"¿Cómo hago para que mis niños se porten bien?"

Ésta es una pregunta que hemos dicho y escuchado un sin fín de veces. Muchas son las teorías que hay actualmente y nos ofrecen consejos en libros, audio guías, manuales de educación...

Y éste artículo no pretende ser más que otro puñado de consejos prácticos, que en muchos momentos pueden sernos de utilidad.

Algunos padres nos preguntamos cómo hacer para que ésto suceda. Actualmente, la técnica más recurrente es el refuerzo positivo.

Durante décadas, hemos escuchado a nuestros padres regañarnos (bien es cierto que la autoridad hay que seguir marcándola, aunque sea de manera diferente a como se hacía antaño, porque los NIÑOS siguen necesitando esa palabra que tanto miedo parece dar en éstos tiempos: límites).

El decirle a un niño que hay algo que está haciendo mal, que no es correcto, que no sabe hacerlo, que se porta mal... es denominado como refuerzo negativo.Y retroalimenta esa conducta (es decir, hace que el niño continúe con ese problema o con esa conducta).

Actualmente, se están viendo avances utilizando el refuerzo contrario: el positivo.

Ésto es animarles, motivarles a seguir buscando más opciones cuando se equivoquen. Es pasar del: "No, así no se hacen las tareas de matemáticas" a "¡Bien! Lo has hecho bastante bien, pero yo creo que hay algo que puedes mejorar. ¿Por qué no revisas esta suma de aquí? Sé que puedes hacerlo estupendamente".

A nivel conductual (es decir, del comportamiento que pueden tener en muchas ocasiones tanto en casa como en el colegio), hay niños que son quizá más propensos a los enfados y pataletas.

Para intentar corregir ésto, los pedadogogos utilizan lo que se llama un sistema de puntos, el cuál consiste en anotar en una cartulina u otro soporte (separándolo por días de la semana, por ejemplo, o en el horario diario del pequeño), todas las cosas que hace bien. Por ejemplo, podemos dibujar una carita con una sonrisa cada vez que haga a la primera lo que se supone que tiene que hacer (como llegar a casa, cambiarse de ropa, merendar, hacer los deberes, bañarse, cenar y acostarse). Cada vez que siga el orden de manera adecuada, añadiremos una "carita sonriente" al panel.

Si a lo largo de la semana consigue "equis" caritas sonrientes, el niño podrá tener un premio.

Es MUY IMPORTANTE que los premios que ofrezcamos a los niños NO se basen única y exclusivamente en cosas materiales. Puede ser, por ejemplo, haberse ganado algo más de tiempo jugando en el parque. O realizar una actividad en familia que él elija (así se fomentan los vínculos familiares también).

Hay que recordar siempre que, ante todo, los niños son parte de nosotros (tanto si son nuestros hijos como si trabajamos con ellos), y por ésto siempre hay que buscar una buena educación y un sistema de motivación y recompensas que les facilite su crecimiento como seres humanos.

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