en La verdad sobre el caso Harry Quebert como en La princesa de Hielo: hasta aquí el típico escenario. Un escritor y una escritora tratando de dirigir su carrera hacia el estadio siguiente sólo lo consiguen involucrándose en la investigación del asesinato, que se produce además en su entorno conocido. ¿Simple coincidencia o deformación profesional del escritor? Trama que se va desarrollando presentando posibles culpables a los que se hace parecer tales, para después exculparlos, con numerosos giros: ¿Inspiración o lo propio de las novelas de true crime?

La casualidad llevó a que leyera estas dos novelas seguidas, antes la más nueva, La verdad sobre el caso Harry Quebert, del suizo Jöel Dicker, y después la más antigüa, La princesa de hielo, de la sueca Camilla Läckberg. Sabía que eran novelas del mismo género, pero, fue cuando la protagonista del libro de  Camilla Läckberg encuentra un cuadro de la mujer asesinada desnuda, Alex, detalle que se repite en La verdad sobre el caso Harry Quebert para su infortunada Nora, cuando empecé a sospechar que había algo más que meras coincidencias estilíticas o de estructura. No se trataba sólo de que Dicker empezara los capítulos como Camilla Läckberg, con flash-backs de profundización en los sentimientos, por ejemplo, sino que ya empezaba a haber sospechosas coincidencias de contenido.

Cuando se muere uno de los sospechosos sólo puedo ver un intento, en ambos casos, por jugar con el lector y darle emoción a la novela, pero cuando Nora resulta haber incendiado en su infancia la casa de sus padres con su madre dentro, por algún tipo de tendencia maligna en su interior, mientras que Jan, en el libro de Camilla Läckberg, es encontrado a su tierna edad con una caja de cerillas tras arder la casa donde sus padres dormían, me empieza a parecer que, o bien hay una transmisión libre de ideas entre los autores de este tipo de libros, y entonces debe de haber algo así como un mercado de ideas o algo por el estilo, o tiene que haber habido algún punto de comunicación entre ambos.

Como Jöel Dicker habla de ghost riders (escritores fantasma) en su libro, podríamos llegar a pensar que el punto en común entre ambas novelas pueda ser ése, pero siempre cabe la posibilidad de que todo sea una coincidencia. Al fin y al cabo, lo importante, el asesinato, no se produce de la misma forma en ambos libros, y Jöel Dicker desarrolla su novela a tres tiempos de forma muy hábil.

En todo caso, recomiendo las dos novelas, sobre todo por lo entretenidas que son y lo que enganchan al lector. Considero el final del libro de Jöel Dicker superior al de Camilla Läckberg, mucho más inesperado y sorprendente, lleno de giros. Sin embargo, no cabe duda de que la profundidad de los personajes, las descripciones y sobre todo los diálogos están mucho más conseguidas en el libro de Camilla Läckberg, que destaca por su mayor madurez. 

Recomiendo leer las dos novelas, una detrás de otra, y sacar las propias conclusiones. 

 

La verdad sobre el caso Harry Quebert portada

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