HAMBRE...  

Crónica  del hambre en Venezuela   

Yo tenía mucha hambre, estaba casi vencido, hasta que me encontré con ella...

Para salir del subterráneo tomé la larga escalera mecánica que da a la avenida principal. Desde abajo divisé una anciana de porte europeo, estaba inmóvil, con la mirada perdida. Enseguida entendí, su despensa estaba vacía, no tenía dinero y… además, tenía hambre.

Irónicamente, en ese instante de nuestro encuentro, aquella anciana poseía menos que cuando llegó como inmigrante. En efecto, en aquel tiempo, tenía “esperanza” y eso era suficiente.

Yo estaba igual que ella, con hambre y sin esperanza, pero con una diferencia...

Aquella anciana debía tener cerca de ochenta años y yo  apenas cincuenta. “tengo más oportunidad de sobrevivir”, eso me dije. Miré alrededor y percibí más gente en el mismo estado. El hambre se reflejaba en sus caras y en sus cuerpos. Sus ojos tenían miradas fijas, tristes, débiles y perdidas. La única diferencia con la anciana era que todavía se movían.

La navidad pasada, había sido muy dura, no hubo fiestas, fue una fecha para aferrarse a la esperanza, pero… ahora, en febrero, ese sentimiento se nos estaba escapando a todos, la esperanza se moría y nosotros tambien.

La tarde, se tornó más horrible que el amanecer. Veo mis ojos en los ojos de los demás y conozco sus pensamientos.¡La gente está sufriendo!.  En  mi país la maldad crece. Se roba y se mata por un pedazo de pan. Aflora el egoísmo, y aún los “buenos”, incurren en injusticia arrastrados por el instinto de supervivencia. Hasta yo lucho contra mí, para no volverme malo.

He visto cosas horribles, pero es la visión de aquella anciana sumergida en el limbo lo que más me aterra.

¡Sí, lo acepto, me aterra perder la esperanza, ese sentimiento de vida que con tanto esfuerzo atesoré en mi última navidad!.

!Prefiero el hambre a la desesperanza!

Con hambre puedo moverme, buscar sobrevivir, y aún, podría orar en el caso mas extremo, pero, sin esperanza, moriria irremediablemente aunque lo tuviera todo.

Anochece, asumo mi experiencia con la anciana como  un destello de luz en mi oscuridad.

¡Ella me salvó de las tinieblas!. Me mostró el terror de entrar en el limbo y no quiero eso para mi. La imagino y pienso, que su instinto indomable de inmigrante la hará reaccionar. ¡Lo deseo con el alma!.

¿Cómo llegamos al limbo?...Empezó cuando llegaron los lobos disfrazados de ovejas. Años después, en esto, se convirtió la gran nación que nos prometieron

(Escrito en febrero del 2017 y  en noviembre, aún sucede. Todavía estamos bajo la bota de los lobos) 

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: