El desengaño produce un inmenso dolor; sí, dolor. Duele mucho palpar, con casi todos los sentidos, que queda muy poca honestidad en el proceder de las personas; no sólo de las personas individualmente, sino en las personas constituidas como asociaciones de individuos. ¡Increíble! ¿verdad?. La sociedad está plagada, contaminada de ese mal tal vez padre de todos los otros males que le aquejan terriblemente desde siempre. ¡qué hermoso sería poder hacer entender a las personas, individuales o grupales, que el valor de la honestidad no debe ser desplazado por su antivalor: la deshonestidad!. De nada vale tanto escribir, tanto decir... yo comienzo por mí, ya comencé por mí: a luchar por hacer de mis actos auténticos paradigmas de honestidad. Mi nombre es Jesús M. Requis. Estoy muy ocupado para escribir, cargado de problemas mil, invirtiendo tiempo en formarme cada día más a pesar de mis cincuenta y dos años a cuesta ya; no obstante ello, exhorto a todos a velar por la honestidad en sus procederes: son esos los primeros puntales para repararle a la humanidad su dañada calidad. Mi nombre es Jesús M. Requis. La sociología ha dejado de lado varios aspectos en los cuales, seguro, reposa la razón de tanta falta de honestidad en el proceder de las personas. No es mi propósito redactar aquí un detallado tratado en la materia; el objetivo sí, es que profundice cada quien en esta innegable realidad para el favorable autocuestionamiento y posterior enmienda de proceder. Mi nombre es Jesús M. Requis. Infinitas gracias a la gente de Artigoo, por la gran labor materializada en la realización y mejoras de este sitio. Mi nombre es Jesús M. Requis. Y muchísimas gracias a todos; no lo olviden, cada vez que pueda volveré por aquí: a dejar algunas letras mías para compartirlas con todos. Mi nombre es Jesús M. Requis.

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