Rasputín

RASPUTÍN, más conocido solo por su apellido, nació el 10 de enero de 1869 bajo el Imperio Ruso, en una época gobernada por los zares. Su infancia es bastante incierta. Creció en la Siberia, en un pequeño pueblo, de manera un tanto salvaje. No obtuvo educación, de hecho, no sabía ni leer ni escribir. Conoció lo que se pudiera llamar una infancia libre de cualquier obligación.

A medida que iba creciendo, comenzó a viajar a pie por todo el Imperio Ruso. Realizó una serie de peregrinajes, visitó cierto monasterio y se juntó supuestamente con una secta. Durante varios años aprendió de varias religiones, de distintas personas, conoció a una multitud de gente, los observaba, aprendía de ella. Rasputín era una persona muy curiosa y absorbía todo lo que podía. Aparte de gran observador, uno de sus dones era que sabía escuchar a la gente.

Aunque era creyente y religioso, rezaba constantemente, no era ningún cura oficialmente. Pero sí era una persona mística y gracias a su imagen se le llegó a comparar a Jesucristo: cabello largo, barba, y vestía una especie de túnica negra. Uno de sus apodos era El Monje Loco. Era alto, delgado, con una mirada penetrante que aparentemente veía el alma de la persona a quien veía. Con esa mirada hipnotizaba a las personas, un don adquirido durante sus viajes de aprendizaje, entre otros aspectos que le marcaban la vida.

En el año 1905 llegó a San Petersburgo, la capital del imperio ruso de aquella época, donde se alojaba también la familia Romanov en su palacio desde donde gobernaban. Rasputín fue presentado personalmente al zar y a la zarina. En esa ocasión se le informó que el príncipe heredero estaba enfermo padeciendo hemofilia. El monje solicitó insistentemente ver al príncipe. Accediendo a su solicitud, Rasputín lo curó. No se sabe exactamente cómo lo hizo, no obstante se cree que utilizaba su poder de hipnotizar a las personas, de ahí que usara la sanación mediante hipnosis. Lo que sí se sabe es que el monje rezaba a menudo junto al lecho del heredero.

Viendo el poder que Rasputín poseía sobre su hijo, la zarina invitó al monje a quedarse con ellos. Contaba con el favor del zar, puesto que el príncipe era el único heredero varón que tenían y querían salvarlo a toda costa. Este hecho no fue muy bien visto por el pueblo, ya que no era costumbre que el zar, como máxima autoridad, dejara a nadie acercarse a él, y menos aún convivir con él y su familia en el palacio.

Rasputín mostraba un gran poder de manipulación y dominio sobre la gente. Un don que aprovechó para arrimarse a la familia más poderosa de Rusia de aquella época. Se ganaba el odio del pueblo no sólo por su carácter místico y poder manipulador, ni por haberse ganado el favor de la familia Romanov, sino también porque era extremadamente mujeriego. Es más, mujer que veía, mujer que conseguía. Por lo visto utilizaba también sus dotes hipnóticas al entrar en contacto con las mujeres, porque ninguna se le resistía.

Rasputín era un hombre misterioso. Poseía cierto poder, conocimiento y sabiduría. Tenía fe, rezaba, por un lado monje, mas por otro lado disfrutaba de lo mundano: las mujeres y la bebida.

Mediante una conspiración política, Rasputín encontró la muerte repentina el 17 de diciembre de 1916 a la edad de 47. Fue envenenado, aunque el veneno aparentemente no pudo con, sufrió al menos un disparo y fue arrojado al río.

En pocas palabras, era un hombre creyente, místico, monje, curandero y mundano. Querido por unos pocos, odiado por muchos, aprovechó sus dotes para vivir en el más alto poder de su época.

Este misticismo le marcó durante el resto de la historia hasta nuestros días y a tal grado, que se han llevado ya varias versiones sobre su vida a la cinematografía. Pareciera como si aún hoy influenciara en la sociedad hipnotizando a mucha gente que se interesa por su personaje.

monje místico

analfabeta

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: