Hacer deporte es saludable
Hacer ejercicios es mucho más trascendental que tener una buena figura.
Cada vez que se habla de deporte, viene a la mente seres con poco coeficiente intelectual y mucha masa muscular, debida en gran parte a los anabólicos y batidos asquerosos que hacen ingresar a sus cuerpos.
El fin del deporte se aleja mucho de esta realidad, ya que es una necesidad vital de cada persona, y es tiempo de que se le tome la importancia que merece. El sedentarismo no sólo mata cada día un poco más el cuerpo, sino que lo debilita y no permite que funciones básicas se realicen satisfactoriamente.
Daré sólo un ejemplo: nuestro corazón se llena de grasa a causa de las comidas rápidas y poca estimulación que se le otorga a este músculo, latiendo más lento cuando se necesita estar alerta, y viceversa, latiendo más rápido cuando se está en reposo. El ejercicio permite el aumento del calibre de las arterias coronarias, lo que ayuda a que el corazón transporte de manera eficaz la sangre por todo el cuerpo, eliminando las grasas acumuladas, por lo que el corazón funciona de manera óptima.
Personalmente, he notado como el deporte me ha ayudado a mejorar mis ánimos y energías para enfrentar cada día, sintiéndome mucho más seguro de mí mismo.
Sin embargo, los resultados rápidos no permiten obtener todos los beneficios que entrega el ejercicio, como la toma de pastillas u operaciones. Es cierto que mejora el autoestima inicialmente, pero se suele ganar peso de la misma manera. Y según mi visión, a nivel neuronal no se estimula la secreción de las hormonas correspondientes que permiten obtener la alegría y la voluntad de seguir con las metas diarias que demandan los ejercicios cotidianos.
No se trata de vanagloriarse ni ser soberbios si se obtienen resultados, éste no es el fin verdadero del deporte. El verdadero fin es el autoconocimiento, el hecho de probar cuál es nuestro límite si es que lo tenemos, y con la misma fuerza enfrentar las adversidades que nos depara la vida (que de eso finalmente se trata, superar la adversidad), siempre con honestidad y humildad.
En vez del dicho “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”, para mí es “no dejes para mañana lo que debes hacer hoy”. No hay excusas, sólo depende de ti.