Hagamos un análisis de nuestros fracasos

Algunas veces nos hemos planteado, el hacer un análisis de nuestros fracasos en nuestro devenir por la vida. Hemos quebrado algún negocio, nos han despedido de un trabajo, hemos perdido amigos y relaciones importante, perdido todo nuestro dinero, una carrera inconclusa, divorcio…

Proyectos de vida que no hemos cumplido. Si miramos hacia atrás y pensamos nuestros planes hace varios años, no creo que muchos de nosotros hayamos logrado todos los objetivos que nos planteamos. Al menos uno de ellos no lo hemos logrado. En el presente hay incontables personas exitosas y felices, sin embargo; ellos han pagado el precio de lo que hoy viven: Han fracasado cantidad de veces, otras infelices y, se han sentido perdedores algunas veces.

La diferencia estriba en, como; reaccionaron después del fracaso. Atención, el fracaso es cuestión del pasado, no está sujeto a cambio. Lo que sí es susceptible de cambio, es la respuesta, la actitud y las acciones tomadas luego del fracaso.

no fracaso

Iniciar la acción

La acción inicial para enfrentar el fracaso es comprender que los fracasos son parte de la vida. Ser exitosos en la vida desde cualquier ángulo, pasa por ser perseverantes. Consideremos, estas dos premisas, que tenemos que tener presentes en nuestra acción de vida cotidiana.

1.- Si caes levántate, sacude el polvo y ponte en camino de nuevo.

2.- Ser exitoso no es; porque nunca se fracasa- El éxito se logra por la convicción y la fortaleza de espíritu que te impele a seguir adelante, luego del fracaso una y otra y otra vez. Es perseverar para derrumbar los obstáculos y alcanzar los objetivos, las metas que se desean.

Hay varias maneras de ver el fracaso. Desde el punto de vista humano se maneja el paradigma del premio y castigo, de no lograrse un objetivo específico, entonces se fracasa. Como si no se logra un objetivo deseado, puede; traer consecuencias indeseables, el no conseguirlo es, calificado como un redondo fracaso-

fracaso

Otro escenario

Cambiando de escenario, en el mundo animal, no hay concepto de fracaso. Podríamos recurrir a varios ejemplos para documentar esta idea. El de un félido llamado guepardo, el animal más veloz del mundo, este puede alcanzar la velocidad de 80 kilómetros por hora en un mínimo de tiempo, solo que al hacerlo gasta todas sus energías en apenas un minuto y fracción. Este animal caza gacelas y, pasa que algunas veces se agota antes de alcanzarlas. Pero ante esto ¿qué hace el guepardo? ¡Se regresa a su cueva! ¿Traumado? No.

El día siguiente se levanta, se dirige al sitio donde se encuentran las gacelas tomando agua e intenta una estrategia diferente. Intenta cazar una gacela escondido en la maleza, desde atrás de un árbol, hasta que consigue su objetivo. Podemos decir que; el guepardo fracasó varias veces hasta que consiguió cazar la gacela o pensándolo bien que; el mismo, aprendió de los fracasos hasta alcanzar su presa, objetivo, meta…

Este es el principio con que debemos encarar el fracaso- El no alcanzar un objetivo, es parte principalísima del aprendizaje que necesitamos para obtenerlo. El rendirse no es una opción.

 

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