Hachiko: el perro amigo

La historia del fiel perro de nombre Hachiko y de raza Akita Inu, siempre será recordada. Fue un perro leal a su amo incluso después de que éste muriera. Eisaburō Ueno era profesor de agronomía en la Universidad de Tokio. El hombre adoptó un cachorro de Akita Inu para rellenar el vacío que habia dejado la muerte de una perrita que había tenido anteriormente.

En un principio, el profesor quería regalarle el perro a su hija, que se había ido a vivir con su marido, pero Eisaburo se había encariñado con el perro y pasaban mucho tiempo juntos.

Hachiko acompañaba todos los días a su dueño a coger el tren que le llevaba a su trabajo y cuando el profesor regresaba, allí estaba Hachiko para darle la mejor bienvenida. Esta rutina diaria no pasó inadvertida por las diferentes personas que se encontraban diariamente en la estación de trenes.

La tragedia llegó en 1925, cuando Eisaburō Ueno cogió el tren como cada día para ir a su trabajo y no regresó. El profesor había sufrido un derrame cerebral en medio de una clase. Él nunca volvío a casa, pero Hachiko fue a esperarle aquella noche y así lo repitió durante nueve años hasta que murió de una filaria en la misma estación donde deseaba volver a ver a su amo.

En la actualidad, se puede contemplar una estatua de bronce del perro Hachiko en la misma estación donde sobrevivió gracias a las sobras que le daban los diferentes pasajeros. El cuerpo del can se disecó y se puede ver en el Museo Nacional de Ciencia de Japón. Además, se construyó un monolito en su memoria junto a la tumba de su amo.

Esta estupenda historia es recordada por todos los japoneses cada año, el 8 de marzo, ya que Hachiko es un simbolo de fidelidad. El Akita Inu era una raza de perro de la que quedaban pocos ejemplares y gracias a la popularidad que tomó debido a esta história, la razá logró conservarse.

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