Cómo hacer una familia sana: apuntes para fortalecer la familia

Cómo lograr familias sanas es tarea vital para todos. Si recordamos que la familia es la unidad de funcionamiento de la sociedad, entonces el objetivo de que tenga un desenvolvimiento sano es de la mayor importancia. Los graves problemas mundiales son reflejo, en gran medida, del deterioro familiar. Si la familia presenta cuadros de enfermedad en aspectos como valores, ética, de respeto, de tolerancia, de amor, mentales, etc, significa que el hogar no puede operar adecuadamente. De aquí que el fortalecimiento de la familia es fundamental para lograr su sanidad, lo que incidirá en el mejoramiento de la sociedad en general. Familias sanas crean ambientes sanos.

Cómo es una familia sana: descripción

Una familia sana es la que, por definición, no presenta cuadros de enfermedad graves o crónicos. Se mantiene funcionando en óptimas condiciones, con energía y capacidad para resolver los problemas cotidianos. Cada uno de sus integrantes vive en armonía con los demás, en una ambiente de respeto, tolerancia y apoyo mutuo. En este marco de acción se resuelven las diferencias, y se perfila el rumbo de la unidad familiar. Las sinergias alcanzadas potencian el desarrollo de cada miembro de la familia, fortaleciéndola y convirtiéndola en tierra fértil en la que crecen personas sanas que coadyuvan a la buena marcha de la sociedad.

Cómo hacer una familia sana: caracteristicas o ingredientes para conseguirlo

Para lograr una familia sana es necesario mezclar algunos ingredientes básicos:

El primer ingrediente es poner a Dios como guía. Si alguien sabe que requiere una familia para mantenerse estable, es Dios quién ha dejado plasmado en Las Escrituras directrices fundamentales de funcionamiento de esta área.

El segundo ingrediente es crear una atmósfera de amor y generosidad en el seno familiar, donde cada uno dirija sus acciones a beneficiar a los demás, colaborando así para su bienestar y desarrollo. Cuando cada miembro de la familia se apoya entre si, el hogar es un lugar sano para vivir.

El tercer ingrediente es respetar y tolerar la forma de vida de todos en el hogar. Esto es libertad, cuando comprendo que el límite de ésta es la frontera de mi hermano. Esto también es signo de madurez, ya que reconozco que los integrantes de la familia son personas libres, capaces de tomar sus decisiones, y que en la medida que les apoye, ellos crecerán y fortalecerán a la familia.

El cuarto ingrediente es la comunicación clara y asertiva. Decir las cosas como son, en forma directa, sin ambages, con las palabras adecuadas, en el momento preciso, y en la manera correcta, siempre buscando el bien de mi hermano, es camino seguro a la sanidad familiar. Sea consejo, felicitación, regaño, lo que sea, debe darse en forma clara y asertiva, evitando que la familia distorsione su funcionamiento.

El quinto ingrediente es cultivar la amistad, el compañerismo en el núcleo familiar. Es vital que se dedique tiempo de calidad para estar juntos, sea jugando, comiendo, intercambiando opiniones, abrazándose, etc. Este contacto de primer nivel, mantiene sana a la familia, estrechando los lazos entre todos. Cada día dedica tiempo, regala sonrisas, da abrazos, felicita por algún logro, a cada uno de los que viven contigo.

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